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Resiliencia: Cuando la vida no consigue derribarnos

Todos conocemos historias de personas asombrosas que, pese a la adversidad que vivían, no sólo siguieron adelante, sino que aprendieron de dichas dificultades y consiguieron convertirlas en capacidades y recursos. Como ejemplo podemos mencionar a Anna Frank, que pese a vivir encerrada en cuatro paredes para evitar ser capturada y asesinada, fue capaz de construir en ese habitáculo una vida adolescente sorprendentemente “normal” y demostrar unas habilidades literarias que la hubieran convertido en una gran escritora.

¿Por qué algunas personas frente a situaciones adversas que suponen una amenaza grave logran salir adelante, llegando a desarrollarse de forma positiva, mientras toda predicción les agoraba una evolución negativa? Esta simple pregunta es el punto de partida de los trabajos sobre la resiliencia (o resistencia en el desarrollo).

¿Qué es la resiliencia?

El término resiliencia tiene actualmente muchas definiciones, y aún sigue en continua construcción. Pese a ello, podríamos definirlo como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, aprender de ellas, superarlas, ser transformados por éstas y construir posteriormente una vida significativa. La resiliencia, vista así, no es únicamente “no caer”, sino crecer hacia algo nuevo y positivo.

Resiliencia: no es sólo no caer, sino crecer.

Resiliencia: no es sólo no caer, sino crecer.

Pero, ¿a qué tipo de adversidades nos referimos? Aunque la percepción de la adversidad es subjetiva (es decir, lo que para mí puede ser algo adverso, puede no serlo para ti), podemos estar de acuerdo en una serie de adversidades: muerte de los progenitores, maltrato, crisis económica, terrorismo, guerras, robos, catástrofes naturales, incendios, etc.

En la ciencia psicológica, han aparecido en las últimas décadas numerosas investigaciones sobre la resiliencia. En su origen, partían del descubrimiento y estudio de los llamados “niños-lobo”: niños y niñas que vivían como animales salvajes (perdidos en la selva, encerrados, esposados…), que una vez sacados de un contexto adverso, pronto aprendía y desarrollaban nuevas capacidades, llegando incluso a dejar atrás toda secuela de su pasado.

Superhéroe

Ser resiliente no es ser un superhéroe.

El objetivo fundamental de los estudios sobre resiliencia es la búsqueda sistemática de factores protectores que diferencian a las personas con un perfil de adaptación positiva de los que muestran un peor ajuste. Este estudio ha evolucionado en el tiempo, y aunque inicialmente se centraba en factores individuales como el temperamento, el humor o la inteligencia, actualmente incluye factores externos como son la familia o características del contexto. De igual manera, se ha pasado de ver a las personas resilientes como invulnerables, superhéroes, a verlas desde un prisma más realista: como personas que se han adaptado de forma positiva, pero en cuyas trayectorias vitales pueden surgir nuevas vulnerabilidades que cambien su resistencia. Así, la resiliencia es una construcción activa en el tiempo que puede cambiar, no un estado individual, fijo y definitivo.

El estudio más importante en el área de la resiliencia es el realizado por Werner y Smith en Hawaii, quienes siguieron regularmente más de 800 niños y adolescentes desde el periodo prenatal hasta los 32 años. Su interés inicial era estudiar los riesgos de padecer un trastorno del desarrollo o una psicopatología, sin embargo se toparon con un interesante resultado. Había niños que, habiendo estado sometidos a condiciones muy desfavorables en su infancia, no sólo evolucionaron de forma positiva, sino que llegaron a ser adultos totalmente competentes, como si hubieran sido ajenos a dichas condiciones.

Estos autores identificaron algunas características que reunían las personas resilientes: de pequeños, eran bebés afectuosos, calmados, plácidos, que evolucionaron a niños activos y competentes con una orientación social positiva. Llegada la adultez, eran adultos muy sociables. Por el contrario, los niños que evolucionaron desfavorablemente tendían a ser ansiosos, tímidos, temerosos, desconfiados y alejados. A nivel social, los niños resilientes se diferenciaban en que tenían un fuerte vínculo con una persona que se ocupaba de su cuidado (madre, abuelos, maestros…). Es decir, la falta de apego resultó devastadora en niños poco activos e inhibidos.

