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Realidad virtual en terapia. Más allá de Pokémon Go

Todos hemos visto cómo han cambiado los parques y calles en los últimos meses, principalmente en las grandes ciudades. Con la aparición de Pokémon Go, no solo los jugadores tienen que salir fuera a cazarlos, sino que se ha popularizado el concepto de realidad aumentada. La realidad aumentada, dicho burdamente, superpone lo digital sobre lo real. En el caso de Pokémon Go, usando la cámara, el GPS y un programa informático. Otro concepto que está poco a poco popularizándose es el de la realidad virtual, que se puede experimentar con la llegada de las Oculus Rift de Facebook, entre otros dispositivos. ¿Cuál es la diferencia entre las dos ideas? Que la realidad virtual sumerge al usuario, real, en un entorno virtual (que puede parecer más o menos real); justo lo contrario a la realidad aumentada, donde es la creación virtual la que se refleja en el mundo real.

Chica con casco de realidad virtual.

Uno de los tipos de realidad virtual: un casco que provee de inmersión visual y auditiva.

Pese a que la realidad virtual ha sido una promesa desde hace décadas (como el 3D), la tecnología y el mercado no han permitido que llegase a un público amplio, fracasando y abandonándose la idea en repetidas ocasiones. Ahora, con el soporte de grandes compañías como Facebook y Valve (la desarrolladora de la plataforma de videojuegos Steam entre otras cosas), parece que la realidad virtual puede llegar, por fin, para quedarse. Las dos compañías están relacionadas con el entretenimiento y videojuegos, sin embargo, ¿se encontrarán otros usos a la realidad virtual?

La realidad virtual en el tratamiento de fobias

En la investigación clínica lleva años utilizándose la realidad virtual, un ejemplo tipo es el tratamiento de fobias, como la fobia específica. Una fobia específica es, cómo uno podrá intuir, un miedo intenso e irracional a algo en particular (una araña, actividad, situación, etc.). Alrededor del 9% de la población padece de una de estas fobias, ya sea en su forma leve o severa. Así pues, parece que los investigadores clínicos están dispuestos a ayudar a mucha gente con sus estudios sobre realidad virtual. Estupendo, pero ¿cómo hacerlo exactamente?

Las técnicas clásicas son la exposición en vivo o imaginación. La exposición en vivo lleva a la persona a enfrentar el miedo en sí, esta exposición puede ser una cuestión de todo o nada, o realizarse de forma gradual. La imaginación viene a ser lo mismo, pero a través del uso de la recreación mental, altamente guiada por el psicólogo. Opris y cols. en un análisis del 2011 reúnen artículos en los que se recogía el uso de la realidad virtual en el tratamiento; uno podría esperarse un efecto intermedio entre la exposición en vivo y el uso de la imaginación, pero nada más lejos de la realidad: el uso de realidad virtual era similar a la exposición en vivo y superior al uso de imaginación. Más aún, el uso de la realidad virtual tiene algunas ventajas adicionales por su propia naturaleza:

1. Es más barato. Siempre será más barato simular algo en un escenario virtual que desplazarse a un determinado lugar, adquirir un producto o recrear una situación, ya hablemos de dinero o tiempo. Más aún, la presencia del terapeuta puede terminar por ser opcional.

2. Algunas personas preferirán el entorno virtual al darles más confianza, con la ilusión de que, a fin de cuentas, a lo que se exponen no es real. Muchas personas, guiadas por su miedo irracional, se oponen tajantemente a exponerse en vivo.

3. Se puede graduar más fácilmente la exposición, al tener control sobre todo el ambiente. Para el miedo irracional a los aviones, esto es una ventaja evidente sobre la exposición en vivo.

4. Se puede realizar con la frecuencia deseada. Imagina una exposición en un aeropuerto y tener que desplazarse a uno cada vez que quiera realizarse una exposición en vivo.

Las ventajas son evidentes (y notables), pero no debemos dejarnos cegar tan rápidamente. Los efectos de la realidad virtual a largo plazo no se conocen, ya que aún no se ha asentado entre nosotros ni lleva el tiempo suficiente en el mercado. A su vez, como precaución, se recomienda que pacientes con migrañas, problemas del corazón y trastornos de la personalidad o esquizofrenia no se expongan a realidad virtual. Con aún poca investigación, ya se advierten algunos efectos a corto plazo como visión borrosa y confusión, principalmente después de la inmersión con casco.

