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Terapia-dejad de terapia-llamar terapia a terapia-todo

Columna de opinión. Sobre llamar "terapia" a cualquier cosa.

os psicólogos estamos en tierra de nadie, no terminan de vernos como sanitarios, ni como científicos… Ni aún han dejado de vernos como perroflautas alternativos afiliados a Freud de por vida.

Estamos constantemente envueltos en dudas sobre la efectividad de nuestros tratamientos y técnicas, sobre la validez y replicabilidad de nuestros experimentos… Total, que se nos toma por el pito del sereno.

En realidad, los psicólogos tenemos una exigencia que, por evidente, puede parecer risible: que se nos tome en serio. Muchas personas, incluso en comentarios en esta misma web, nos dicen que los verdaderos profesionales y científicos son los médicos o los psiquiatras, a menudo sin tener ni remota idea de los garrafales vacíos en estos mismos campos (y en otros) que atesoran estos especialistas.

Sin embargo, parte de la culpa está en nosotros mismos, en psicólogos y psicólogas que no se actualizan desde hace años, o que recomiendan supuestos “tratamientos” muy fáciles de aplicar pero que nunca han demostrado nada más allá de resultar atractivos en sus propuestas. En general, propios y extraños de esto de la psicología se han apuntado a una peligrosa moda: añadirle a cualquier cosa el sufijo “terapia”. Con esto seguimos en plena guerra civil dentro de nuestra ciencia, donde desde las distintas vertientes nos tiramos piedras a las técnicas de los de al lado, que siempre se empecina en llamar “terapia” a algo que es una “técnica”. Para el que no sepa de qué va la copla, las técnicas van bien como componentes o partes de tratamientos, pero no suelen ser efectivas de forma aislada, por muy curiosas o llamativas que puedan ser.

Musicoterapia, aromaterapia, danzaterapia, terapia con animales, terapia con aves rapaces… Pensemos en las reacciones que un nombre así puede despertar. En la persona que no se fía de eso de la psicología lo más seguro es que diga “¡Chorradas!” y no le faltará parte de razón. Ahora pasemos a una persona más predispuesto a estas novedosas tendencias. Puede que diga: “Ayuda mucho a la gente, mejorando ánimo, autoestima…” a lo que el clásico profesional de la psicología pensará “Ya claro, seguro que no sirve para nada”. ¿Cuál sería la respuesta buena? Pues que ni tanto ni tan calvo.

La mayoría de estas actividades no tienen por qué ser negativas para una persona que está acudiendo a la psicología porque necesita ayuda en su vida, pero el problema de añadir “terapia” a esas palabras es que la gente tiende a pensar en ellas como un sustitutivo de un tratamiento o abordaje real que sí haya demostrado efectividad. Es como si una persona con cáncer deja su medicación recetada para pasarse a la homeopatía. Probablemente, su especialista le diga que mientras siga el tratamiento prescrito puede echarle ese agua mágica a lo que quiera, pero que no le entorpezca continuar con lo que tiene que tomarse. ¿Que hacer ejercicio le va a ayudar con el ánimo? Desde luego. ¿Puedo llamarlo runningterapia? Puedes llamarlo Pedro Sánchez si quieres, pero su nombre no va a curarte más allá de lo que puede, por bonito que te lo vendan. Es responsabilidad de los profesionales como nosotros sobreponernos a este humo y saber hacer llegar a la gente lo que funciona, lo que no y por qué debe huir de determinadas cosas.

Tres cuartos de lo mismo en esto de la psicología: busca especialistas recomendados, actualizados y que te ofrezcan, si acaso, estas nuevas “terapias” de forma accesoria a las terapias de verdad, comprobadas, más o menos largas y que exigen el esfuerzo de la propia persona para lograr una mejoría. Te estás jugando nada más y nada menos que tu salud mental.

Sobre Alfonso Muñoz

Psicólogo formado en Italia en Psicología Clínica y Jurídica. Anteriormente estudiante interno de Evaluación Psicológica, participó en una tesina sobre psicopatología en militares y una investigación en el Laboratorio de Conducta Animal, Aprendizaje, Cognición y Neurociencia de la Universidad de Sevilla. Es además Experto Universitario en análisis del terrorismo yihadista, insurgencia y movimientos radicales.

3 Interacciones

  1. Ana Gloria dice:

    Estoy muy de acuerdo en que a los propios psicóloos el término “terapia” se nos va de las manos y parece que se nos olvida lo que realmente es. Sin embargo, eso no quiere decir que no se pueda innovar ni introducir cambios en las terapias clásicas. Hablo de lo que conozco: las terapias asistidas por animales no son nada diferente a cualquier otra terapia. De hecho, será “terapia psicológica asistida por animales” o “fisioterapia asistida por animales”, en el caso de ellos. No es otra cosa que introducir al animal en la terapia y trabajar con él, o ayudándote de él. Es como trabajar con fichas, con ordenador, juegos de tablet o lo que sea. ¿Resta esto eficacia a la terapia que se haga? A mi entender, no. Al igual que con cualquier elemento que se introduzca, debe hacerse conociendo al paciente y sabiendo si puede serle beneficioso o no. ¿Justifica esto la terapia con aves rapaces, como pones aquí de ejemplo? Yo no le veo necesidad a amaestrar ningún animal que no sea doméstico para emplearlo en una terapia ni sé qué beneficios aporta que no pueda hacerlo por otro medio, pero creo que esa es otra cuestión. Aquí ponéis a la misma altura homeopatía y terapia psicológica asistida por animales, y creo que lo primero que ocurre es que hay mucho desconocimiento y deberíamos luchar contra eso antes que nada.

    • Alfonso Muñoz dice:

      Buenas, Ana Gloria. Totalmente de acuerdo en que las terapias clásicas se pueden, y deben, seguir revisando. Como verás en la columna de opinión, en ningún momento se menciona que la terapia asistida con animales sea igual a la homeopatía; la homeopatía NO funciona en absoluto, como está más que demostrado, mientras que cuando se mencionan técnicas como la que dices no se dice que no funcionen, si no que no hay que confundirlas con terapias “completas”, por así decirlo. Esta forma de verlo responde un poco a algo que quizás hayas visto por ahí, que es que muchas personas comentan nuevas técnicas que se ponen de moda, por extraño que pueda sonar, pero a veces es así, sin llegar a conocer evidencia de si funcionan o no, y cómo de bien funcionan. Muchas de dichas técnicas son relativamente nuevas y aún no hay mucha literatura o meta-análisis sobre si consiguen una efectividad parecida a la de otras terapias que sí han demostrado durante décadas un respaldo importante. Lógicamente, como dices, y es otro factor en el que incido, es papel del especialista es capital para saber si una técnica conviene o no a una persona, o si más bien “tampoco es que vaya a hacerle daño”… En cualquier caso, conforme el foco de investigación se centre en ellas irá llegando luz a la efectividad, bien de forma aislada o de forma conjunta con otras técnicas, y podremos ir debatiendo el tema con más propiedad.

  2. Jose Luis Perales dice:

    Y como y quien decide que es terapia y que no es????

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