Sexo, Drogas y... ¿Rock & Roll? - Psicomemorias
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Sexo, Drogas y… ¿Rock & Roll?

¿Si fumo cannabis prolongaré el orgasmo?” “Soy tímid@, ¿con un par de copas ligaré más?” “¿Cómo puedo tener orgasmos múltiples?”

En este artículo, Psicomemorias hace una pequeña revisión sobre las creencias más extendidas acerca de los efectos de algunas drogas y su relación con el sexo. Como no nos es posible abarcar en una sola publicación todas las sustancias, hemos escogido cinco de las más estudiadas: el alcohol, la marihuana, la cocaína, las anfetaminas y la fenciclidina.

Lo más probable es que alguien que conozcas o tú mismo consumas alguna de ellas de manera habitual y encuentres reflejados en las líneas siguientes algunos efectos que desconocías o, por el contrario, que no leas nada sobre otros efectos de sobra conocidos. Esto tiene una razón: hoy sólo vamos a tratar aquellos efectos relacionados directa o indirectamente con la esfera sexual.

Existen multitud de creencias que relacionan las drogas con las mejoras del rendimiento sexual o de las sensaciones que produce ¿Son ciertas estas ideas?

Existen multitud de creencias que relacionan las drogas con las mejoras del rendimiento sexual o de las sensaciones que produce ¿Son ciertas estas ideas?

Alcohol como estimulante sexual: ¿Unas copas de más?

El alcohol ha sido la sustancia más estudiada en relación con la conducta sexual. Todos conocemos el efecto desinhibidor que tiene el alcohol. De hecho, seguramente recuerdes la última vez que tomaste una copa para atreverte a hacer aquello que tanta vergüenza te daba. En pequeñas dosis, esta sustancia puede contribuir a derribar tabúes y prejuicios, haciendo que mostremos mayor interés por relacionarnos con otras personas. Esto se debe a que el alcohol produce un efecto depresor en el Sistema Nervioso Central, lo que se traduce en una reducción de la ansiedad, pérdida de restricciones y cambios en la conducta que favorecen el cortejo. Sin embargo, este efecto se invierte cuando se superan determinadas cantidades, lo que puede ocasionar dificultades en cualquier fase del ciclo de la respuesta sexual humana: deseo, excitación y orgasmo.

De esta manera, puede aparecer una disminución del deseo sexual tanto en el hombre como en la mujer, complicaciones para mantener la erección en el varón, así como dificultades relacionadas con la eyaculación, que puede ser precoz, retardada o puede no tener lugar. Al igual que en el hombre, la mujer puede tener problemas para llegar al orgasmo, ya que las intoxicaciones agudas de alcohol retrasan el orgasmo y disminuyen su intensidad. Después de haber leído esto, es para pensarse si ir con varias copas de más va a alegrarte el día o va a hacer que te quedes sin noche con final feliz.

Por otra parte, el 90% de las personas con alcoholismo crónico sufren algún tipo de alteración en la esfera sexual. El hipogonadismo es una de ellas y consiste en una afectación que hace que las glándulas sexuales, tanto femeninas como masculinas, disminuyan su función. Además, el consumo prolongado de alcohol puede afectar a los testículos alterando la morfología y movilidad de los espermatozoides, lo que se traduce en consecuencias negativas para la fertilidad.

De esta manera, puede decirse que la ingesta de alcohol en pequeñas cantidades puede contribuir a la aparición de ciertas conductas relacionadas con la búsqueda de contacto interpersonal, pero de ninguna manera puede considerarse esta sustancia como estimulante sexual. Antes bien, dicha estimulación o percepción incrementada del placer sexual es considerada producto de las expectativas sobre el efecto del alcohol más que del alcohol en sí mismo.

Marihuana: ¿Potenciador de sensaciones?

El delta-9-tetrahidrocannabinol, más conocido como THC, es el componente activo de la planta Cannabis Sativa, a la que normalmente llamamos marihuana. Lo que nos ocurre al consumirla es algo que probablemente conocerás pero, por si acaso, a continuación describimos algunos efectos generales del THC. Este produce euforia y analgesia suaves, además de sedación. Con dosis más elevadas estas sensaciones aumentan, y tareas motoras sencillas o reacciones simples pueden verse disminuidas. De ahí que alguien que “vaya fumado” se muestre más torpe, algo que probablemente le resulte muy gracioso si se encuentra echando unas risas con sus amigos, o muy frustrante si no logra acertar al ojo de la cerradura con la llave de su casa.

