¿Qué podemos aprender con "Del Revés"? - Psicomemorias
¿Quieres publicar tu artículo en Psicomemorias y ayudarnos en nuestra misión de divulgar psicología?
¡Claro que quiero!

¿Qué podemos aprender con “Del Revés”?

La semana pasada os hablamos de Del revés, esa película que ha sido la protagonista en las carteleras de cine este verano. Ya os hablamos de la neurociencia que está detrás (o no) de la película, y ahora es el momento de pararnos en todas esas enseñanzas que la película nos aporta sobre la transición de la infancia a la adolescencia y sobre qué función tienen nuestras emociones.

Como en casi todas las películas de Pixar, las relaciones familiares suelen ser una constante (Fuente: Pixar).

Lo que podemos aprender sobre nuestros hijos

Como ya comentamos en el artículo Educando a Nemo el cine de animación nos presenta distintos modelos de relaciones familiares y pautas de educación, y Del revés no es una excepción al respecto. Quienes hayáis visto la película os habréis fijado en que Riley se encuentra en la preadolescencia, la cual se considera como una etapa más del desarrollo y al igual que las demás, presenta sus propias particularidades.

Más vaivenes emocionales: A lo largo de la película podemos observar como Riley se muestra con dificultades para gestionar algunas situaciones, como el comienzo del colegio, los intentos infructuosos de comunicación por parte de sus padres y la capacidad para expresar emociones.

Mayores responsabilidades: Los años en los que Riley sólo se preocupaba por jugar en el jardín quedaron atrás, ya que sus padres esperan de ella un apoyo para afrontar la mudanza a Los Ángeles. De hecho, en una escena, incluso podemos observar cómo su madre le dice que intente apoyar a su padre, puesto que es una situación nueva para todos. Pasa a tener la responsabilidad de proveer de apoyo emocional a sus familiares, algo de lo que hasta entonces sólo era receptora, no emisora.

Más razonamientos y opiniones en sus diálogos con los demás: Los padres de Riley toman en cuenta sus puntos de vista acerca de la mudanza, además le animan a que exprese cómo se siente y le aportan la seguridad de ser escuchada. Por lo general, los preadolescentes suelen desarrollar más sus propios puntos de vista, puesto que van tomando conciencia de lo que les rodea y desarrollan más responsabilidad ante las consecuencias de sus acciones.

Mayor necesidad de pertenencia a un grupo: Cuando somos pequeños, la familia es nuestro foco de socialización. Sin embargo, a medida que crecemos las amistades se convierten en nuestro principal medio para desarrollar nuestra identidad personal y sentirnos arropados. En su antigua ciudad, Riley pertenecía al equipo de hockey y gozaba de una gran amistad con sus compañeros. Por lo tanto, no es de extrañar que se sintiera enfadada cuando su amiga le cuenta que han encontrado a una sustituta y además es estupenda. Por si fuera poco, Riley tiene que “enfrentarse” a ser “la nueva” en otro colegio, donde cada niño y niña ya tiene su propio grupo.

Primeros episodios relacionados con el enamoramiento: Aunque no se manifiesta abiertamente en la película (aún) en el subconsciente de Riley también hay espacio para el chico “de sus sueños”.

Pensamientos y acciones más maduras: Podemos observar este proceso de desarrollo gracias a las Islas. Durante la película podemos conocer las islas que componen la “personalidad” de Riley, tales como “la familia” o “la amistad”. Sin embargo, al finalizar ésta, apreciamos que no sólo se forman más islas, sino que además son más complejas que las anteriores, como por ejemplo, dentro de la Isla de la amistad, se forma la sección de “discusión amistosa”.  Además se añaden otras nuevas como la Isla de la moda, la Isla del amor dramático de vampiros o de las boy bands.

Vida emocional más compleja: El paso de la adolescencia a la adultez implica no sólo que la personalidad se afiance y se desarrolle, sino que también sea más complicado categorizar un recuerdo o una vivencia simplemente como alegre o triste. Todos recordamos situaciones que, a pesar de ser tristes, también tienen tintes de otras emociones más complejas como puede ser el humor o la vergüenza.

Ya conocemos que podemos enseñar a nuestros hijos sobre qué les ocurrirá cuando a ellos también les toque pasar a la adolescencia, pero ¿qué podemos aprender pequeños y mayores sobre las propias emociones y las formas de vivirlas?

