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Mesmerismo, EMDR y efecto placebo: Una familia feliz

A lo largo de la historia muchas teorías más o menos rocambolescas han intentado adoptar un lugar en el panorama científico, pero al final han ido siendo descartadas en favor de otras con más pruebas y evidencias. El lector quizá recuerde casos célebres como el de la frenología, que defendía que podían estudiarse los rasgos de personalidad y capacidades atendiendo solo al tamaño del cráneo. En este caso vamos a analizar como una pseudociencia de hace más de 200 años parece haber encontrado en el presente a la horma de su zapato: La terapia EMDR.

Una de las obligaciones del psicólogo debe ser analizar las problemáticas que puedan surgir a las personas al ajustarse a su entorno e intentar elaborar herramientas y técnicas para ayudar a que ellas mismas puedan solucionarlas. Sin embargo, en ocasiones se llegan a desarrollar técnicas que se definen como útiles, pero no se muestran las pruebas para confirmarlo.

La fama de lo indemostrable

Otro que ha pasado más desapercibido en la actualidad es el mesmerismo. También conocido como doctrina del «magnetismo animal», defendía que existe una fuerza etérea inherente a todos nosotros que podemos usar para curar determinados trastornos. Franz Mesmer, un médico alemán del siglo XVIII, afirmaba que ese magnetismo animal era también el mismo responsable de los fenómenos físicos del electromagnetismo que conocemos en la naturaleza.

Mesmer se hizo muy famoso mediante su método para "reequilibrar el magnetismo animal". (Fuente: Wikimedia Commons)

Mesmer se hizo muy famoso mediante su método para «reequilibrar el magnetismo animal». (Fuente: Wikimedia Commons)

En organismos vivos, los trastornos se generarían cuando el fluido se encuentra bloqueado dentro de la persona en cuestión. Los terapeutas del mesmerismo, que tenían altos niveles de magnetismo animal-humano, identificaban, masajeaban y presionaban aquellas regiones del cuerpo del paciente donde la energía se encontraba bloqueada. Estas presiones y gestos recuerdan a las que se ejercen en el reiki o la hipnosis (no en vano se considera a Mesmer uno de los padres de esta técnica) llegando a usar maderas, piedras y metales para amplificar los efectos. Tras este proceso, el paciente experimenta una reacción catártica (en la que se «expulsan los males») de gran emotividad, muestra de que el “equilibrio energético” se ha restaurado, y sus síntomas se aliviarían. 

¿Parece un método terapéutico absurdo? Ciertamente muy científico no es, aunque es fácil para un lector del siglo XXI identificar los claroscuros que a una persona de hace más de doscientos años se le escaparían. Prueba de la popularidad que alcanzaron Mesmer y sus discípulos son las numerosas referencias en la cultura popular de la época. Mozart, en su ópera Cosi fan tutte y escritores como Edgar Allan Poe o Bram Stoker se hacían eco de su técnica, ya fuera criticándola o reconociéndola.

Por su parte, los científicos contemporáneos a Mesmer fueron mayoritariamente críticos con él y su «magnetismo animal», llegando a constituirse una Comisión Real Francesa en 1784, para investigar esta cuestión. Dicho comité llegó a la conclusión de que sus pacientes se habían curado, si bien no se hallaban pruebas de ningún fluido magnético, por lo que estas curaciones debían deberse a la imaginación.

¿Puede alguien curarse imaginariamente? En el pasado, una remisión puntual de los síntomas podría parecer una curación, pero hoy en día sabemos que esto no es tan sencillo. Hay periodos en los que un trastorno, ya sea médico o psicológico, puede mostrarse más crudamente o bien casi desaparecer. Por esto, actualmente los criterios diagnósticos requieren que las manifestaciones de estos trastornos se mantengan durante un tiempo determinado, que varía según la enfermedad.

La reencarnación de los aspavientos curativos

Heredera del mesmerismo es la técnica de la que vamos a hablaros ahora, el EMDR (en inglés: Eye Movement Desensitization and Reprocessing). La Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, es un procedimiento de nombre casi tan confuso como la teoría en la que se basa.

