Desmontando la falsa Psicología - Psicomemorias
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Desmontando la falsa Psicología

La Psicología lleva varias décadas asentada en nuestra sociedad y, sin embargo, al referirse a ella una gran parte de la sociedad aún expresa ideas y realidades muy alejadas de su auténtica esencia. Actualmente, la Psicología se basa en investigaciones y experimentos más refinados que en los antaño omnipresentes divanes y laboratorios con perros salivando.

Algunas personas creen que el Psicoanálisis y Psicología son lo mismo. ¿Es cierto?

Algunas personas creen que el Psicoanálisis y Psicología son lo mismo. ¿Es cierto?

En esta colección de mitos, encontramos desde antiguas teorías ya refutadas hasta simples hechos e ideas que no se ajustan con la situación actual de una profesión en auge. Conozcamos la Falsa Psicología:

Solo usamos un 10% de nuestro cerebro

Esta “teoría” (sin ningún fundamento científico) se basa en la idea de que las personas no empleamos todo nuestro cerebro, sino sólo una pequeña fracción del mismo, que normalmente ronda el 10%. Sorprendentemente, caló en un gran sector de la sociedad, llegando a crecer el número de personas que afirmaban, sin ninguna prueba, este susodicho despilfarro de capacidad craneal.

¿Es esta idea cierta? Absolutamente no, y ni siquiera constituye una teoría científica como tal, al no basar sus argumentos en prueba alguna. El desarrollo y mejora de técnicas de neuroimagen puso fácilmente en jaque esta afirmación, permitiendo observar el funcionamiento cerebral in vivo. Mediante la Tomografía por Emisión de Positrones, por ejemplo, las zonas del cerebro que se activan se ven iluminadas, y es posible comprobar cómo el cerebro se emplea en su totalidad. La estrafalaria idea se atribuye normalmente al escritor de autoayuda Dale Carnegie, autor de alguna otra cita muy popular como: “Si la vida te da limones, haz limonada”.

La terapia consiste en hablar

Muchas personas, incluyendo a muchos pacientes y, por desgracia, algunos colegas de profesión, creen que hacer terapia se basa en charlar acerca de los problemas de forma más o menos intuitiva, como haría un amigo. Sin embargo, ¿por qué pagamos el sueldo a personas que nos salen más caras que nuestros amigos y conocidos?

Lógicamente, un psicólogo hace algo distinto a lo que haría una amistad. Su función se basa en aplicar técnicas (terapias, tests…) concretos basados en corrientes teóricas demostradas y que, además, deben haberse demostrado efectivas para corregir los trastornos o desajustes de conducta. Con esta farragosa definición académica nos referimos a que, aunque pueda parecerlo, no hay nada de casual en el transcurso de las sesiones, preguntas o tests que un especialista aplica, sino que obedecen a procedimientos y principios científicos.

No se crean nuevas neuronas, sólo las perdemos

Uno de tantos hechos asumidos por muchos científicos, hasta que quedaron anticuados hace años, era que durante el desarrollo se producían todas las neuronas que se podrían poseer y, después, mediante daños o el envejecimiento, se iban perdiendo. Esta suerte de cuenta atrás neuronal resultaría muy dramática si no fuera porque los seres humanos poseemos una cantidad increíble de ellas (algunas estimaciones dan una cifra entre 50 y 100 mil millones) con una cantidad aun mayor de conexiones entre ellas.

En el pasado se creía que los humanos estábamos condenados a perder neuronas.

En el pasado se creía que los humanos estábamos condenados a perder neuronas.

Aun a pesar de esta prodigiosa reserva de células cerebrales, si sólo tuviéramos la opción de ir perdiéndolas podría repercutir en un envejecimiento más prematuro, o un peligro potencial en caso de algún traumatismo craneal o accidente. Por suerte, a pesar de que ese dogma aún se resista en algunos sectores de las facultades de Medicina, los humanos adultos sí que producimos nuevas neuronas. Investigadores de la Universidad de San Diego, entre otros, hallaron que se producen nuevas neuronas de forma natural en el interior de los ventrículos cerebrales (unos huecos en el cerebro llenos de líquido) y en los hipocampos (estructuras muy importantes en la memoria).