Además, con dosis más altas aún pueden aparecer alucinaciones dependiendo de la vía de administración. Los efectos psicoactivos que la marihuana tiene sobre nuestro organismo nos lleva, entre otras cosas, a distorsionar la percepción del tiempo. ¿Y qué tiene que ver esto con el sexo? Sencillo, si nuestra percepción del tiempo es más dilatada,  podemos llegar a tener la sensación de que el orgasmo se prolonga, pero esto no es del todo así. Lo explicamos en las siguientes líneas.

La marihuana puede volver al consumidor muy sugestionable por lo que, si le atribuye a la droga efectos afrodisíacos, acabará pensando que realmente los tiene, especialmente en los primeros consumos. Aunque históricamente se ha considerado un estimulante sexual, no existe evidencia experimental que confirme o refute los efectos de la marihuana sobre la libido, ya que las investigaciones se han decantado por analizar los efectos de dicha sustancia en los esteroides sexuales y el esperma. Esto significa que aún no se ha demostrado que el incremento o decremento del deseo y la función sexual esté relacionado con los efectos agudos del consumo de marihuana. Aun así, muchos consumidores afirman que el placer sexual tras haber consumido es mayor, lo que puede no ser más que un reflejo del aumento de la experiencia sensitiva general.

Algunas investigaciones indican que fumar habitualmente esta hierba puede dañar el sistema reproductivo, respiratorio e inmunitario, pero necesitan más contrastación. En cuanto a las mujeres consumidoras, los datos sobre el decremento del deseo sexual y los problemas de lubricación vaginal o de los ciclos ovulatorios son contradictorios. Además, lo que sabemos sobre si el consumo de marihuana afecta a los niveles de testosterona no es concluyente, aunque sí se conoce que  esta sustancia puede generar diferentes alteraciones en la espermatogénesis.

En resumen, la asociación que muchos hacen entre el consumo de marihuana y el incremento de la actividad sexual no es cierta. En todo caso, parece que dicha asociación forma parte de un estilo de vida caracterizado por la búsqueda de sensaciones que propicia ambas conductas.

¿Alcohol para desinhibirnos? Los efectos de un consumo leve pueden encajar en este tópico, pero uno más elevado puede producir todo tipo de alteraciones sexuales.

¿Alcohol para desinhibirnos? Los efectos de un consumo leve pueden encajar en este tópico, pero uno más elevado puede producir todo tipo de alteraciones sexuales.

Cocaína: ¿Una erección más prolongada?

La cocaína es un estimulante del Sistema Nervioso, con acciones vasoconstrictoras y anestésicas. Algunos consumidores eventuales de esta sustancia afirman haber tenido erecciones espontáneas, así como eyaculaciones sin estimulación genital u orgasmos múltiples. Lo cierto es que el impacto de la cocaína puede variar dependiendo de la dosis, la vía de administración, el tiempo de consumo y los efectos de otras sustancias con la que se mezcla o “corta” esta droga. Así, es probable que una persona que haya consumido recientemente experimente una eyaculación prematura durante el acto sexual. Además, los consumidores habituales manifiestan tener problemas para lograr o mantener la erección y la eyaculación incluso mucho tiempo después de dejar de tomarla.

Casi todos conocemos la historia del amigo de nuestro amigo que acabó en el hospital por utilizar cocaína para conseguir los mismos efectos que la Viagra. ¿Este rumor es cierto? Muchos hombres que consumen cocaína antes de tener relaciones sexuales lo hacen bajo la creencia de que serán capaces de mantener una erección completa durante mucho tiempo, de manera que puedan evitar el periodo refractario tras la eyaculación y encadenar así orgasmos consecutivos.

La realidad es que la consecuencia más probable de este tipo de prácticas es el priapismo, que consiste en la erección patológicamente prolongada, dolorosa y no relacionada con el estímulo sexual. Al contrario de lo que algunos puedan pensar, el priapismo no es algo divertido. En caso de que otros tratamientos no hayan dado resultado, requiere cirugía de urgencia para prevenir la necrosis y la disfunción eréctil permanente. Todo esto quiere decir que intentar prolongar la erección utilizando cocaína puede resultar, cuanto menos, doloroso.

Anfetaminas: ¿Orgasmos múltiples?

La anfetamina, metanfetamina y otros de sus análogos son drogas sintéticas que incrementan la actividad del Sistema Nervioso Central. En dosis bajas, los efectos de la anfetamina y sus derivados pueden incrementar el deseo sexual y contribuir ocasionalmente a que se produzcan orgasmos múltiples durante el sexo.

Sin embargo, también se ha encontrado que pueden retrasar el orgasmo, llegando a imposibilitarlo. Consumidores de metanfetamina afirman experimentar erecciones espontáneas tras su inyección, además de un incremento de la libido y una mayor agresividad durante la actividad sexual, en la que rara vez pueden mantener una erección completa.

A largo plazo, el consumo de anfetaminas puede causar disfunción eréctil y eyaculatoria, además de retardar el orgasmo en las mujeres. En un estudio realizado con personas homosexuales y bisexuales del oeste de Estados Unidos se ha encontrado que la metanfetamina es utilizada por algunas personas con el fin de convertirse en los denominados “instant bottoms”, nombre que reciben aquellos hombres que, tras haber consumido esta sustancia, participan en varios encuentros consecutivos de sexo anal receptivo.

Fenciclidina, PCP o Polvo de Ángel: ¿Menos dolor?

Originalmente vendida como anestésico, el polvo de ángel produce alucinaciones, euforia, disociaciones y distorsiones sensoriales;  además de incrementar la temperatura corporal, el ritmo cardíaco, la presión sanguínea y la respiración.

Aunque generalmente no se asocia a la actividad sexual, una entrevista con veinte personas en tratamiento de desintoxicación encontró que una pequeña subpoblación de hombres homosexuales utilizaba el polvo de ángel para facilitar prácticas sexuales como el “fisting”, que consiste en la introducción del puño en el interior del recto. De esta manera, la fenciclidina ha sido utilizada para reducir el dolor y fomentar la desinhibición, pero no hay  que olvidar que el uso intensivo o prolongado del PCP disminuye el deseo sexual.

El abuso de sustancias no solo no potencia las relaciones sexuales sino que, además, genera dificultades e incluso producen secuelas a largo plazo.

El abuso de sustancias no solo no potencia las relaciones sexuales sino que, además, genera dificultades e incluso producen secuelas a largo plazo.

Los factores sociales y psicológicos pueden influir tanto en el consumo de sustancias como en el funcionamiento sexual de manera independiente, así como en su interacción. Esto hace que sea difícil separar los efectos farmacológicos de otras reacciones psicosociales, como por ejemplo las expectativas que se tienen sobre cómo va a reaccionar el propio cuerpo ante la droga, ya sea por creencias previas o por aprendizaje vicario. Además, la investigación existente tiene limitaciones en cuanto a las personas que participan en estos estudios, la metodología o la escasez de estudios controlados. Por último, cabe señalar que mucho de lo que se sabe acerca de cualquier tipo de drogas y su relación con la función sexual se basa en autoinformes de usuarios voluntarios o antiguos consumidores, por lo que habría que tomar los resultados de las investigaciones con cautela.

En resumen, en esta pequeña revisión has podido comprobar que en la mayoría de los casos, el abuso de estas sustancias, más que ayudar a tener relaciones sexuales satisfactorias, las dificulta. Menos aún si hablamos de un abuso prolongado en el tiempo. Podemos deducir entonces que el empleo de drogas en combinación con la actividad sexual no resulta muy recomendable, además de por los riesgos mencionados, por otros que se nos quedan en el tintero, como un aumento de riesgo de contagio de Infecciones de Transmisión Sexual o de embarazo no deseado.

Sobre Lucas Hidalgo

Psicólogo y músico. Interesado en la sexología y la terapia de pareja. Ha formado parte de la Unidad de Psicología Clínica en el Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla. Tiene experiencia en tratamiento de personas con dolor crónico. Actualmente compagina su trabajo en consulta con el de baterista.

1 Interacción

  1. Carlos dice:

    Que se puede hacer si tomaste cocaína y no puedes tener relaciones sexuales..

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