Pupilos del terror - Psicomemorias
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Pupilos del terror

En la primera parte de esta serie de artículos introdujimos algunos tópicos sobre la salud mental, la agresividad y las aproximaciones que se han hecho históricamente al fenómeno yihadista. Así que si os interesa el tema pero os perdéis en el presente escrito no dudéis en leer antes el anterior. Como decíamos en éste, el estudio de Vernhaus da para mucho más que para rechazar mitos, y es que, entre sus más de dos mil testimonios de personas que se unieron a las redes musulmanas más violentas encontramos valiosos patrones que el autor agrupó en unas pocas categorías. Todo estudio conlleva cierto reduccionismo, pero en los puntos en común de estas historias hay claves interesantes de cómo esa radicalización se lleva a cabo, y por tanto, de cómo revertirla y prevenirla.

La educación, la cultura, las injusticias sufridas... Son muchos los factores que pueden predisponer a las personas a unirse a grupos radicales, pero no lo son todo. (Fuente: Flickr)

La educación, la cultura, las injusticias sufridas… Son muchos los factores sociales que pueden predisponer a las personas a unirse a grupos radicales, pero no lo son todo. (Fuente: Flickr)

Los 4 buscadores

En el estudio se agruparon las entrevistas de los 2032 sujetos en torno a cuatro motivaciones principales que les llevaron a buscar integrarse en la red terrorista Al Qaeda y grupos asociados. Hubo más testimonios, pero por falta de suficiente información o colaboración se excluyeron de la investigación.

El buscador de venganza: la válvula de escape

Este tipo de persona se percibe como una víctima de una sociedad que le impide lograr sus metas. Esto le genera una ira y frustración que alimenta la que ya siente por las injusticias que vive a diario el mundo árabe. Aunque esta última motivación forme parte del estereotipo que tenemos sobre terroristas y revolucionarios, que persiguen un nuevo orden político utópico, al avanzar las entrevistas la mayoría de ellos empezaron a encontrar esas mismas frustraciones por estresores cotidianos. La forma en la que han sufrido reveses en amistades o desengaños amorosos les produce una permanente rabia que acaban racionalizando, buscándole justificación y convirtiéndola en el motor de sus vidas: la forma de vengarse y compensar lo vivido.

Este sentimiento entronca con una de las motivaciones clásicas que tienen las personas para unirse, o incluso apoyar de forma indirecta a estos grupos: el agravio. Agravio es el daño que alguien lleva a cabo contra la dignidad, honor o propiedades de otra persona, y la historia del mundo está llena de ellos. Uno de los factores que hace más probable la supervivencia de estos grupos, es el apoyo social. Sin el respaldo de parte de la población no pueden obtener presupuesto, suministros, nuevos reclutas o silencio ante las fuerzas de seguridad. Y uno de los aspectos que más poder movilizador tiene entre esta población es que sean capaces de presentarse como futuros compensadores, o vengadores de las injusticias que han sufrido en el pasado. Esto es pura gasolina para el odio contra occidente, en una sociedad como la musulmana en la que se suele valorar el sentido del honor por encima de la libertad individual. Este discurso de venganza por la humillación sufrida se encontró en más del 30% de la muestra.

El buscador de estatus: el reconocimiento

Mientras que los buscadores de venganza son más frecuentes en sus países de origen, los buscadores de estatus son más comunes en sociedades occidentales, en los que viven, normalmente como segunda o tercera generación de inmigrantes. También hay ejemplos de primera generación, como en los inmigrantes que cruzan nuestras fronteras ilegalmente, muchos de ellos con estudios superiores, que ven que al llegar sólo pueden acceder a trabajos precarios y mano de obra barata, teniendo además que enviar dinero para ayudar a mantener su familia en el país de origen.

Con el ejemplo del Estado Islámico muchas personas se han sorprendido de lo elaborado de su propaganda, publicaciones y campañas promocionales, a un nivel de profesionalidad que ya querrían para sí muchas campañas electorales de las que nos asedian en estas fechas. Todo este talento es desaprovechado por nuestras sociedades, en las que la sombra de la desconfianza racial sigue pesando aún demasiado. Estas personas que deberían acceder a puestos reconocidos y bien remunerados acaban encontrando que un pseudónimo y una organización criminal les ofrece mejor reconocimiento y condiciones laborales que los países occidentales. Este grupo constituyó algo más del 25% de todos los estudiados.

El buscador de identidad: el lugar de pertenencia

Si el tipo anterior busca distinguirse del grueso de la población y que se reconozcan sus capacidades este tipo busca la integración por encima de todo. Aunque esta necesidad es fuerte durante la mayoría de la vida, es en la adolescencia cuando cobra una importancia gigantesca, un momento de la vida donde identificarse con un grupo de referencia termina de completar los vacíos de una personalidad aún en formación. Estas personas buscan en ocasiones esta identidad integrándose en equipos de fútbol, fans de series, grupos de música e incluso bandas callejeras. ¿Qué ofrecen estos grupos más radicalizados? Una forma de vivir, pensar y sentir, además de compañeros leales que se unen por un objetivo y anhelo compartidos, algo que resulta atractivo en todas las sociedades. El problema es que quienes te lo ofrecen llevan a cabo monstruosidades.

El deporte, especialmente si es con equipos de otros lugares y culturas, es una de las herramientas más poderosas para canalizar emociones, destacar y dar cohesión y sentido de grupo. (Fuente: Flickr)

El deporte, especialmente si es con equipos de otros lugares y culturas, es una de las herramientas más poderosas para canalizar emociones, destacar y dar cohesión y sentido de grupo. (Fuente: Flickr)

¿Por qué nos atrae a veces unirnos a algo que conlleva recortar nuestras libertades de pensar y de vivir nuestras vidas? Estas reglas de pensamiento y conducta que brindan algunos grupos permiten acallar las dudas e inseguridades que surgen de forma natural durante nuestras vidas, y canalizar nuestros esfuerzos en un sentido a nuestras vidas. Este intento de buscar la pertenencia y la identidad fue el motivo principal de la mayoría de los entrevistados para unirse a Al Qaeda y sus «franquicias». Usar nuestra fuerza para conseguir un fin más grande que nosotros mismos, con un sentido y una dirección, puede ser más satisfactorio que luchar por unas metas propias e individuales que aún no tienen una dirección clara.

El buscador de sensaciones: vivir aventuras

El grupo más pequeño, apenas un 5% de los encuestados. Busca constantemente nuevos retos y aventuras, se aburre con facilidad y se siente poco desafiado en su vida cotidiana. De las personas que informaron en este sentido, todos eran de clase media o media-alta y no sentían que existiera ningún aliciente en seguir con las tradiciones o negocios familiares.

A menudo se encuentran muy atraídos con las experiencias extremas y la violencia, lo que les convierte en el blanco perfecto para los relatos heroicos (y edulcorados) de los combatientes que vuelven de participar en hostilidades. Estos individuos, los retornados, preocupan especialmente a las fuerzas de seguridad, también en España, que ahora mismo cuenta con unos 30 ciudadanos en zonas de combate como Siria. Sin embargo, los que buscan emociones fuertes suelen ser los primeros en abandonar estas organizaciones, ya que en cuanto ven que las historias épicas que les habían vendido no se corresponden con la realidad, se van. Además, resulta especialmente aburrido para ellos, ya que a los nuevos reclutas se les suele poner a realizar tareas de limpieza, cocina o transporte de los miembros más antiguos.

Desactivando el polvorín

«Me sentía como sino pudiera ser oído. Nadie me hablaba cuando hablaba, así que empecé a gritar. Nadie me escuchaba cuando gritaba, así que empecé a lanzar cosas. Aun así nadie me hacía caso, así que me fuí donde mi voz no pudiera ser ignorada. Ahora me escucharán.» 

Parte del testimonio de uno de los sujetos.

Ya sabemos qué movía a estas personas (de esta muestra de más de dos mil varones a unirse a grupos terroristas, pero ¿qué se puede hacer para prevenir que lo hagan? El autor del estudio tiene varias ideas al respecto, y también recoge varios ejemplos con éxito en algunos países. Algo que Vernhaus resalta, es que estas iniciativas deben de provenir de los mismos países y gobiernos que los vayan a implantar, para intentar eliminar la sombra de la influencia (o dominación) de Occidente y EEUU sobre estos regímenes, uno de los mayores escollos a cualquier iniciativa.

Evidentemente, estas medidas no deben contemplarse de forma aislada. Lo primero es que estos gobiernos puedan garantizar su legitimidad, la seguridad y abastecimiento de recursos básicos a los ciudadanos. De otra forma, parte de los potenciales beneficios sociales de estas dinámicas se perderán por el camino, o serán directamente ignoradas.