… como precaución, se recomienda que pacientes con migrañas, problemas del corazón y trastornos de la personalidad o esquizofrenia no se expongan a realidad virtual.

Otros usos: una revisión del 2008

En una revisión del 2008 se exploraron los resultados hasta el momento en terapia clínica usando realidad virtual. Aunque no todos fueron concluyentes o definitivos, todos parecían apuntar a que la realidad virtual irá a más y será una herramienta a tener en cuenta (sobre todo cuando baje de precio y se popularice, como otras tantas tecnologías).
Gorini y Riva han hallado resultados para:

1. Acrofobia, o miedo a las alturas. La primera fobia tratada con realidad virtual y con éxito. Los estudios parecen indicar que puede emplearse para tratar dicho miedo y sus efectos son duraderos.

2. Claustrofobia. Los autores de esta investigación sólo encontraron dos estudios en su momento y, aunque arrojan resultados positivos, no puede concluirse que el uso de realidad virtual para el tratamiento entero surta efecto.

3. Miedo a volar. Aunque se necesiten nuevos estudios, parece que en este caso, el uso de realidad virtual gana al tratamiento tradicional, el denominado cognitivo conductual. Puede deberse a las ventajas que comentamos anteriormente (mayor frecuencia, mejor regulación).

4. Miedo a conducir. Sin haber suficientes estudios, los que hay por ahora apuntan a que la realidad virtual puede ser igualmente una promesa a seguir de cerca.

5. Fobia a las arañas. La realidad virtual aumentada, que incluye la posibilidad de tocar objetos también, parece indicar que el uso de la realidad virtual será efectivo para esta fobia. Aun y con todas, se necesita más investigación.

6. Miedo a hablar en público. Ya está probado que incluso hablar a una multitud virtual también genera ansiedad, por tanto, no es de extrañar que los estudios muestren una mejoría de los pacientes bajo el uso de la realidad virtual. No obstante, y una vez más, los estudios necesitan más réplicas y mejores controles.

Parece que la realidad virtual es una promesa y necesita, en general, mayor investigación en el uso para el tratamiento de fobias.

Usos más complejos: fibromialgia y la lucha por controlar el dolor

Anteriormente, en nuestro I Concurso de Divulgación, Diana Santiago Chacón ya nos alumbró con La fibromialgia, una enfermedad invisible a los ojos de quien no la padece. La fibromialgia afecta a nivel social, fisiológico y psicológico; en consecuencia, abordarla es todo un desafío para psicólogos, médicos y otros profesionales de la salud.

Desde el campo de la psicología, los tratamientos pueden clasificarse en cinco categorías principales: terapias cognitivo conductuales, relajación, intervenciones educativas, tratamientos comportamentales, y programas basados en el mindfulness. Hasta el momento, y con la poca información que se tiene, son las terapias cognitivo conductuales las que ofrecen las mayores garantías, aunque su efecto no haya sido tan bueno como se desearía. Aquí es donde, según Botella y cols., las nuevas tecnologías pueden entrar a desempeñar un papel importante: potenciar los tratamientos tradicionales; en el caso de la psicología, las terapias cognitivo conductuales.

Aunque parece que la distracción, ya sea por realidad virtual o en imaginación, funciona con momentos puntuales de dolor, no parece ser tan efectiva, si es que lo es, con el dolor crónico.

En el campo del dolor la realidad virtual se ha usado como un distractor (por ejemplo, procedimientos médicos con pacientes con quemaduras). La realidad virtual puede tener el efecto de distraer la atención del paciente y, de esta forma, disminuir la sensación subjetiva de dolor. Muchos hemos intentado evadirnos mentalmente de una situación dolorosa (el ejemplo clásico: ¡el dolor de muelas!): usamos relajación, nos mandamos autoinstrucciones para centrarnos en alguna tarea del trabajo o estudios, o nos afligimos dolor en otra parte del cuerpo. La idea es la misma, pero sin que tengas que pellizcarte.

Aunque parece que la distracción, ya sea por realidad virtual o en imaginación, funciona con momentos puntuales de dolor, no parece ser tan efectiva, si es que lo es, con el dolor crónico. A largo plazo, el dolor real vence cualquier distracción. No obstante, investigadores de diferentes universidades españolas llevaron a cabo un estudio en colaboración con el Servicio de Reumatología del Hospital General de Castellón en el que tenían como intención ver la efectividad de la realidad virtual en colaboración con la terapia cognitivo conductual.