Al llevarla a cabo el terapeuta pide al paciente que imagine la situación que le produce ansiedad y le encomienda a que mire mientras mueve los dedos de ambas manos acercándolos y alejándolos de su cara. Este procedimiento con leves variaciones es el núcleo de esta terapia, recomendada a bombo y platillo como la solución a la mayoría de trastornos de ansiedad, honor del que otras técnicas más complejas y fundamentadas no gozan.

Su creadora, Francine Shapiro, la desarrolló en 1987. Según narró ella misma, una tarde, mientras paseaba por un parque, se dio cuenta de que cada vez que acudía a su mente algún tipo de pensamiento perturbador, sus ojos comenzaban a moverse rápida y espontáneamente de arriba a abajo. Sorprendida por el efecto liberador de aquellos movimientos oculares espontáneos, comenzó a experimentar con algunos amigos y compañeros de profesión. Shapiro les pedía que se concentraran en recordar algún hecho desagradable mientras ella guiaba el movimiento de sus ojos haciéndoles seguir su dedo. Estas primeras experiencias informales tuvieron un gran éxito terapéutico: en apenas una o dos sesiones las personas se veían libres de las emociones negativas que les habían molestado durante años.

Sin embargo, estos casos no eran clínicamente graves, ni podían considerarse como auténticas psicopatologías; se trataba de amigos o colegas con acontecimientos estresantes dentro del ámbito de lo cotidiano (problemas domésticos, tensiones profesionales, etc.)

Posteriormente se trató de dar sentido a esto, postulándose la teoría de que el EMDR está basado en la importancia de los movimientos oculares mientras siguen las manos del terapeuta, lo que estimularía ambos ojos y hemisferios cerebrales, ayudando a procesar la información traumática y haciendo desaparecer los síntomas.

Años más tarde, esta teoría no ha podido probarse en ninguna de sus afirmaciones. La parte más estudiada, su efectividad clínica, ha mostrado que puede resultar más provechoso que la ausencia de tratamiento y que algunas intervenciones. Por otra parte, la mayoría de autores afirma que esta influencia terapéutica puede deberse a cuestiones ajenas a la técnica en particular. Ya hemos comentado lo potente que pueden llegar a ser las creencias de un paciente de que esa terapia tan buena de la que todo el mundo habla le podrá curar, recibir la atención y comprensión del especialista… Es decir, no debemos desechar nunca la magnitud del efecto placebo. Pero para curar trastornos más severos y persistentes como el Trastorno de Estrés Postraumático se necesita algo más.

La terapia EMDR tiene como componente principal el movimiento de los ojos, pero... ¿funciona? (Fuente: Pixabay)

La terapia EMDR tiene como componente principal el movimiento de los ojos, pero… ¿funciona? (Fuente: Pixabay)

En respuesta a ello, gran número de investigadores puntualizaron que la exposición en imaginación sin movimientos oculares produce cambios en la misma medida. Esto se traduciría en que el principal pilar del EMDR, el movimiento de los dedos ante los ojos, no produce ningún efecto. Por ello, el descenso de síntomas ansiosos debe deberse a revivir mentalmente los recuerdos y situaciones angustiosas, en un entorno controlado y seguro (es decir, justo el procedimiento de la mencionada exposición en imaginación). ¿Es esto una virtud del EMDR? No, y ni siquiera es algo nuevo ya que la exposición lleva décadas siendo el tratamiento estrella ante estos problemas.

Pocos estudios, entre ellos el de Wilson, la Plata, Covi, y Adoptivo (1996) han proporcionado pruebas que apoyan la necesidad de los movimientos oculares, pero este estudio presenta serios fallos en sus bases metodológicas además de análisis estadísticos inadecuados. Casi todas las investigaciones que arrojan resultados positivos tienen diseños deficientes, análisis insuficientes o fallos graves en su planteamiento y por ello la EMDR ha recibido una gigantesca cantidad de críticas. Así, goza de una fama equivalente a la que alcanzó hace siglos el «magnetismo animal» (también comparte la importancia que da a los gestos y aspavientos), amparándose en grandes palabras pero sin evidencia concluyente a su favor.

Que estas ciertas personas se «curaran» en cierta medida recurriendo a técnicas que no son eficaces, aunque no existiera ningún motivo racional para ello, suscitaba otra pregunta: ¿Cómo es eso posible?. Algunos lo denominarían «el poder de la mente», muchos otros tienen una definición algo más específica: Efecto placebo.

El poder de la sugestión

El efecto placebo consiste en la aplicación de una sustancia, medicamento o técnica que aunque se sabe que no tiene propiedades curativas acaba produciendo efectos positivos en un paciente. Existen incontables muestras de este peculiar fenómeno en el que algo «cura» una enfermedad con la que no tiene ninguna relación. En Psicología, uno de los ejemplos podría ser el del profesional que no lleva a cabo ningún tratamiento útil para un trastorno pero que ve como su paciente mejora debido a poder expresarse, ser oído, por la confianza en el terapeuta…

¿Por qué sucede esto? Parece ser que si el paciente realmente cree que una persona o técnica le harán mejorar, es probable que acabe sucediendo. Cuando estas ideas de mejoría estimulan ciertas zonas del cerebro puede producirse sensación de bienestar, sobre todo al activarse el nucleo accumbens, que produce dopamina (uno de los neurotransmisores con mayor papel en la recompensa) responsable de este placer o remisión. ¿Entonces para curarnos sólo necesitamos creer en ello? La sugestión es muy poderosa pero no suele obrar milagros. Tras la mejoría viene la recaída, a menos que las causas que generan la dolencia hayan desaparecido, y esto no pasa con el uso de placebos.

Muchos timadores y curanderos se han aupado en el efecto placebo para enriquecerse. (Fuente:   Flickr)

Muchos timadores y curanderos se han aupado en el efecto placebo para enriquecerse. (Fuente: Flickr)

Sin embargo, esta ilusión puede usarse de forma responsable para prevenir engaños. ¿Engañar para prevenir engaños? Para que lo entendamos mejor pongamos un ejemplo aplicado: un psicólogo experimental quiere probar si una lesión en una zona concreta del hipotálamo de las ratas produce un descenso del apetito. Por ello, establece dos grupos, uno «experimental«, con el que lleva a cabo la intervención que se busca probar, y otro «control«, en el que examinará el apetito sin el procedimiento quirúrgico. De repente el investigador se pregunta: ¿y si la cirugía afecta de forma impredecible el comportamiento global de las ratas? ¿Cómo puedo saber si lo que tiene efecto es la lesión en sí o haber pasado el trámite de la operación?

Una vez planteadas estas dudas nuestro psicólogo decide que someterá a las ratas del grupo control a las mismas condiciones que las del grupo experimental: las trasladará a la zona de cirugía, las inmovilizará, las sedara y llevará a cabo la misma operación salvo por un detalle: tras abrirles el cráneo no les lesionará dicha zona. ¿Qué consigue nuestro colega con esto? ¿Es por puro sadismo? Nada más lejos. Al aplicar este «placebo» se asegura de que lo que afecta a la conducta de apetito no puede ser más que la lesión en la zona concreta, y por ello el incorrecto funcionamiento de dicho área debe de tener una función relacionada con la conducta alimentaria.

Un ejemplo más cercano puede ser el de un médico, que ante un paciente con unas molestias indeterminadas, le administra un medicamento no relacionado para calmarle los síntomas temporalmente. Consiguen así, médico y paciente, ganar tiempo hasta que el los resultados de las pruebas estén disponibles para hacer un diagnóstico más acertado.

La ciencia constituye un gran pilar de la sociedad moderna, ayudándonos a desarrollarnos, a vivir y superar nuestros límites. Pero cuando olvidamos la verdadera naturaleza de la misma y empezamos a llamar ciencia a creencias o supersticiones sin fundamento estamos dinamitando la llave de nuestro propio progreso. La validación de una técnica o terapia no es algo baladí, requiere de una cantidad enorme de replicaciones que lo confirmen y una teoría de base sólida. Al fin y al cabo, cuando damos el paso y buscamos ayuda profesional este esfuerzo debe verse correspondido. La Psicología no es una excepción, y tanto los profesionales como sus usuarios debemos aliarnos para dar la importancia que merece a la ciencia crítica y demostrada.

