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Un kilómetro más por ella

¿Por qué nos cuesta más salir a correr en grupo que si lo hacemos solos? No todo es cuestión de echarle pelotas. Quizás supieras que, como es evidente, la presencia de los demás pueda influir en cómo hacemos algo pero, ¿sabes si nos beneficia o nos perjudica? Con este artículo queremos dar a conocer un poco más algunos deportes que plantean dudas y preguntas sobre cómo nos comportamos realizando un deporte en compañía, con público o cómo la presencia de otros afecta a los resultados.

Norman Triplett (1861-1931), psicólogo investigador de la Universidad de Indiana, llevó a cabo un experimento con corredores de bicicleta donde descubrió que la presencia de otros en la práctica de un deporte altera los resultados del mismo en tareas sencillas. Este investigador observó que la presencia de otros mejoraba el rendimiento de estos ciclistas. Más adelante fue otro psicólogo, el polaco Robert Zajonc, quien matizó este efecto: en función de las tareas, la mera presencia de otros eleva el nivel de actividad del organismo (1965, p 273) facilitando las respuestas entrenadas frente a las que no, es decir, ante los demás hacemos más lo que hemos entrenado. Este efecto se descubrió en uno de los más estrafalarios experimentos de la historia de la Psicología, en el que no participaron personas, ni monos, ni las habituales ratas o palomas. No, en este experimento las protagonistas fueron las cucarachas.

Trasladando esto a las personas en lo cotidiano, en deportes como el running la presencia de otros puede tener un efecto positivo en el resultado del mismo (evitar abandonar demasiado pronto, superar nuestra marca intentando igualar la de un compañero o intentar superar marcas de los demás). Sin embargo, en tareas complejas (como, por ejemplo, la escalada, que precisa de alta concentración, atención y precisión postural) lo empeora. Este efecto es llamado facilitación social, y explicaría en qué tipo de deportes nos puede ayudar que haya otras personas presentes.

Ratas voyeurs y cucarachas corredoras: la influencia de ser observados

Las ratas en celo se aparean más, los pollos comen más granos por la presencia de otros pollos y las hormigas excavan más arena ante otras que en solitario. Los estudios de Bayer (1929), Chen (1937) y Larsson (1956) corroboraron estos resultados sobre la facilitación social donde se produce un aumento en la actividad del organismo en presencia de otros individuos de su misma especie. Zajonc tomó dichos resultados como base para investigar en el laboratorio de psicología social, es decir, usó los resultados de la investigación sobre comportamiento animal para investigar este comportamiento en los humanos (sí, hay más laboratorios además de los químicos).

Este experimento de Zajonc mostró, además, que dicho efecto nos afecta de forma diferente en función del dominio que tengamos sobre lo que estamos haciendo. Si somos buenos en la tarea, este aumento de la actividad en presencia de otros individuos hará que destaquemos aún más, mejorando nuestro desempeño. Sin embargo, si la tarea no es nuestro fuerte, es probable que el aumento de actividad se traduzca en ansiedad, nervios del directo y miedo a que nos evalúen.

Pero esto no sólo ocurre practicando deporte, imaginemos otra situación. Te plantas delante de la persona que te gusta y olvidas hasta cómo hablar con normalidad. ¿A quién no le ha pasado? A partir de ahora podréis echarle la culpa a la facilitación social, que a veces hace de todo menos facilitar.  Además, podéis estar tranquilos porque parece que no sois los únicos. Ciertos pájaros como los verderoles (Klopfer, 1985) son capaces de distinguir el sabor agradable o insípido del alimento con mayor rapidez operando solos que en parejas del sexo contrario. Es decir, son mucho menos eficientes por parejas que aislados. Pero ¡ojo!, el amor no vuelve igual de idiota a todo el mundo, algunos son más afortunados que nosotros. En otro estudio se demostró que para algunas aves el hecho de que fueran acompañadas por otras del sexo contrario puede hasta ayudarles a aprender más rápido. Es el caso de la investigación de Allee y Masure (1936) quienes estudiaron la capacidad de orientación de unas aves australianas cuya rapidez de aprendizaje aumentaba cuando no estaban solas.

La coactividad

Otras situaciones cotidianas nos muestran el poder de la facilitación social, aunque no nos demos cuenta. Llegas un poco tarde a una fiesta. Como no tenías mucho dinero, decidiste hartarte de comer en casa antes de salir. Te acercas a tus amigos, que están rodeando la mesa de la comida y picotean mientras charlan. Eres consciente de que no tienes hambre, pero… ¡es que ahí hay comida! Al final, casi sin pensarlo, comienzas a coger unas patatas, un pedazo de tortilla, un poco de guacamole, y acabas cenando por segunda vez. El hecho de estar comiendo se convierte en una actividad que nos facilita entrar en la conversación y ser sociables. Así que decides participar como si fuera una partida de cartas. Una vez más, tranquilos, no sois los únicos.

En el año 1937, el psicólogo alemán David Katz tuvo la idea de poner un grupo de gallinas a las que habían alimentado hasta saciarse con otras gallinas que no habían comido aún. ¿Cuál fue el resultado? «[…] Cualesquiera que sean las circunstancias, la gallina que ha recibido ya su ración alimenticia, comienza de nuevo a comer bajo el influjo de las hambrientas, aunque haya comido hasta hartarse. Puede llegar a comer hasta un 60% adicional, y en algunos casos todavía más, bajo el influjo social de la hambrienta».

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El escalador depende de su compañero que le asegura desde abajo y este debe estar pendiente de su compañero formando una pareja perfectamente sincronizada y comunicativa. (Martín y Rafa en Reguchillo, Jaen; Fuente: Martín Torralbo)

De forma parecida a cuando otros nos miran, el hecho de hacer una actividad con otros individuos puede favorecer o perjudicar nuestros esfuerzos. En el caso de realizar la misma actividad, será beneficioso si ambos participantes se ayudan mutuamente, ofreciéndose información sobre sus errores y sus fortalezas. Por ejemplo, en la escalada, el escalador depende de su compañero que le asegura desde abajo y este debe estar pendiente de su compañero para darle más o menos cuerda para así hacer mucho mejor la escalada de la vía, formando una pareja que debe estar perfectamente sincronizada y comunicativa (orientaciones del tipo: ”a la altura de tu cadera tienes un agarre muy bueno”, “descansa los brazos”,…).

En resumen, la coactividad, al igual que la presencia de terceros, favorece nuestra destreza cuando sabemos hacer algo, aunque estamos perfeccionándolo, debido a su carácter motivador. Sin embargo, puede obstaculizar el aprendizaje si no somos muy diestros en la tarea. Hay momentos en el deporte para enfrentarse en solitario y otros en los queque una orientación nos favorece en el desempeño.

Cohesión

Este término lejos de ser una piedra en el vocabulario (¿ahora le voy a explicar yo lo que significa cohesión?) parece haber quedado por explicada o asumida cuando hablamos de equipos (enfrentados o no). También las relaciones interpersonales son a veces “dadas por hecho” para una armonía grupal (hay que llevarse bien y ser buenos/as) sin caer en cómo repercutiría esa relación en el deporte, actividad o tarea. Sin embargo, Chelladurai en 1984 hizo una gran contribución en la psicología del deporte al darle importancia a las relaciones de dependencia entre sus miembros, y la congruencia en las expectativas entre los jugadores, el entrenador y la organización del equipo. Es decir, lo que hasta entonces había sido tan sólo hacer dos equipos y enfrentarlos en la competición, pasó a ser una profunda investigación sobre qué papel desempeña cada miembro (en fútbol, por ejemplo, el portero tiene una relación con los defensas diferente a la que pueda tener los centrocampistas con los delanteros).

No hace falta que haya 20 deportistas en dos equipos de 10 para que el fenómeno de cohesión en el grupo suceda. En escalada con sólo 2 personas puede (y debe) desarrollarse mucha más cohesión entre el compañero que asegura y el escalador como hemos comentado anteriormente.

Cooperación

La interferencia entre lo que una persona hace, lo que es lógico para él/ella, y la actuación como grupo puede desembocar en que el equipo salga perdiendo en un partido o campeonato. Por eso, la cooperación implica mantener un equilibrio entre las motivaciones personales de cada miembro y los objetivos y metas del grupo. Y decimos equilibrio puesto que hay motivaciones para logros individuales que favorecen también el éxito grupal. Por ejemplo, un jugador que quiera destacar en un partido para que le fichen en un equipo de éxito, puede realizar movimientos que resalten sus destrezas individuales pero que rompan la dinámica planteada por el grupo, afectando negativamente a su propio equipo.

Ejemplo muy común de ello es cuando estamos en una grada atendiendo a un espectáculo y las primeras personas se ponen de pie para atender mejor, restan visibilidad a las que tienen detrás, obligándoles también a ponerse de pie.

Por lo que el éxito como grupo no reside en lo que vaya ser mejor como individuos ni en nuestras motivaciones personales, sino en cómo me relaciono con mis compañeros (tener una estructura formal como grupo, no sólo irse de cervezas) y en si tenemos un objetivo grupal que todos hayamos consensuado.Como nota curiosa, la educadora Cratty (1989) descubrió que los equipos homogéneos (más parecidos) eran menos eficaces que los heterogéneos (más diferentes entre sí). Es decir, cuanto más diferentes eran los miembros de un equipo mayor eficacia frente a otros más iguales.

En cuanto a los niveles de cooperación, también existen niveles fuera y dentro del campo. Cuando se juega dentro de él, se demuestra una mayor cooperación con el resto del equipo que si se realiza fuera del campo de juego. Y pensamos, -¡pues claro!- porque nos parece lógico, pero esto sucede por la concienciación de ese objetivo grupal con respecto a la tendencia a “destacar” cuando no tenemos una meta entre varios (me voy a lucir ahora con la pelota que está Carmelo Cotón mirándome).

Facilitación social, coactividad, cohesión, cooperación… son muchos los fenómenos que afectan a nuestra conducta. Ya sabías, que no te comportabas igual cuando estabas solo que acompañado, pero quizá nunca pensaste que en el deporte y otras actividades también sucedía. Si vas a empezar a practicar un deporte o entrenar para conseguir una meta, ya no tienes excusas. Ahora podrás atribuir a esa persona especial tu falta de concentración o llenarte de energías y correr un kilómetro más por ella.

Para el niño la motivación de tocar un superhéroe. Para el adulto, la motivación de “serlo”, le restituye 10 kilómetros más.

Para el niño la motivación de tocar un superhéroe. Para el adulto, la motivación de “serlo”, le restituye 10 kilómetros más.

Sobre Antonio García Fernández

Psicólogo de emergencias. Miembro del grupo GIPED. Interesado en los ámbitos de la antropología, la sociología y la criminología. Tiene experiencia en evaluación, diagnóstico e intervención con personas mayores. Actualmente está centrado en su carrera como opositor Policía Nacional.

2 Interacciones

  1. 10/04/2016

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  2. 09/05/2016

    […] de la memoria y las actitudes, además de definiciones torticeras sobre condicionamiento o la facilitación social, con resultados […]

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