Respecto a los sentimientos de dolor, el sistema de realidad virtual guiaba la atención de los pacientes desde su dolor interno hacia el escenario externo.

El tratamiento que se llevó a cabo con pacientes era un programa estándar cognitivo conductual para fibromialgia, con la variación de usar realidad virtual para la relajación y mindfulness; este estudio exploratorio es el primero en su campo. El sistema indicaba las órdenes de relajación para una respiración lenta durante diez minutos, mientras mostraba un escenario de calma, tanto visual como auditivo. En casa los pacientes tenían que practicar la respiración recordando el escenario virtual. Respecto a la aplicación de mindfulness, el sistema también guiaba la atención del paciente a través del escenario, invitándolo a prestar atención a los diferentes elementos (el sol apareciendo en el horizonte, las olas del mar, etc.), cómo mantenerse centrado en el momento presente, o cómo participar sin hacer juicios de valor. Respecto a los sentimientos de dolor, el sistema de realidad virtual guiaba la atención de los pacientes desde su dolor interno hacia el escenario externo. La ventaja de este sistema de realidad virtual es que ya estaba probado. Su nombre es EMMA’s World y se ha mostrado efectivo para inducir emociones en pacientes de manera grupal.

Sesión con realidad virtual.

Ejemplo de una sesión. Los pacientes se sientan en círculo y pueden, opcionalmente, moverse ellos por el entorno virtual, aunque siempre lo rechazaron y prefirieron que fuera el terapeuta el que lo llevase a cabo.

Las conclusiones que se sacaron fueron que (i) los pacientes evaluaron favorablemente el uso de la realidad virtual (así que puede uno, al menos, pensar que mala no es) y (ii) ayudó a llevar a cabo partes del tratamiento como son la relajación y mindfulness. Más importante aún: abre la puerta a la exploración de la realidad virtual y los tratamientos psicológicos en desórdenes tan complejos como la fibromialgia, dejando a un lado casos más típicos como el tratamiento de fobias. El próximo paso, según los autores de esta investigación: incluir la realidad virtual en los componentes de activación comportamental.

El uso de la realidad virtual en el futuro

El avance de las nuevas tecnologías (realidad aumentada, realidad virtual, ordenadores, smartphones) y nuevas técnicas de análisis (como el llamado Big data) hacen cada vez más posible el estudio de la conducta humana a unos niveles de sofisticación y exactitud que ya quisieran los padres de la psicología. Otros campos de investigación en los que se está usando, son el estudio del cerebro en vivo (una persona tiene que realizar una acción en un mundo virtual y su cerebro se estudia simultáneamente), o el entrenamiento de pacientes con movilidad reducida para, dicho de una manera hollywoodiense, aprender a manejar el ordenador con la mente. El futuro pasa, como en otros tantos campos, por el empleo de estas técnicas e inventos en investigación básica y aplicada, siempre con cabeza y no dejándose llevar por las modas; sustituir todo lo tradicional por nuevas tecnologías no va a arreglar mágicamente nada, ha de hacerse con cabeza y sabiendo qué se busca conseguir al emplearlas. Como dice el saber popular: aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Para saber más…

1. Opris, D., Pintea, S., García-Palacios, A., Botella, C., Szamosközi, S., y David, D. (2011). Virtual Reality Exposure Therapy in Anxiety Disorders: A Quantitative Meta-Analysis. Depression and Anxiety, 0, 1-9.
2. Botella, C., García-Palacios, A., Vizcaíno, Y., Herrero, R., Baños, R. M., y Belmonte, M. A. (2013). Virtual Reality in the Treatment of Fibromyalgia: A Pilot Study. Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking, 16(3).
3. Gorini, A. y Riva, G. (2008). Virtual reality in anxiety disorders: the past and the future. Expert Reviews. Neurotherapeutics, 8(2), 215-233.

Sobre Jose Antonio Jiménez

Licenciado en psicología con más de dos años de experiencia en investigación básica, así como experiencia en un centro psiquiátrico. Ha colaborado anteriormente en otras revistas digitales de ámbito local escribiendo sobre psicología.

En Psicomemorias es autor y... hace cosas.

1 Interacción

  1. 03/03/2017

    […] Realidad virtual en terapia. Más allá de Pokémon Go […]

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