Terapéutica de la locura en España
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Terapéutica de la locura en España

Cutting the Stone (Bosch, 1494-1516)

Cutting the Stone (Bosch, 1494-1516)

Este artículo conforma la tercera parte de la serie titulada El abordaje de la locura en España. Ofreceremos una aproximación a los tratamientos y curas más frecuentes en los casos de locura desde el siglo XV al XVIII. Sin embargo, al igual que sucede cuando los historiadores investigan sobre el diagnóstico de las psicopatologías, la recopilación de los tratamientos más frecuentes es una ardua tarea. No existía un esquema que unificase la terapéutica empleada por los médicos para cada afección, ni existía una forma sistemática y precisa de intervenir, como ocurre actualmente.

La labor del médico ante determinadas psicopatologías se veía muy limitada, principalmente debido a la fuerte alteración que sufría el paciente, la cual dificultaba que pudiese volver a su estado normal. Las intervenciones tenían como fin último la curación y se empleaban purgantes, sedantes, sudoríficos, dietas y jarabes. Actualmente, estos remedios pueden parecernos procedimientos extravagantes y raros, pero su objetivo era restaurar el equilibrio en el organismo.

TRATAMIENTOS

Hierbas medicinales: Numerosas plantas eran usadas en los compuestos y jarabes siguiendo los postulados hipocráticos. Entre ellas se encuentra el alcanfor, la quina, el opio, el láudano, el beleño, etc. Sus usos dependían del tipo de desequilibrio que sufría la persona. Por tanto, se aplicaban estimulantes en casos de excesivo sopor, y sedantes cuando la persona presentaba mucha actividad y nerviosismo. Por ejemplo, en sujetos maníacos, frenéticos o en mujeres con histeria, el alcanfor (a veces, mezclado con láudano) era una de las principales hierbas recomendadas, debido a su efecto tranquilizante y analgésico.

Bote de laudano

Bote de laudano

Baños: Los baños de agua pura y fría se empleaban tanto para enfermedades médicas como en diferentes afecciones mentales (histerismo y afecciones del ingenio, por ejemplo). Este tratamiento tenía propiedades curativas y proporcionaba fortaleza. Solían aplicarse en la cabeza, sumergiendo ésta en el agua o mojarla con la ayuda de paños y toallas. Los médicos solían indicar cuándo y cómo debían aplicarse estos baños, pudiendo ser baños en el río o domésticos. Nunca se recomendaban aguas en malas condiciones (como las provenientes de desembarcaderos, caños o cloacas) ya que éstas generarían más dolencias en el sujeto.

Hydropathic applications at Graefenberg (Claridge's Hydropathy book, 1843)

Hydropathic applications at Graefenberg (Claridge’s Hydropathy book, 1843)

Trepanaciones: Una trepanación consistía en agujerear el cráneo del paciente. Desde el neolítico comenzó a considerarse que el cerebro tenía un papel importante en las funciones superiores humanas y es con Hipócrates cuando a este órgano se le atribuye un papel regulador y el motor principal del raciocinio. Por ello, en aquellas afecciones en las que el cerebro se veía afectado, la trepanación se empleaba como tratamiento. Los motivos médicos eran dolores de cabeza, fracturas del cráneo, convulsiones y enfermedades mentales. Las trepanaciones fueron aplicadas en varios países como, por ejemplo, España, Portugal, Francia, Inglaterra, Austria, Italia, Dinamarca, Suecia, Polonia, Rusia, Perú, México y Guatemala.

Engraving of Trepanation for Handywarke of surgery (Treveris, 1525)

Engraving of Trepanation for Handywarke of surgery (Treveris, 1525)

Surgical instruments for trepanation

Surgical instruments for trepanation

Sangrías y sanguijuelas: Las sangrías y las sanguijuelas se recomendaban en diferentes tipos de trastornos, y fue una práctica muy extendida tanto en hospitales como en casas de locos o manicomios. Era el médico quien recomendaba su aplicación, pero ésta era realizada principalmente por un cirujano-barbero, profesional encargado tanto de cortar la barba y el pelo, como de realizar sangrías, extracción de muelas o blanquear los dientes. Las sangrías consistían en la extracción de sangre a través de una cisura en la piel cerca de alguna vena periférica. De la misma forma, la sanguijuela cortaba la piel donde se colocase y extraía sangre con su gran ventosa bucal. Con el uso de las sangrías y sanguijuelas se buscaba restaurar el equilibrio del paciente de acuerdo a los postulados hipocrático-galénicos y, en los casos más graves de locura, debilitar también la fuerza del individuo.

Mujer sobre la mesa se coloca una sanguijuela en el antebrazo izquierdo (Bossche, Typis Joannis Mommarti, 1639 Historia medica, in qua libris IV. Animalium natura, et eorum medica utilitas esacte & luculenter)

Mujer sobre la mesa se coloca una sanguijuela en el antebrazo izquierdo (Bossche, Typis Joannis Mommarti, 1639 Historia medica, in qua libris IV. Animalium natura, et eorum medica utilitas esacte & luculenter)

Set para sangrías de un barbero (principios del siglo XIX, Märkisches Museum Berlin)

Set para sangrías de un barbero (principios del siglo XIX, Märkisches Museum Berlin)

Set para sangría y sanguijuelas artificiales (Siglos XVIII-XIX, Wellcome Library)

Set para sangría y sanguijuelas artificiales (Siglos XVIII-XIX, Wellcome Library)

Sangría (1860, The Burns Archive). Ésta es una de las tres fotografías conocidas sobre este procedimiento.

Sangría (1860, The Burns Archive). Ésta es una de las tres fotografías conocidas sobre este procedimiento.

Exorcismos y sanación moral: Los casos de influencia demoníaca no eran tan frecuentes y había que confirmar que eran posesiones reales. Cuando sí lo eran, el médico se encargaba de la curación de los problemas físicos consecuentes de la posesión y del exorcismo, mientras que un experto de la Iglesia se encargaría de expulsar a los malos espíritus del cuerpo.

Modificación del ambiente: Algunos médicos propusieron mejorar las condiciones de las cárceles (buena higiene, quitar los malos olores y mejor espacio para dormir, entre otras propuestas), ya que se consideraba que las malas condiciones de vida, la privación de la libertad y la espera de la pena generaban locuras y problemas de salud en los presos.

Tratamiento “más psicológico”: Para determinadas afecciones, como la manía y la melancolía, se recomendaba moderar o borrar el pensamiento causante de la locura por otro contrario, y satisfacer aquella idea que era el centro de su afección para que dejara la persona de comportarse como un demente. Además, entre los locos se hallaban pacientes con enfermedades incurables como la ceguera, sordomudez e invalidez. Pedro Ponce de León (siglo XVI) fue uno de los primeros educadores de sordos del mundo y trabajaba con sus alumnos en el monasterio de San Salvador de Oña.

Monumento de Pedro Ponce de León en el Parque del Retiro (Madrid, 1927)

Monumento de Pedro Ponce de León en el Parque del Retiro (Madrid, 1927)

Trabajo de los internos: Los usuarios que eran ingresados en hospitales para dementes realizaban algunos trabajos y tareas como tratamiento. Era común que las mujeres hilaran y los hombres se dedicaran a tareas del campo, pidieran limosna o cargaran con mercancía. Se piensa, que más que una “terapia de ocupación”, estos trabajos impedían que los dementes se dedicaran únicamente al ocio y les permitía adquirir la virtud moral del trabajo típica de la religión cristiana.

Una paciente mayor en el St. Elizabeth Hospital (1917, Washington D.C.)

Una paciente mayor en el St. Elizabeth Hospital (1917, Washington D.C.)

La definición de locura y sus tratamientos dependen del contexto sociopolítico y cultural de cada época. Con el paso de los siglos, evolucionó la concepción del demente y cómo tratarle, mejorando incluso la disposición de los manicomios (facilitar jardines, agua corriente y dietas con más nutrientes). Como hemos visto, el tratamiento de la locura se basaba en la administración de diferentes remedios característicos de estos siglos, los cuales eran preparados de acuerdo con los preceptos de la medicina galénica que postulaba que los dementes sufrían un desequilibrio humoral. Además existían otros tratamientos que no se basaban en la administración de compuestos medicinales y que se mantendrían durante siglos después, convirtiéndose en la semilla de las terapias usadas posteriormente.

Sobre Mercedes García Pérez-Luna

Psicóloga habilitada sanitario, máster oficial en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta, máster en Terapias Contextuales (ACT, FAP y Mindfulness) y máster sobre intervención ABA en autismo y otros trastornos del desarrollo. Trabaja como terapeuta ABA desde 2016. Investigó en Historia de la Psicología, principalmente en el abordaje de la locura en España. Además, le interesa la psicología del aprendizaje y la aplicación del análisis de conducta en contextos clínicos y educativos.

1 Interacción

  1. 26/05/2015

    […] Terapéutica de la locura en España […]

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