Un fan ha elaborado esta curiosa tabla de cómo a partir de las emociones básicas que nos muestra la película se pueden construir emociones más complejas. Fuente: Christophe Haubursin/Vox

Un fan ha elaborado esta curiosa tabla de cómo a partir de las emociones básicas que nos muestra la película se pueden construir emociones más complejas  (Fuente: Christophe Haubursin/Vox).

Lo que podemos aprender sobre nuestras emociones

En la película, la mente de Riley está formada por 5 emociones básicas que rigen su propia conducta. Obviando que el funcionamiento del ser humano es más complejo (¿dónde está el razonamiento?) y está simplificado de cara a que sea entendible para niños y mayores, estas mismas emociones se consideran las emociones básicas del ser humano.

En psicología, una emoción es una respuesta afectiva intensa que se acompaña de síntomas físicos (como pueden ser rubor en las mejillas, acaloramiento, temblor, etc.) que se producen como respuesta a una vivencia interna o externa. Estas emociones pueden desencadenarse ante un estímulo externo (Papá me castiga y me voy muy enfadada a mi cuarto) o interno (recuerdo mi vida en Minnesota y me pongo triste).

Cada emoción tiene una función evolutiva, esto quiere decir que cada emoción “sirve para algo”. Quizás la utilidad de las emociones fuera más patente cuando los homo sapiens vivíamos en las cavernas y el mundo que nos rodeaba era muy peligroso y esas respuestas afectivas intensas podían ayudarnos a sobrevivir.

Al principio de la película muestran cuáles son estas funciones, pero vamos a describirlas un poco más. Para empezar, podemos hablar de emociones positivas y emociones negativas. Las positivas son aquellas emociones agradables que se experimentan cuando se alcanza una meta y las negativas son aquellas que se experimentan cuando se bloquea una meta, se produce una amenaza o se sucede una pérdida.

  • Alegría: cuando estamos alegres, se produce un incremento en la capacidad para disfrutar de diferentes aspectos de la vida, se generan actitudes positivas hacia uno mismo y los demás, favorece el altruismo y empatía. Permite establecer nexos y favorecer las relaciones interpersonales. Es la única emoción positiva de las consideradas básicas.
  • Ira: la ira permite movilizar la energía del individuo para defenderse o atacar. Permite la eliminación de los obstáculos que impiden alcanzar los objetivos deseados y generan frustración. Si bien la ira no siempre concluye en agresión al menos sirve para inhibir las reacciones indeseables de otras personas e incluso evitar una situación de confrontación.
  • Miedo: el miedo es fundamental porque facilita las respuestas de escape o evitación de una situación peligrosa. Al prestar una atención casi exclusiva al estímulo temido, facilita que el organismo reaccione rápidamente ante el mismo, siendo capaz de ejecutar respuestas de manera mucho más intensas que en circunstancias normales.
  • Asco: las sensaciones de asco también pueden servir para escapar o evitar una situación desagradable o potencialmente dañina para la salud. Normalmente se asocia a alimentos en mal estado, pero esta emoción también se produce ante alimentos nutritivos y en buen estado (el brócoli es lo que más asco produce a Riley). También puede ser útil sentir asco para que adoptemos hábitos saludables y de higiene.
  • Tristeza: la función de la tristeza (la que a priori parece más inservible de las emociones) es bastante interesante. Favorece la cohesión con otras personas, especialmente con aquéllas que se encuentran en la misma situación que uno, además de que se establece mayor comunicación con los demás y esto puede generar la ayuda de otras personas. Hace que disminuya nuestro ritmo de actividad y con que con ello seamos capaces de valorar otros aspectos de la vida que antes de la pérdida no parecían tan importantes (no valoramos algo hasta que lo perdemos).

A pesar de conocer las funciones de todas las emociones… ¿cómo se comporta Alegría durante la película? Se comporta de forma tremendamente activa, optimista, incluso temeraria, con una autoestima muy alta y coartando constantemente a Tristeza, que es totalmente lo contrario: pasiva, pesimista, excesivamente conservadora, con muy baja autoestima. A los psicólogos esto nos recuerda a dos formas patológicas de vivir las emociones, dando lugar a dos estados de ánimo extremos: la manía y la depresión.