Algunos ejemplos de resiliencia

Junto al caso de Anna Frank, tenemos el menos conocido ejemplo que nos da Boris Cyrulnik. A Boris, al igual que a Anna, le tocó viví el horror de la Segunda Guerra Mundial del lado de los perseguidos, yendo a parar de niño a un campo de concentración. Sin embargo, cuando salió de allí no sólo siguió adelante con su vida, sino que se convirtió en una de las personas más relevantes en el estudio de lo que él mismo vivió: la resiliencia. Podemos encontrar un breve relato de su experiencia en su libro Los patitos feos:

“El hecho de abandonar los campos no significó la libertad. Cuando se aleja la muerte, la vida no regresa. Hay que ir a buscarla, aprender a caminar de nuevo, aprender a respirar, a vivir en sociedad. Uno de los primeros signos de la recuperación de la dignidad fue el hecho de compartir la comida. (…) una vez constatada la libertad por haber palpado el exterior, volvieron al campo y compartieron unos cuantos mendrugos para demostrarse a sí mismos que se disponían a recuperar su condición de hombres”.

Resiliencia

Todos podemos volvernos resilientes, el desafío consiste en encontrar la forma de promoverlo.

Los casos de resiliencia son tantos, y tan asombrosos, que la industria del cine ha sabido sacarle provecho mostrándonos una gran cantidad de historias basadas en este fenómeno. Para comenzar por una de ellas, recordemos esta frase de la película Silver Linings Playbook, traducida como El lado bueno de las cosas (si quieres conocer más ejemplos sólo tienes que visitar nuestra sección multimedia a lo largo de la semana):

“Mientras corro por el parque levanto la vista y veo lo que el día me ofrece. Si las nubes están bloqueando el sol siempre hay algún rayo de luz que me recuerda que he de seguir. (…) Ver esos rayos de luz a través de esa masa fofa, blanca y gris es electrificante. Incluso uno mismo puede recrear el efecto manteniendo la mano a cierta distancia de una bombilla y marcando su huella hasta que se queda temporalmente ciego. Duele mirar las nubes, pero también ayuda (como la mayoría de las cosas que causan dolor)”.

Es cierto que se calcula que sólo un tercio de las personas que han pasado por situaciones adversas son habitualmente resilientes, pero ya hemos dejado claro que estas personas no son especiales, no son superhéroes. Una forma de formentar la resiliencia puede ser a través de programas sociales, como cursos de formación de padres, talleres vecinales o programas escolares. Todos podemos volvernos resilientes, el desafío consiste en encontrar la forma de promoverlo dentro de cada individuo, en sus familias y/o en la comunidad y sociedad a la que pertenecen.

Para saber más…

  • Una película: La vida es bella.
  • Un libro para profundizar: Los patitos feos. La resiliencia: Una infancia infeliz no determina la vida. Autor: Boris Cyrulnik.

Sobre Carmen Paniagua

Psicóloga evolutiva y Máster Oficial en Intervención y Mediación Familiar. Actualmente, está realizando el doctorado con el estudio Health Behaviour in School-aged Children (HBSC) de la Organización Mundial de la Salud y con un proyecto de ruptura en adopción y acogimiento familiar.

9 Interacciones

  1. Alba dice:

    Estupendo artículo una vez más, enhorabuena. La resiliencia es un tema que me encanta especialmente. Os recomiendo también “El murmullo de los fantasmas” de Cyrulnik y “El hombre el busca del sentido” de Viktor Frankl

  1. 17/11/2014

    […] Resiliencia: Cuando la vida no consigue derribarnos […]

  2. 18/11/2014

    […] os hablamos sobre resiliencia os mencionábamos un hecho evidente: la industria del cine conoce este término y sabe que vende. […]

  3. 08/12/2014

    […] esta línea de promover la resiliencia se encuentran tanto EEUU como la mayoría de países europeos, tanto en el contexto militar como en […]

  4. 19/07/2015

    […] en la infancia por la vivencia de situaciones altamente estresantes que exceden con creces la resiliencia y las habilidades de afrontamiento de la persona. Ejemplos de esto pueden ser desastres naturales, […]

  5. 18/10/2015

    […] En un contexto de pobreza y tradicional, la maternidad es vista como una manera de confirmar la feminidad y la identidad, una forma de sentirse valoradas y dar sentido a la vida, permitiéndolas ser dueñas de su propio futuro. Dicho en términos más psicológicos, la maternidad se rige como un rol estructurante en la identidad de estas jóvenes, convirtiéndose así en una conducta resiliente. […]

  6. 10/12/2015

    […] para la vida. Si bien, debo añadir, que los GRANDES MAESTROS, aquí, son los niños/as, por su resiliencia, por las lecciones de superación y de AMOR que nos regalan todos los […]

  7. 18/01/2016

    […] y doloroso para ellos (como para los adultos), la mayoría de los chicos y chicas muestra una alta resiliencia y se adapta con éxito a su nueva realidad familiar. Sin embargo, no todos lo hacen del mismo […]

  8. 13/06/2016

    […] casos como el de Boris Cyrulnik. Como nos contó nuestra compañera Carmen Paniagua en el artículo Resiliencia: Cuando la vida no consigue derribarnos, este pequeño huérfano francés consiguió escapar de un campo de concentración nazi cuando […]

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