Este increíble descubrimiento de la plasticidad cerebral lleva años espoleando la imaginación de los investigadores para hallar nuevas formas de luchar contra demencias, accidentes cerebrovasculares y demás trastornos.

Un psicólogo lee la mente

Ésta, más que una opinión extendida, es más similar a una broma generalizada acerca de nuestra profesión, y no es extraño que sea el primer comentario que reciben muchos estudiantes de Psicología al describir sus estudios. Como es lógico, un psicólogo no tiene acceso VIP a la mente de nadie, ni a su cerebro, pero sí que tiene formación en las pautas básicas de las problemáticas y trastornos que suelen aquejarnos, por lo que, aunque cada caso sea distinto, tiene unas guías estandarizadas entre las cuales individualizar su análisis.

Además, muchos psicólogos basan parte de su ojo clínico en dos conceptos importantes: la empatía y la interpretación del lenguaje corporal. Pero estas dos habilidades, aunque resulten indudablemente útiles, deben basarse más en la experiencia y descubrimientos científicos que en características personales. El vehículo más importante para hacer posible la ayuda del psicólogo al cliente es la sinceridad por parte de este último, además de comprometerse a cumplir unas pautas básicas que el especialista le pida cumplir.

Uno de los procedimientos más importantes es la evaluación clínica, que se vale de la experiencia del paciente o cliente para proporcionar al terapeuta toda la información necesaria para analizar la problemática en profundidad.

Por otro lado, los archiconocidos tests son la verdadera punta de lanza de la Evaluación Psicológica, por el nivel de complejidad y expansión que han ido logrando a lo largo del tiempo. Dejando de lado algunos tan famosos y antiguos como el Test de Rorschach (el lector lo identificará con manchas de tinta) existen muchos y variados instrumentos que, aunque a veces aparenten simpleza para el que los realiza, arrojan mucha información útil para el psicólogo. Además, se aplican a todos y cada uno de los variados campos de la Psicología, desde un hospital a un juzgado, pasando por colegios, empresas, etc.

Psicología y Psicoanálisis son lo mismo

Otra gran creencia extendida es que un psicólogo “psicoanaliza” a sus clientes. Si tomamos este término literalmente significaría que los profesionales de la Psicología son formados en Psicoanálisis y aplican sus teorías a su ejercicio profesional. Pues bien, aunque con lo escrito sobre este tema se puedan llenar bibliotecas, comenzaremos por definir un poco para el lector las diferencias entre ambas.

Otro falso mito es que el psicólogo tiene un acceso VIP a la mente de las personas.

Otro falso mito es que el psicólogo tiene un acceso VIP a la mente de las personas.

Si alguna vez alguno de nuestros lectores ha dicho a algún conocido que sea psicólogo que le psicoanalice es probable que haya observado cierta mueca de incomodidad en su cara. Esto es debido a que el Psicoanálisis goza de una fama muy irregular entre los profesionales de la salud, y especialmente de la salud mental.

En sus inicios el Psicoanálisis, fundado por Freud (que como vimos en nuestro adictivo 2048 era neurólogo, no psicólogo) arrojó unas ideas rompedoras para la época, muy encorsetada en el puritanismo y los debates sobre la verdadera relación entre mente y materia. Así, Freud logró, con un discurso innovador, calar en el pensamiento colectivo y la cultura popular, a pesar de que en muchos círculos especializados sus proposiciones nunca fueron bienvenidas.

Actualmente el Psicoanálisis clásico es contemplado como una pseudociencia por gran parte de la comunidad científica internacional, al no aceptar de ninguna forma la posibilidad de que sus teorías sean incorrectas (y esto en ciencia, aunque no lo parezca, es malo). Mención especial merecen ciertas corrientes del Psicoanálisis más moderno, más centrado en investigaciones y teorías científicas que en filosóficas, consiguiendo dignificar, en cierta medida, su disciplina. Psicoanalistas como Bowlby, Beck y otros, consiguieron dejar atrás dogmas infundados y acercarse más a la Psicología y la Ciencia. Al fin y al cabo, en Ciencia, lo que sirve es lo que puedes demostrar.