En nuestra sección Psicotraductor ya definimos lo que eran la manía y la depresión y cómo estas dos formas extremas del estado de ánimo se configuraban para dar como resultado lo que se conoce como trastorno bipolar. Si un psicólogo clínico evaluase a dos personas como Alegría y Tristeza ¡a ambas se le diagnosticaría un trastorno relacionado con el estado de ánimo!

¿Qué podemos aprender de esto? Que una persona permanentemente triste no es atractiva ni “sana”, pero que una persona constantemente alegre tampoco. A continuación vamos a profundizar en lo saludable de dejar respirar un poco a la pobre Tristeza y dejarla cumplir su función.

Lo que podemos aprender sobre nosotros mismos.

El enfoque de la Terapia de Aceptación y Compromiso puede ser interesante para entender el desenlace de la película. Según este modelo teórico, el sufrimiento es algo normal y surge porque está tocando algo que es importante para nosotros. De esta forma, sentir tristeza en algunas circunstancias forma parte de estar vivos. La principal meta del ser humano en la vida es conseguir la felicidad. Una felicidad que parece superar lo natural, ya que desde muy niños nos enseñan que estar tristes no es bueno y que hay que ser positivos. Consecuentemente, asimilamos que el dolor y el sufrimiento están en oposición a vivir plenamente nuestras vidas.

Cuando las personas sufrimos, no lo aguantamos y nuestro principal objetivo es una salida que nos alivie de tanto dolor (en la película, Alegría intentaba controlar todo lo que hacía Tristeza en la mente de Riley para evitar que ella se sintiese mal). Cuando estas estrategias de evitar cualquier tipo de malestar limitan nuestra vida y dedicamos esfuerzos y energías a quitarnos esa tristeza que cada vez parece más grande, surgen los problemas. ¿Y qué hacemos?  Pues seguir todos los consejos: pensar en positivo, comer sano, hacer deporte, meditar, hablar de nuestros sentimientos, respirar hondo, etc., pero al final nuestra tristeza crece y nos sentimos confusos porque hacemos muchas cosas para ser felices, pero no lo somos.

La principal meta del ser humano es ser feliz y es imposible serlo sin sentir tristeza a veces (Fuente: Pixar).

La principal meta del ser humano es ser feliz y es imposible serlo sin sentir tristeza a veces (Fuente: Pixar).

Hay veces en las que confundimos los sentimientos, recuerdos, emociones y pensamientos con nuestras acciones. No necesitamos sentir coraje para actuar con valentía, ni pensar en positivo para tener éxito, ni sentirnos bien para jugar al hockey, ni creer que hay que estar animados para ir a nuestro  primer día de clase. ¿Cuántas veces hemos estado muy tristes y hemos ido al trabajo o a clase? Las personas podemos hacer cosas que valoramos y que son importantes para nosotros aun sintiendo desgana, miedo y tristeza. Hay que aceptar sin límites que hay cosas en la vida que no se pueden cambiar, pero que una persona puede elegir siempre qué hacer ante cualquier circunstancia y es más importante cómo reacciona a lo que acontece en su vida que los acontecimientos en sí mismos. Los padres de Riley no pueden elegir cómo será su primer día de colegio, pero sí explicarle que hay veces que las cosas no salen como uno espera y que es normal que hoy ella se sienta así.

Lo importante no son las emociones que sentimos, sino que éstas nunca nos frenen a hacer lo que realmente queremos.

Para saber más…

Sobre Javier Corchado

Psicólogo. Ha participado en diversas investigaciones sobre Psicooncología en la Universidad de Sevilla. Desde 2010 a 2015 colaboró con la Asociación Española Contra el Cáncer, al principio como voluntario en el Hospital Virgen de Macarena y desde 2012 como voluntario online en www.aecc.es. Actualmente estudia para pertenecer al Cuerpo Superior Técnico de Instituciones Penitenciarias en la especialidad de Psicólogo, a la vez que es editor y autor en Psicomemorias.

3 Interacciones

  1. 14/09/2015

    […] Esta entrada forma parte de un artículo especial de dos partes, publicadas los días 7 y 14 de septiembre de 2015. Si quieres leer la segunda parte, “¿Qué podemos aprender con del revés?” haz click aquí. […]

  2. 29/09/2015

    […] ¿Qué podemos aprender con "Del Revés"? […]

  3. 28/10/2016

    […] ¿Qué podemos aprender con “Del Revés”? […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Quizás también te guste...

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Saber más

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar