Presos de la Locura: Tratamiento de la Enfermedad Mental en Prisión - Psicomemorias
¿Quieres publicar tu artículo en Psicomemorias y ayudarnos en nuestra misión de divulgar psicología?
¡Claro que quiero!

Presos de la Locura: Tratamiento de la Enfermedad Mental en Prisión

¿Alguna vez os habéis preguntado qué ocurre con las personas que padecen alguna enfermedad mental y cometen un delito que hace que entren en prisión? ¿Entran junto al resto de internos? ¿Se les interna por separado? ¿Se les encierra en la más profunda celda y se tira la llave? Continúa leyendo si quieres saber más sobre el tratamiento psicológico en los centros penitenciarios españoles.

Prisión 1

El enfermo mental delincuente en España

En nuestro país, la enfermedad mental (o anomalía o alteración psíquica como se le llama en Derecho) puede ser motivo de inimputabilidad de la responsabilidad penal al cometer un delito. Es decir, una persona con una enfermedad mental puede no ser condenada a pena de prisión por un delito que ha cometido.

Para ello, la persona debe tener anuladas las capacidades cognoscitivas (saber qué estás haciendo) y/o volitivas (capacidad de querer hacer. Tener la voluntad de realizar una conducta). Cuando esto pasa, la persona no entra en prisión propiamente dicho, sino que se le condena a una medida sustitutiva como es el internamiento en hospitales psiquiátricos penitenciarios.

En España hay dos hospitales psiquiátricos penitenciarios: en SevillaAlicante. Entre los dos centros suman alrededor de cuatrocientas celdas. En ellos se lleva a cabo el internamiento y el tratamiento de aquellas personas con Trastorno Mental Grave que no pueden estar con el resto de internos.

Hospitales psiquiátricos penitenciarios de Sevilla y Alicante (Fuente: http://www.institucionpenitenciaria.es)

Hospitales psiquiátricos penitenciarios de Sevilla y Alicante (Fuente: http://www.institucionpenitenciaria.es)

Sin embargo, la presencia de enfermos mentales en los centros penitenciarios es habitual. A continuación vamos a ver cuál es el proceso para la detección y el tratamiento que se realiza en estos centros con las personas que ingresan y pueden presentar algún trastorno mental o a la que se le detecta una vez dentro de prisión.

El tratamiento en prisión: el Protocolo PAIEM

En 2009 se implantó en los centros penitenciarios (no en los hospitales psiquiátricos penitenciarios) el Protocolo de Atención Integral a Enfermos Mentales en Centros Penitenciarios (Protocolo PAIEM). Este programa se pone en funcionamiento tras conocerse que el porcentaje de personas con enfermedad mental en prisión es mayor que en la población general. En 2006, un estudio del Ministerio del Interior estimaba que alrededor del 25% de los internos presentaba algún tipo de trastorno mental, subiendo al 50% si incluimos trastornos por dependencia de sustancias. No podemos sino suponer que estas cifras habrán aumentado como efecto de la situación actual de nuestro país.

El programa presenta tres objetivos claros, que son: detectar, diagnosticar y tratar a todos los internos que sufran algún tipo de trastorno mental; mejorar la calidad de vida de los enfermos mentales y optimizar la reincorporación social y su derivación a recursos sociosanitarios en la comunidad. Para cumplir esto, en cada centro debe haber un equipo multidisciplinar encargado de la intervención en el momento de la detección. Este equipo estará formado por, como mínimo, un personal sanitario (médico o enfermero), un psicólogo, un educador y un trabajador social.

En el momento que se detecta algún  caso susceptible de entrar en este programa de intervención, se pone en conocimiento del equipo multidisciplinar y éste determinará si puede incluírsele dentro del protocolo o no. Sólo son admitidas aquellas personas que padecen algún trastorno mental que interfiere con la integración en la vida penitenciaria o aquellos que presentan patologías duales (presencia de adicción a sustancias y enfermedad mental).