Para saber más…

  • Artículo de Skepdic, web de divulgación (en inglés)
  • La web de Dave Combs, un antiguo paciente de esta técnica que acabó enfrentándose a sus terapeutas.
  • Eye movement desensitization and reprocessing (EMDR): A meta-analysis. Davidson, Paul R.; Parker, Kevin C. H. Journal of Consulting and Clinical Psychology, Vol 69(2), Apr 2001, 305-316. 
  • Herbert, J. D., Lilienfeld, S. O., Lohr, J. M., Montgomery, R. W., O’Donohue, W. T., Rosen, G. M., et al. (2000). Science and pseudoscience in the development of eye movement desensitization and reprocessing: Implications for clinical psychology. Clinical Psychology Review, 20, 945-971.
  • Una lista de procedimientos a evitar, por Stephen Barrett 

Sobre Alfonso Muñoz

Psicólogo formado en Italia en Psicología Clínica y Jurídica. Anteriormente estudiante interno de Evaluación Psicológica, participó en una tesina sobre psicopatología en militares y una investigación en el Laboratorio de Conducta Animal, Aprendizaje, Cognición y Neurociencia de la Universidad de Sevilla. Es además Experto Universitario en análisis del terrorismo yihadista, insurgencia y movimientos radicales.

19 Interacciones

  1. María dice:

    Es cierto, que el EMDR, no termina de tener estudios científicos que lo avalen, pero si que lo avala la propia práctica clínica, más que como terapia, yo lo emplearía como técnica más para la consecución del bienestar del paciente, al igual que hay pacientes que le funcionan unas terapias y técnicas y no otras, con el EMDR pasa lo mismo, lo ideal es una buena evaluación para que nos guíe en el camino correcto para poder acompañar al paciente lo mejor posible.
    Personalmente, he tenido contacto con el EMDR y me resultó fascinante y pude obtener muchos beneficios, no se si seré muy sugestionable… 🙂

  2. Alfonso Muñoz dice:

    Lo primero darte las gracias María por el comentario 🙂 El debate sobre estos temas siempre es interesante, cuando no necesario. La duda entre usar técnicas que parecen efectivas aún sin demostrarse el por qué está muy ligada a la Psicología Clínica desde hace casi 50 años, y ha dado frutos como el mayor énfasis en el rigor de muchas de sus técnicas. Hoy en día las tornas han cambiado, y los conductistas han dado tanta «caña» a los clínicos que ahora hay muchos de estos que son los primeros en exigir a las nuevas terapias que sus fundamentos sean totalmente cristalinos y sólidos. El EMDR, como bien dices, no tiene estudios rigurosos que lo defiendan, y en su forma actual puede que no sea distinto de la exposición en imaginación (según defienden muchos otros) pero eso no quiere decir que en un futuro pueda reformular alguno de sus componentes y encontrar la base real que le de potencial terapéutico fuera de la posible sugestión y placebo. De momento y con los estudios que hay tenemos que permanecer escépticos ante el factor de los dedos y los ojos. Muchas gracias por comentar ¡y no dudes en seguir compartiendo tu experiencia con nosotros!

  3. Siento mucho que mezcle el llamado mesmerismo ,que ya nadie recuerda, con EMDR. No tienen nada que ver en absoluto. ¿Pero de dónde saca usted semejanzas entre ellas? ¿De dónde.? Me parece de muy bajo nivel semejante comparación . No ha entendido nada absolutamente de EMDR. Mejor, póngase en contacto de la asociación de psicólogos colegiados que promocionan EMDR.

    • Alfonso Muñoz dice:

      Precisamente es necesario revisar la historia periódicamente para no cometer los mismos errores, y el caso del mesmerismo, que como bien puntualiza, casi nadie recuerda, tiene una trayectoria similar a la de la EMDR. Las semejanzas sobrepasan las mismas de otras técnicas que no han resistido «de momento» los meta-análisis y replicaciones por terceros y con sistemas de control escrupulosos. Hace poco hemos visto algo similar en una colección de experimentos clásicos de nuestra ciencia. Es precisamente el componente de movimiento de los dedos y su visión por parte de la persona «paciente» lo que lo asemeja más aún al mesmerismo, que si usted es de los pocos que recuerda o lo ha leído en el artículo, cambia el movimiento de manos frente al cuerpo por el de los dedos cerca de los ojos. En cualquier caso, y como comentaba en otro de los comentarios, este controvertido componente es el que no ha resistido exámenes más rigurosos de profesionales que no participen de su (muy lucrativa) mercantilización, o de forma sistemática y con garantías mínimas. Sin embargo, con el componente de exponer a la persona imaginariamente a la misma situación ansiógena (inherente a hacérsela repetir durante la terapia) sí recoge buenos resultados, pero cómo recojo en el texto, es ya muy similar a la exposición en imaginación. En un mundo ideal los científicos y terapeutas no emplearían técnicas con pacientes sin saber que funcionan objetivamente en una amplia mayoría de casos, y en este, de nuevo, no es así por el movimiento que da nombre a la terapia.

      Si el día de mañana surgieran diferentes meta-análisis que, con todas las garantías posibles y de fuentes distintas que no tengan intereses en su éxito, me tendría el primero rectificando e interesándome por ella, pero por el momento no es así. Compararla con el mesmerismo acaba siendo lo de menos, podría haberla comparado con el psicoanálisis clásico, pero al final lo que cuenta es la higiene científica cuando estamos tratando con alguien con una situación difícil por la que sufre. El mínimo que se nos pide es que nos informemos lo mejor posible de qué es lo mejor para ellos. Si conoce estudios o investigaciones publicadas de terceros que estén en contra de todas las que cito estaré encantado de revisarlo con usted.

      Muchas gracias por su comentario y espero que haya disfrutado más algún otro de nuestros artículos.

  4. Breno dice:

    En las investigaciones que demostraron que no eran necesarios los movimientos oculares para realizar el procedimiento utilizaron otros estímulos, por ejemplo sonidos. Quiero decir lo mismo que muchas otras críticas al respecto han dicho y es que se necesitaría una mejor teorización respecto el porque de los movimientos oculares y porque el uso de otros estímulos suplantan la aparente función de estos movimientos; con ello se podría realizar experimentos mas elaborados y poner a prueba esta técnica frente un placebo. Particularmente creo que estos movimientos u otros estímulos sirven como distractores, de modo que una reestructuración de la información que se pretende tratar es mas viable ya que no hay atención directa en esa información por lo que los esquemas que soportan esa información no se evocan en su totalidad y entonces se puede modificar más facilmente el contenido, eslo que creo yo.

    • Alfonso Muñoz dice:

      Exacto Breno. El movimiento ocular parece ser un distractor intercambiable como cualquier otro. El problema es cuando un grupo de personas se lucra poniendo en valor ese mismo componente como garantía terapéutica, y no admite la evidencia y las críticas al respecto. Al fin y al cabo, nuestra labor debe ser informar adecuadamente al paciente o cliente haciéndole en parte responsable de su propia mejoría.

      Muchas gracias por tu comentario y espero que siga interesándote lo que publicamos, el debate constructivo siempre es bienvenido.

  5. Laura dice:

    Y si según usted el EMDR no funciona o es de efecto placebo, ¿qué lo hace? ¿cuál podría ser un método alternativo a esto para sanar traumas? Gracias

    • Alfonso Muñoz dice:

      No es que lo diga yo, sino gran parte de la literatura científica, y hay algunos ejemplos con más información en el propio artículo. En cualquier caso, si cuando dice «traumas» se refiere a síntomas agudos de ansiedad o depresión la respuesta es que la mayoría de tratamientos cognitivo-conductuales. Puede que me diga que el EMDR es precisamente uno de estos tratamientos, y en parte es cierto, ya que utiliza técnicas concretas de exposición en imaginación y la revisión de los eventos que generaron la ansiedad, así como tratar las consecuencias conductuales. Esto, como también dice en el artículo, es transversal a prácticamente todos los tratamientos de esta vertiente, sin embargo, la única técnica que diferencia claramente al EMDR del resto de sus «primos» cognitivo-conductuales es la que tiene que ver con el movimiento de manos seguido por la mirada del paciente. Ésta, que además se ha vendido, literalmente, como la clave que hace al EMDR un tratamiento más efectivo que otros, se ha demostrado inútil en multitud de revisiones exhaustivas. Como apunte final, la técnica del debriefing, parece tener unos resultados muy favorables para corregir y, sobre todo, prevenir, casos de Trastorno por Estrés Postraumático, por poner un ejemplo concreto. Muchos grupos de psicólogos de emergencia la usan para prevenir nuevas apariciones.