A pesar de todo, psicoanalistas clásicos como Jung y Adler, arrojaron teorías más cercanas a la evidencia actual de lo que podría parecer (dado que no poseían los métodos tecnológicos de los que disponemos hoy en día) por lo que su lectura, aún a día de hoy, resulta interesante.

Cerebro mamífero VS cerebro reptiliano

Los paradigmas científicos del pasado solían compartir un rasgo común: situaban en una posición privilegiada al hombre sobre el resto de animales. Esta idea antropocéntrica, en la hipótesis que nos ocupa, consistía en afirmar que nuestro Sistema Nervioso Central estaba dividido en, por así decirlo, estadíos de desarrollo filogénico. Esto significa que el cerebro humano contaba con un cerebro reptiliano, un cerebro mamífero y un cerebro humano, ordenados según niveles de complejidad, de mayor a menor.

EL tarot y otras supersticiones a veces intentan adoptar una forma aparentemente científica, nada más lejos de la realidad.

EL tarot y otras supersticiones a veces intentan adoptar una forma aparentemente científica, nada más lejos de la realidad.

Pero de nuevo, en el devenir de los descubrimientos de las neurociencias y la psicobiología, se observó que muchas especies de reptiles y aves, por citar ejemplos, son capaces de realizar conductas y procesos mentales mucho más complejos de los que se pensaba, incluyendo resolver puzles, empleo del lenguaje y relaciones sociales complejas. Para estas conductas complejas se valen de zonas cerebrales que han evolucionado de forma alternativa a las nuestras.

La autoayuda y la Psicología están emparentadas

El efecto Barnum o efecto Forer en su versión más conocida y moderna, ha llegado para quedarse, ya sea en forma de tarot, horóscopos o libros de autoayuda. La definición de este efecto es “la observación de que los individuos dan altos índices de acierto a descripciones de su personalidad que supuestamente han sido realizadas específicamente para ellos, pero que en realidad son generales y suficientemente vagas como para poder ser aplicadas a un amplio espectro de gente.” Esta larga descripción viene a decir que las personas tendemos a aplicar a nosotros mismos descripciones vagas y más o menos positivas.

Los libros de autoayuda, muy extendidos durante las últimas décadas del siglo XX, explotan la misma idea, sin conocer a su lector lo animan a pensar que todo cambio es posible, mediante palabras y conceptos rimbombantes para llegar a un objetivo deseable o utópico.

La Psicología aboga por hacer al cliente/paciente consciente de su funcionamiento y situación psicológica, convertirtiéndolo en parte central de su recuperación o cambio, ya que, evidentemente, no se puede obligar a nadie a ser tener menos ansiedad, depresión, etc. El compromiso del cliente en tareas clínicas es crucial y el objetivo final será dotarle de las herramientas psicológicas adecuadas (y con cariz científico) para que no dependa del profesional en un futuro y se convierta, a la larga, en su propio terapeuta.

El psicólogo se dedica a la consulta y el colegio

La consulta y el centro escolar son los lugares más comunes donde encontrar a un profesional de la Psicología y, sin embargo, hay psicólogos en casi cualquier rincón de la actividad humana. Desde laboratorios de investigación hasta empresas y juzgados, en los que participan como peritos, pasando por centros penitenciarios, cuerpos de seguridad e incluso estudios de arquitectura (aunque en este campo su papel es muy limitado).

El ámbito del psicólogo está allá donde el estudio del cerebro y mente humana tenga sentido, sin olvidar el mismo objetivo en otros animales, donde (además de ser empleados como modelos para aplicar teorías y descubrimientos antes de exportarlos a las personas) resulta interesante el estudio del cerebro y capacidades animales per se.

Hay muchos más campos de aplicación de la Psicología además del clínico y el educativo.

Hay muchos más campos de aplicación de la Psicología además del clínico y el educativo.

Relacionar la personalidad con el hemisferio cerebral

Desde que se popularizara que algunas funciones se basan más en un hemisferio cerebral que en otro, se ha comenzado a dar un mal uso al concepto de lateralización cerebral, confundiéndolo en muchas ocasiones con los propios rasgos de personalidad. Así, como se ha encontrado que el componente formal y analítico del lenguaje y la percepción se basan más en el hemisferio izquierdo, y los componentes emocionales y abstractos en el hemisferio derecho, en muchos casos se identifica a personas más proclives emocionalmente que otras como más de hemisferio derecho, y viceversa.

Ambos hemiferios se comunican y colaboran continuamente, y cuando la comunicación no se produce correctamente, o se interrumpe, da lugar a fallos en los procesos mentales. Una confusión similar se produjo cuando comenzó a relacionarse de forma errónea el trastorno bipolar con los cambios rápidos de opinión, cuando en realidad consiste en la alternancia de episodios de gran actividad y manía con otros de hipoactividad y depresión.

La personalidad es una construcción psicológica y social muy compleja (tal es así que muchos profesionales aún no se ponen de acuerdo al respecto) basada en mucho más que en zonas cerebrales, en el que las experiencias previas y la educación influyen de forma trascendental, y que además, va cambiando en cierta medida a lo largo de la vida.

Descubriendo la verdadera Psicología

Hemos podido comprobar cómo muchos sectores de la sociedad aún desconocen gran parte de la realidad actual de la Psicología y, sin embargo, que las personas busquen ayuda para resolver su problemas y puedan beneficiarse de este conocimiento científico depende en cierta medida de lo que puedan esperar de sus profesionales.

Como si del tratamiento de un trastorno se tratara, sustituir los mitos que rodean a este prolífico campo de estudio que son el comportamiento y cerebro, sustituyéndolos por una visión más ajustada a la realidad nos permitirá avanzar como ciencia y, en su fin último, beneficiar a la sociedad en el proceso.

Para saber más…

  • Dos biografías… Jung y Adler
  • Vídeos… La inteligencia de los no-humanos: cuervos y simios
  • Vídeo… Trailer de Lucy (2014), con una de las falacias citadas por sinopsis

Sobre Alfonso Muñoz

Psicólogo formado en Italia en Psicología Clínica y Jurídica. Anteriormente estudiante interno de Evaluación Psicológica, participó en una tesina sobre psicopatología en militares y una investigación en el Laboratorio de Conducta Animal, Aprendizaje, Cognición y Neurociencia de la Universidad de Sevilla. Es además Experto Universitario en análisis del terrorismo yihadista, insurgencia y movimientos radicales.

14 Interacciones

  1. yoo dice:

    la psicologia es cualquiera. de mas chica por ser toda simpatica y dulce y sencilla, me hicieron hacer un test de retraso mental o algo asi y re que tengo coeficiente intelectual superior al normal. tmb me dieron pastillas q casi me dejan esteril. no se de q mierda sirven. pero felicidades tremendo curro con obviedades y pavadas… quiza me haga psicologa!!

    • Alfonso Muñoz dice:

      Antes de nada, te damos las gracias por animarte a comentar. Nos encanta contactar y responder a quienes nos leen e interactúan con nosotros, así que aquí vamos.

      La psicología, por suerte o por desgracia, no es cualquiera, y tu pésima experiencia con los susodichos “profesionales” lo ilustra muy bien. Ni todo el mundo que estudia psicología aprende la lección y adquiere una orientación científica ni todos los que ejercen en la salud mental, o los otros muchos campos en los que intervenimos, ni mucho menos, son psicólogos. Lo que nos cuentas está un poco fragmentado, pero suponemos que, si bien te cruzaste con malos elementos de la profesión como para intentar diagnosticarte un retraso mental también lo hiciste con otros buenos profesionales, como fueron los psicólogos y psicómetras que diseñaron los test que arrojaron luz sobre tu caso y dejaron sin argumentos a los anteriores.

      Por desgracia, nuestra profesión y muchas otras están plagadas de malos profesionales y charlatanes que, voluntariamente o no, no solo no ayudan a las personas que los necesitan sino que acaban dañándolos. Como compañero de estos últimos te pido perdón, pero te animo a que la mala experiencia que has tenido no te frene de encontrar a otras personas preparadas y formadas que dedican su vida a mejorar la de los demás. Muchos dedicamos una gran parte de nuestra vida denunciando las malas praxis e ideas nocivas de muchos compañeros. Te pido un voto de confianza, al menos como lectora, en nosotros. Si no, siempre recomendamos ampliar buscando las referencias y enlaces que os damos, para que no tengáis que fiaros solo de nuestra humilde palabra. Si te animaras a hacerte psicóloga nos alegraríamos, siempre viene bien tener personas críticas con los bulos y las pseudociencias.

      Muchas gracias de nuevo

      • yoo dice:

        ya hay demasiados psicologos 🙂 y ninguno me sirvio a mi
        me ayudo mas el libro de autoyuda “just do it” de art williams
        yo quiero simplemente trabajar de algo q me gusta, y sentir q engaño a la gente para que me paguen, no es algo q me gustaria. pero cada uno es como es. si les gusta ser como son, esta todo bien.

  2. Victor dice:

    Escribiste que ibas a definir las diferencias entre el psicoanalisis y la psicologia pero no lo hiciste. Por favor, redacta esa parte de tu articulo. Me dejo con curiosidad.

    • Alfonso Muñoz dice:

      Tienes mucha razón Víctor, esto es porque no quisimos entrar a profundizar en un artículo ligero como este pero te lo puedo resumir a grandes rasgos. La psicología tiene muchas escuelas con métodos, puntos de partida y lenguajes distintos, una de las cuales es el psicoanálisis. El psicoanálisis se centra en las distintas “capas” de la persona (el “ello” o “yo instintivo”, el que se guía por necesidades más básicas”, el “superyo” o “yo moral”, que nos dice cual es la forma socialmente apropiada de comportarnos y a lo que aspiramos en sociedad, y por último el “yo”, apretado entre ambos y que media entre estos diferentes conjuntos de estímulos y formas de ser… A su vez, el psicoanálisis se centra en investigar los sucesos de nuestra infancia y adolescencia para encontrar la raíz de casi todo lo que nos apene, estrese o frustre y darles una interpretación que lo explique. A su vez, el desarrollo sexual tiene o tenía un papel predominante. Hay muchas más líneas generales pero estas son algunas de las más básicas.

      Pues bien, la psicología, o más bien la mayoría de sus ramas, no se centra en una visión conflictiva de nosotros ni de deshacernos en distintos yoes o capas de personalidad, (que ni ayudan en nada a los pacientes ni tienen ningún sustento científico) sino que estudia conductas y rasgos (que son patrones repetidos de nuestras conductas, nuestra personalidad) y se centra en cómo estas conductas se crean e interactúan con nuestro entorno. Básicamente en “por qué hacemos lo que hacemos y cómo lo que hacemos afecta a las esferas de nuestra vida”. No busca tanto el significado de cómo nos comportamos sino cómo identificar lo que hace que no demos las respuestas más apropiadas a nuestra vida, lo cambiemos para ser personas más completas y mantengamos estas respuestas correctas para no volver a lo anterior. No busca la aguja en el pajar de nuestro pasado y el de nuestros padres, como hace el psicoanálisis, y le da el poder de cambiarlo todo sino que nos dice que si nuestra forma de afrontar el mundo no está funcionando en algunos ámbitos lo que tenemos que cambiar está en el presente, y es cómo interpretamos a los demás y nos comportamos en consecuencia. La conducta negativa es el enemigo a batir, y es un esfuerzo continuo mejorarla. Nos da herramientas para que nos convirtamos en nuestro propio terapeuta, y podamos analizar dónde están los problemas, cómo arreglarlos y estemos en guardia por si aparecen más.

      Es un tema con mucha miga, pero ya me ha quedado un comentario interminable. Espero haberte dado unas líneas básicas de por qué los psicólogos nos quedamos a cuadros cuando nos sacan a Freud en las conversaciones. ¡Un saludo!

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