Cuando es admitido en el programa, se le realiza una evaluación completa y se desarrolla un programa de tratamiento personalizado, pudiendo clasificarse en tres niveles dependiendo de varios factores adaptativos, como la presencia de conductas de riesgo, síntomas que interfieren en las relaciones personales y la aceptación del tratamiento.

En el tratamiento se incluirán tareas a realizar fuera y dentro del centro penitenciario que deberá ir realizando, así como un tutor que llevará a cabo el seguimiento del tratamiento. También se le ayudará a entrar en contacto con asociaciones que le ayuden con la reinserción social y laboral, al igual que se le ayudará con la gestión de posibles prestaciones socioeconómicas. Todo esto se llevará a cabo hasta la puesta en libertad del interno.

En 2014, se publicaron los primeros resultados del protocolo tras cuatro años de funcionamiento. La evaluación de los resultados se llevó a cabo en los centros donde el Protocolo PAIEM se había implementado y esta se realizó mediante la administración de un cuestionario a los miembros del equipo multidisciplinario. Los resultados indicaban que los miembros del equipo multidisciplinar estaban muy contentos con el proyecto y habían obtenido resultados positivos con el mismo. Parece que el Protocolo PAIEM ha sido un éxito. Pero, ¿ha sido así?

¿Es oro todo lo que reluce?

Mi intención no es desprestigiar el trabajo realizado por los profesionales de los equipos multidisciplinares pero, si analizamos tanto el programa como los resultados, podemos ver algunos puntos que resultan extraños.

Para empezar, la evaluación del protocolo no es sobre su efectividad, sino de satisfacción de los profesionales. Vale que podemos extrapolar que, si los profesionales están contentos con los resultados, es que el proyecto ha obtenido buenos resultados pero, ¿no hubiera sido mejor que un equipo ajeno al protocolo analizara y evaluara de forma independiente los resultados obtenidos en lugar de basarse solamente en un cuestionario a rellenar por los miembros de los equipos multidisciplinares?

Seguimos con el espacio de trabajo. Uno de los objetivos es mejorar la calidad de vida de los internos con enfermedad mental. Sin embargo, el tratamiento se sigue realizando en los centros ordinarios y los reclusos siguen estando en los módulos habituales. En el mejor de los casos, se encuentran en enfermería. Analicemos cifras. Las estadísticas dicen que alrededor del 25% de los internos presentaban las características para ser incluidos en el programa. En 2015, había alrededor de 61000 internos, lo que nos lleva a pensar que unos 15000 presentan trastornos mentales. Los hospitales psiquiátricos penitenciarios tienen capacidad para cuatrocientas personas, mientras que las enfermerías tienen una capacidad muy limitada (por ejemplo el centro penitenciario de Pamplona I tiene capacidad para 22 personas). Así que, al final, los internos terminan permaneciendo en los módulos regulares, algo que no resulta del todo beneficioso para el tratamiento, al menos en las primeras fases. Quizás se debiera crear nuevos espacios para el creciente número de personas con enfermedad mental que ingresan en prisión.

Por último, los datos indican, y esto sí aparece reflejado en el estudio de resultados, que no hay apenas contacto con los familiares de los internos (sólo un tercio de los familiares contactó con miembros del equipo). Esto debería ser de vital importancia para la futura reinserción social del enfermo.

Con esto, espero haber dado una pequeña idea de cómo se encuentra la situación actual de la intervención psicológica en los centros penitenciarios españoles y de las muchas necesidades que tienen. Confiemos en que vaya mejorando con el paso del tiempo y la toma de conciencia de la población para con la salud mental.

Sobre Mario Álvarez Lafuente

Psicólogo Experto en Psicología Jurídica, Forense y Penitenciaria y Máster en Criminología y Ciencias Forenses. Enamorado de la neurociencia y la psicología forense, finalmente se decantó por esta última. Investigador para el Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental, a día de hoy también se encuentra opositando para inspector del Cuerpo Nacional de Policía con la meta de acabar en la Sección de Análisis de la Conducta.

1 Interacción

  1. 24/03/2016

    […] Presos de la Locura: Tratamiento de la Enfermedad Mental en Prisión […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Quizás también te guste...

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Saber más

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar