Las cenizas de la guerra - Psicomemorias
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Las cenizas de la guerra

La guerra. La guerra nunca cambia…”

Esta cita de un famoso videojuego bélico nos da una pista de cómo la sociedad contempla algo tan complejo como un conflicto armado. Estos acontecimientos suelen verse como la encarnación de lo peor del ser humano, inmutable y materializado en las manos de cualquiera en las circunstancias adecuadas. Pero ¿es posible sacar algo bueno de la guerra? ¿Se puede extraer alguna moraleja de la devastación? ¿Qué cambios ha habido en ella?

Que nadie se asuste, no venimos a estas alturas a sorprender al lector con un ejemplo de filosofía  o geopolítica. Sin embargo, como en casi todos los aspectos de nuestra vida, los científicos han analizado cada vez más variables relacionadas con estos enfrentamientos, y sobre todo, sus consecuencias. Si atendemos a la Psicología, especialmente la Clínica, los esfuerzos se han centrado en las consecuencias clínicas y emocionales que las atrocidades han grabado a fuego en sus víctimas y, algo novedoso, cada vez más en sus verdugos.

La guerra se ha cobrado víctimas de todas clases y nacionalidades como la nuestra. ¿Se puede aprender de ella? (Fuente: Google Images)

La guerra se ha cobrado víctimas de todas clases y nacionalidades, como la nuestra. ¿Se puede aprender algo de ella? (Fuente: Google Images)

Por otro lado, la Psicología Militar es la aplicación de las teorías, técnicas y métodos de investigación psicológicos para observación y análisis de las conductas de militares. Esta información es importante porque permite a las fuerzas armadas realizar una mejor selección del personal, gestionarlo y motivarlo.

La incorporación al campo de batalla

¿Cómo comenzó este interés? Aunque los informes de soldados y guerreros traumatizados se llevan produciendo desde hace siglos no fue hasta muy recientemente cuando se intentó dar una respuesta científica y clínica a este fenómeno. Uno de los ejemplos más claros fue la fundación de la clínica Santa Elizabeth para el cuidado de los pacientes psiquiátricos militares, en 1855 en Washington D.C. En España, uno de los responsables de este interés fue Santos Rubiano, ex soldado y médico que se dedicó al estudio y tratamiento de los “alienados” por la guerra. Por su parte, Emilio Mira y López introdujo decisivamente la selección y orientación profesional en nuestro país, aconsejando aunar esfuerzos entre Psiquiatría y Psicología para seleccionar a los aspirantes a puestos sensibles del ejército. Pero, sin duda, el gran hito que abrió los ojos a los militares ante la posible utilidad de la ciencia psicológica fue la creación de los primeros tests.

El responsable de la invención del primer test psicológico fue Alfred Binet, que ideó esta herramienta para detectar los niños con potenciales problemas académicos. Aquello supuso una revolución en un recién nacido siglo XX, y rápidamente fue acogido al otro lado del Atlántico, donde James Cattell (a menudo llamado “el decano de la Psicología Americana”) le dotó del término “test mental”. Algunos años más tarde resultó destituido de su puesto en la Universidad de Columbia por oponerse a la implicación de su país en la Primera Guerra Mundial.

Tras Cattell, el psicólogo Robert Yerkes apoyó la implicación norteamericana en el conflicto, llegando a desarrollar dos tests: el Army Alpha y el Army Beta. Supuestamente para medir la inteligencia, se usaron para concretar las capacidades e idoneidad de los aspirantes para ser asignados a puestos y funciones distintas. Aunque estos instrumentos resultaron desastrosos, fueron el precedente clave en esa vertiente de la Psicología Militar.

En este repaso histórico, el siguiente paso lógico es evidente, la influencia de la guerra más sanguinaria y letal de nuestra historia: la Segunda Guerra Mundial. Tras la enorme destrucción, pobreza, cantidad de bombardeos y bajas civiles las maltrechas sociedades europeas reclamaron toda la ayuda para solucionar los traumas que atenazaban a los supervivientes. Supuso un gran impulso para la Psicología Clínica y la Social, que aún así se hallaron sobrepasadas por los casi 850.000 casos de “Neurosis traumáticas de guerra” que se dieron sólo en el ejército norteamericano.

Casi 15 años más tarde se inicia la Guerra de Vietnam, y las continuas emboscadas a las que se vieron sometidos los soldados de EEUU hizo gran mella en su moral, refiriendo sensación de indefensión, gran estrés y ansiedad casi la mitad de sus tropas. Fue en los años 70, aún durante el conflicto vietnamita e iniciado el de Yom-Kippur (árabe-israelí), cuando fue acuñado el conocido término “Trastorno de Estrés Postraumático” (TEPT), cuyos síntomas cumplían casi el 30% de los combatientes, presentando alguno de los síntomas otro 20%. Los casos se daban mucho más entre soldados que habían resultado heridos durante los combates. La creación de este nueva modalidad diagnóstica marcará indudablemente el contexto bélico posterior, inaugurando una época en la que se analizan sistemáticamente las consecuencias psicológicas del combate.

El trastorno ubicuo: Las guerras actuales

Antes de analizar más profundamente su situación en el panorama militar… ¿qué es exactamente el Trastorno de Estrés Postraumático? Es un tipo de trastorno de ansiedad que se produce tras vivir una situación de gran peligro de muerte o lesión grave, tanto si ese peligro es a uno mismo como a alguien cercano. Los que lo sufren reviven continuamente el recuerdo del suceso, tienen dificultades para dormir y readaptarse a su vida diaria (por lo que pueden aislarse socialmente) y a veces pueden tener arrebatos de ira o hiperactividad. Cabe decir que no es una condición exclusiva del ámbito bélico, sino también de catástrofes naturales, accidentes, atentados, violencia sexual… En resumen, situaciones de riesgo extremo.

La población civil y las tropas de retaguardia están más indefensas ante los ataques ¿Qué repercusión tiene? (Fuente: Flickr)

La población civil y las tropas de retaguardia están más indefensas ante los ataques ¿Qué repercusión tiene? (Fuente: Flickr)

Las guerras de los últimos 30 años se cortan por un mismo patrón: desde la Guerra del Golfo, a Afganistán y la Segunda Guerra del Golfo, todas dejarán gran cantidad de afectados por Trastornos de Estrés Postraumático, y cada vez más otras dolencias que se daban en menor medida en el contexto bélico.

Hoy en día hay dos opiniones enfrentadas en Psicología Militar: la que ve en los datos diagnósticos una consolidación del Trastorno de Estrés Postraumático e incluso su crecimiento, y una segunda, formada por autores que defienden que el diagnóstico de TEPT alcanzó su cúlmen en las guerras vietnamitas y árabe-israelí, y que cede terreno ante otros trastornos.

¿Por qué se hace esta doble interpretación de las estadísticas? En parte puede deberse a la mejora de la atención psicológica en conflicto, ya que muchos antes quedaban sin diagnosticar y, por supuesto, sin tratar. También podría deberse a que esta clase de evaluaciones normalmente corren a cargo de cuerpos propios de cada ejército, cada uno con sus criterios de control, diseños experimentales, etc., lo cual hace muy complejo comparar estas cifras. Por poner un ejemplo, estudios entre las tropas británicas destinadas en Irak en los últimos años reflejan un aumento enorme del abuso de alcohol, pero si comparamos con los efectuados por EEUU la mayor prevalencia vuelve a ser la de Estrés Postraumático.

Lo que es innegable es que, generalmente, la tendencia está cambiado, aún con altibajos. Del 30-45% de casos en los años 70 al 6-20% de media en los conflictos del Golfo Pérsico y Afganistán. Manifestaciones que antes pasaban más desapercibidas, como las de problemas de sueño, alimentación, depresión y abuso de sustancias, ahora tienen más protagonismo. Más alarmante aún es que la comorbilidad, es decir, la presencia conjunta de dos o más dolencias psicológicas, se haya disparado. Depresión Mayor a la vez que TEPT, alcoholismo, otros trastornos de ansiedad… Muchos investigadores ven en estas combinaciones tan frecuentes una forma de manifestación secundaria del TEPT, por ejemplo en el alcoholismo, que sería un intento de vía de escape a los síntomas.

Otro de los fenómenos a los que la investigación psicológica ha aportado luz es a cómo sufren los grupos civiles, militares reservistas y en retaguardia. Estos sufren a menudo muchos de los estresores y horrores de la guerra en sus propias carnes, aún de forma indirecta. Según Ayuso y Levan, estos colectivos sufren de niveles psicopatológicos mucho mayores que los que participan en las hostilidades, por no poder desarrollar conductas (devolver los disparos, aislarse del sonido de las explosiones..) que reduzcan sus niveles de ansiedad. Además, sus síntomas no tienen por qué desarrollarse inmediatamente, sino que pueden pasar años sin manifestarse, siendo desencadenados por un estresor puntual. En otras palabras, los que no pueden defenderse y contraatacar, los más desvalidos, son con los que más se ceban las secuelas. Estos datos son confirmados por las alarmantes estadísticas de las Naciones Unidas sobre la salud mental de sus tropas en misiones de paz, en las que aunque no suelan entrar en batalla sufren enormemente.

Pero no todos los problemas vienen durante las experiencias traumáticas en combate, el exigente entrenamiento también puede amenazar la integridad mental de los aspirantes. En algunas investigaciones internas de ejércitos europeos se ha encontrado frecuentes síntomas de ansiedad, depresión y despersonalización. ¿Puede el adiestramiento resultar perjudicial o más bien actúa como “vacuna” para cuando experimenten estos síntomas en una situación de peligro real? ¿La solución es “deshumanizar” más a los soldados? ¿O lo es disponer de una mejor atención especializada que les pueda hacer más resilientes?

En esta línea de promover la resiliencia se encuentran tanto EEUU como la mayoría de países europeos, tanto en el contexto militar como en el civil. Que en nuestras Fuerzas Armadas haya una gran proporción de bajas psiquiátricas frente a físicas (Silgo y Robles, 2010; Mejías, 2007) y que en la sociedad europea encontremos que entre el 50-60% de las bajas laborales tienen relación con causas psíquicas (Agencia Europea para la Salud y Seguridad en el Trabajo, 2005) ha hecho reaccionar a muchos organismos oficiales, elaborando normativas y medidas concretas. Tanto la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud (ESMSNS, 2007) como la propuesta de la Unión Europea de que cada estado miembro disponga de un plan de acción para promover la salud mental y prevenir trastornos mentales son apuestas basadas en la resiliencia.

Las consecuencias del enorme estrés experimentado en zonas de guerra se dejan sentir durante las décadas posteriores (Fuente: Wikicommons)

Las consecuencias del enorme estrés experimentado en zonas de guerra se dejan sentir durante las décadas posteriores (Fuente: Wikicommons)

Además de estas labores preventivas, se ha demostrado que la intervención inmediata reduce la consolidación de los síntomas en practicamente un 10% de las personas que han experimentado situaciones traumáticas, lo que contrasta con casi un 60% de las que han sido tratadas semanas o meses después. Se cuenta con tratamientos efectivos para ello y hay mucha y constante investigación al respecto, pero en muchos casos los afectados se resisten a buscar ayuda. Que recientemente conociéramos que la mayoría de muertes de militares norteamericanos, registradas en 2012, se debe al suicidio, constituye un grito de alarma muy claro de que a la Psicología debe permitírsele tomar cartas en el asunto, tanto en el frente como en el difícil retorno a casa.

Suele decirse que en la guerra todos pierden, puede que, a la vista de los datos, sea más exacto decir que en la guerra todos sufren.

Para saber más…

  • La historia de Santos Rubiano: La introducción de la Psicología Científica en el Ejército Español.
  • Noticia de la BBC: El suicidio se convierte en la mayor causa de muerte en soldados de EEUU 
  • José García Castillo y la psicopatología en la Guerra Civil Española (*Redactado desde el bando franquista por lo que hay referencias tendenciosas, sin embargo, es un referente interesante sobre prevalencia de trastornos). Descargable

Sobre Alfonso Muñoz

Psicólogo formado en Italia en Psicología Clínica y Jurídica. Anteriormente estudiante interno de Evaluación Psicológica, participó en una tesina sobre psicopatología en militares y una investigación en el Laboratorio de Conducta Animal, Aprendizaje, Cognición y Neurociencia de la Universidad de Sevilla. Es además Experto Universitario en análisis del terrorismo yihadista, insurgencia y movimientos radicales.

4 Interacciones

  1. 12/12/2014

    […] Las cenizas de la guerra […]

  2. 23/02/2015

    […] Ejemplos de esto pueden ser desastres naturales, muertes cercanas, situaciones de abuso sexual, conflictos bélicos o cualquier otro acontecimiento de similar […]

  3. 18/05/2015

    […] comentamos en nuestro artículo Las cenizas de la guerra, la motivación, las emociones, y las ideas que nos creamos también forman parte del campo de […]

  4. 31/08/2015

    […] Bond que de un profesional sanitario. El uso de la psicología como arma es algo de lo que hablamos anteriormente aunque en aquella ocasión nos centramos en lo referente a los intentos de analizar y reparar las […]

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