  6. Ceci dice:

    Hola!¿Qué tal!:
    Me resulta muy interesante su artículo,y quisiera saber si es posible que se pueda poner en contacto conmigo,por favor,para consultarle algunas dudad al respecto del EMDR.Muchísimas gracias de antemano.

    • Alfonso Muñoz dice:

      Perdona por el retraso Ceci,
      como con todos los autores puedes comunicarte conmigo a través del correo electrónico: psicomemorias@gmail.com. Allí puedes explayarte en más preguntas o dudas si no quieres compartirlas en los comentarios. ¡Muchas gracias!

  7. Patrícia dice:

    Hola, soy de Brasil y hice mi primera session de Emdr hoy, como tengo ansiedad y pânico de ciertas situaciones busque una terapia alternativa,pues las tradicionales en nada me ayudaban, busque algo para superar la raice de mi insegurança, el trauma de apego y abandono de mi padre ,busque terapia cognitiva comportamental y descubri el Emdr, me parecio el movimiento de dedos a los ojos ser un distrator porque ao invés de recuerdar las memorias yo las olvidaba ,entonce me esfuerzaba pra buscalas y hablar sobre ellas. Pero deseo que funcione,preciso. Muchos cobran caro por eso y como me gusta saber con que estoy lidando resolvi buscar y encontre su articulo, las críticas tienen base comprobada científica? Es cierto que encontre muchos libros y sitios de psicologos con depoimentos y testemunios de pacientes que se dieron bien,pero con mi própria experiência no me senti aunque tan convencida. Gracias ,seguire haciendo las analises de mis experiências para entender mejor

    • Alfonso Muñoz dice:

      Lo primero es agradecerte tu comentario Patricia, y tu iniciativa en compartir tu historia con nosotros. La psicología clínica es un campo especialmente complicado porque tiene una de las mayores pruebas de fuego de la disciplina, que es poner en práctica cada día lo que la investigación nos dice que funciona. Esto es enormemente complicado porque no solo depende del instrumento que se vaya a usar (tratamiento), si no de cómo lo ejecute el profesional y cómo de bien se adecue al paciente. Como bien dices algunas veces los tratamientos tradicionales o mejor validados no parecen ayudar especialmente a algunas personas, pero muchas veces es debido a quién las aplica y cómo lo haga. Lo que sí sabemos del EMDR es que se lucra (y mucho) por un tratamiento supuestamente novedoso en lo único que no funciona: el movimiento de los ojos. No solo no hay evidencia científica SERIA de que funcione si no que la hay de que no funciona.

      Como a la hora de tratar a las personas muchas veces encontramos psicólogos y psicólogas que estudian la efectividad de las técnicas y que no toman todas las garantías debidas, y al final tienen que venir mejores investigaciones a refutarlos, y lo más sólido que tenemos sobre el EMDR es un poco lo que dices: que el movimiento de los ojos sólo ayuda a quienes quieren creerse que les ayuda. Te recomendamos que si la terapia recomendada en tu caso (parece ser la exposición y algo más) no te ha servido busques otro profesional que te sea de más ayuda y comentes con él o ella sobre los beneficios e inconvenientes de las técnicas que se adecuen mejor a tu situación. A veces no es la técnica si no el que la aplica. Muchas gracias por tu comentario y espero haberte solventado la duda.

  8. Fernando dice:

    Yo vengo de una familia muy violenta y doy fe de que el EMDR es la única terapia que ha sido capaz de limpiar las heridas y los traumas de unos padres patológicos como los que me tocaron a mi; he hecho terapias de todo tipo y sólo la EMDR ha sido capaz de sanar esos tremendos miedos y fobias que yo tenía; la terapia cognitiva conductual me fue útil hasta un punto determinado pero no iba más allá.
    Yo y sólo yo sé los avances tan grandes que estoy dando con el EMDR.
    Me parece una frivolidad lo que se expone en esta página.
    saludos

    • Alfonso Muñoz dice:

      Buenos días Fernando. Nos alegramos de que a ti te haya ido bien para tu caso. Sin embargo, la responsabilidad de los psicólogos y psicólogas es examinar lo más concienzudamente posible todas las técnicas que se desarrollan y ver si funcionan como dicen. Como hemos expuesto ya varias veces tanto en el artículo como en los comentarios, el EMDR no ha demostrado efectividad para la gran mayoría de las personas más allá del componente de exposición en imaginación, aunque evidentemente esto no quiere decir que sea IMPOSIBLE que ayude a nadie sino que a la mayoría no se lo ha hecho. En esta ciencia nunca se puede descartar que surjan nuevas pruebas que refuten lo anterior, pero esas pruebas tienen que funcionar para grandes grupos de personas y con controles experimentales y estadísticos muy altos, y hasta ahora no ha sido así. Esto no es una frivolidad, es la evidencia de miles de casos analizados hasta la fecha. Esto no significa que a ti no te pueda funcionar, sino que a la mayoría seguramente no lo hará, y lo más importante de cualquier técnica terapéutica es que funcione para la mayor cantidad de personas posible. Esta diferencia entre experiencias individuales y generalizadas es muy importante y ha día de hoy sigue siendo algo polémico entre clínicos e investigadores de nuestro campo, y seguro dará para muchos años más. Gracias por tu aportación.

  9. Juan jose dice:

    Hola, Alfonso. Gracias por compartir el artículo. Quería comentarte que si existen numerosas investigaciones donde se demuestra la efectividad de dicha técnica, así como publicaciones científicas de alto impacto donde se prueba que los resultados son no sólo igual de efectivos que otros tratamientos, sino además más rápidos y menor tasa de recaídas a medio largo plazo. No obstante, recientemente la OMS lo ha reconocido como un tratamiento muy efectivo para trastornos de ansiedad y en especial para trastornos disociativos. Cada vez están saliendo más artículos que demuestran una base biológica de esta técnica. Spiegel ha publicado un libro llamado neurobiologia del emdr que explica con detalle estos puntos y que te animo a leer.

  10. Ana dice:

    Hola, quiero exponer mi experiencia con Emdr, también bien bien tengo dudas sobre su efectividad pero en mi caso a sido una mala experiencia, tambien he tenido una infancia traumatica con unos padres patológicos, anteriormente probé con cognitivo conductual y conductista y mejore mucho niveles de ansiedad, fobias y obsesiones pero es cierto que llego un momento que no daba mas, sobre todo con las relaciones tóxicas afectivas , fue cuando acudi al emdr donde me dijeron que tenia un trauma de apego por mis padres, me dieron una musica bilateral para escuchar entre sesiones y yo no mejore empeore, volvio la ansiedad, pesadillas, fobias…una pesadilla, me retraumatice y recorde cosas que no recordaba aunque no se si son reales porque lo recuerdo como un sueño, pobre con varios profesionales y no mejoraba dijeron que se me abrió la tapa, por que se metieron demasiado, finalmente lo dejé y a los dos meses mejore mucho, decidi volver y se repitio la situación, lo volví a dejar y nuevamente me puse bien al mismo tiempo, ahora estoy mejor que antes y no se a que se debe, si es por que hizo efecto,por dejarlo o por mindfulness que también practico.. y los psicólogos emdr tampoco me dan respuesta.

  11. patucas dice:

    Esta fue mi experiencia con la Terapia EMDR:
    Tengo claustrofobia y un psicólogo me aseguró que me iba a curar con la terapia EMDR. Lo único que consiguió fue que desarrollara un cuadro ansioso que me secó la boca y no me dejaba respirar; confusión mental y muy muy muy mal rollo.
    Salí de la consulta y no volví nunca más.

  1. 03/12/2015

    […] el punto de partida de todo el trabajo de Anton Mesmer, célebre fundador del mesmerismo del que ya os hablamos en otra ocasión. Pese a su farsa y su teatralidad permitió ver claramente que existía un puente entre el cuerpo y […]

  2. 07/12/2015

    […] sugestión se relaciona con el efecto placebo que es causa principal de las curaciones milagrosas. Se le llama placebo al conjunto de efectos que […]

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