Para calmar a los buscadores de venganza es imperativo que se abran espacios de diálogo en congresos o jornadas que combinen personas de distintas nacionalidades, religiones y niveles socio-económicos. Aunque pueda parecer algo baladí, estas personas deben ser oídas, y si no creamos los canales apropiados para que se expresen alguien podría dárselos de forma menos recomendable. Programas de apoyo a jóvenes cantantes o poetas son especialmente prácticos por favorecer esta liberación en forma de creatividad y producción artística. El programa Afghan Star, además de tener un enorme éxito de audiencia en Afganistán, brinda a muchos jóvenes una alternativa más sana de expresión en un país hasta hace bien poco sometido a uno de los niveles de represión más altos de la historia. En el caso de personas sin interés o con menos talento artístico, debe favorecerse su ingreso en equipos de deportes en los que puedan desahogarse de forma más constructiva. Finalmente, el uso de mentores puede ser toda una victoria, personas con historias similares que tras sus experiencias negativas en estas organizaciones den un paso al frente y ayuden a otros a no caer en las redes del odio.

Para dar posibilidades de sobresalir a los buscadores de estatus hay ejemplos en lugares como Reino Unido, donde el Muslim Public Affairs Committee (algo así como el Comité Musulmán de Asuntos Públicos) ha demostrado que puede permitir adquirir un papel relevante a los musulmanes, además dentro de la política. Esta organización se ha hecho oír en numerosas ocasiones para rechazar los atentados y abogar por el diálogo entre los colectivos musulmanes y cristianos o laicos, lo que le ha valido el apoyo del gobierno y medios de prensa. A su vez, podrían resultar beneficiosas becas de intercambio en el que se acentúen las fortalezas de ambas culturas, occidental y oriental, así como sus puntos en común.

En el caso de los buscadores de identidad, las mezquitas y oratorios suelen ser donde primero buscan una comunidad cercana a ellos y sus experiencias. Por esto, resulta vital que se encuentren formas de intervenir y apoyar que estas comunidades estén libres de personas radicales y tendencias al aislamiento, como se predica desde cada vez más mezquitas de corte salafista (corriente que aboga por volver a los orígenes más rigoristas del Islam para recuperar la gloria perdida). De nuevo, los equipos deportivos pueden ser la respuesta a los anhelos de integración, con una bandera y un nombre que defender y un estilo de vida más sano. El deporte, además, resulta un marco perfecto para fomentar la multiculturalidad y el respeto al distinto (y el contrario).

Favorecer alternativas saludables, integradoras y que realicen como persona orgullosa de su cultura es el camino para disuadir la incorporación a grupos criminales (Fuente: Google Images)

Favorecer alternativas saludables, integradoras y que realicen como persona orgullosa de su cultura es el camino para disuadir la incorporación a grupos criminales (Fuente: Google Images)

Por último, ya hemos visto que los buscadores de sensaciones necesitan poco para escapar de estos grupos, pero para evitarlos aún antes de que se inicie el contacto con ellos es preciso hacer un gran esfuerzo informativo que desbanque la imagen de gloriosos conquistadores y mártires que estas organizaciones se preocupan de formar en la sociedad.

Estas ideas no son precisamente nuevas, pero no por ser antiguas han dejado de funcionar cuando se han aplicado de forma correcta. Esperemos que, a través de estas y otras muchas, el mundo musulmán y el occidental puedan seguir uniéndose en contra de los que intentan convertirnos en sus aterrorizadas marionetas.

Para saber más…

  • Afghan Star, la edición afgana de «Tú si que vales» que está encandilando al país.
  • Tráilers de películas de Nollywood. La industria cinematográfica de Nigeria es la segunda más importante del mundo y permite expresarse a un país con grandes contrastes étnicos y religiosos.
  • Una película: Paradise Now
  • Bibliografía: 

    –  JORDÁN, Javier (2011): “Delimitación teórica de la insurgencia: concepto, fines y medios”, en Jordán, Javier, Pozo, Pilar y Baqués, Josep (eds.), Actores no estatales y seguridad internacional, Madrid, Plaza y Valdés, pp. 113-135. (Edición digital)

    – VENHAUS, John M. (2010): “Why Youth Join Al-Qaeda?”. United States Institute of Peace. Special Report.

Sobre Alfonso Muñoz

Psicólogo formado en Italia en Psicología Clínica y Jurídica. Anteriormente estudiante interno de Evaluación Psicológica, participó en una tesina sobre psicopatología en militares y una investigación en el Laboratorio de Conducta Animal, Aprendizaje, Cognición y Neurociencia de la Universidad de Sevilla. Es además Experto Universitario en análisis del terrorismo yihadista, insurgencia y movimientos radicales.

2 Interacciones

  1. 13/07/2015

    […] Pupilos del terror […]

  2. 11/09/2016

    […] Para conocer más sobre este tema os traemos nuestra participación en Sevilla en la Onda. Si quieres saber más del terrorismo yihadista, pásate por aquí o por aquí. […]

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