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La importancia de lo que piensan los progenitores sobre sus hijos e hijas

Cuando afrontamos el cuidado de nuestros hijos, lo hacemos en base a unas ideas que hemos ido elaborando a lo largo de nuestra vida. ¿A qué edad empieza un niño a andar? ¿Cuándo puede comenzar a ingerir pescado? Si es nervioso, ¿puedo yo, como padre o madre, modificar su temperamento? ¿Es bueno que le castigue o sería mejor que le explicara qué ha hecho mal?

Existen distintos tipos de padres y madres según las ideas evolutivo-educativas que tengan

Existen distintos tipos de padres y madres según las ideas evolutivo-educativas que tengan

El conjunto de pensamientos que tenemos sobre el calendario evolutivo, la influencia de la herencia o el medio en el desarrollo, las prácticas educativas deseables o la capacidad de influencia de los progenitores (entre otras muchas áreas) conforman una constelación de ideas que influirán en cómo educaremos a nuestros hijos, y por su puesto en su desarrollo. A dicha constelación se la denomina “ideas evolutivo-educativas”.

Así, si creemos que la herencia tiene un papel muy relevante en el desarrollo de las personas, es muy probable que no empleemos mucha energía en lograr un entorno estimulador para nuestro hijo o hija. Del mismo modo, si consideramos que un bebé debe empezar a andar al mes de haber nacido, es muy probable que nos frustremos cuando esto no ocurra o que incluso incurramos en conductas que puedan provocar daño físico al menor provocando unas posturas o forzando unos movimientos para los que su cuerpo no está preparado. Como vemos, las ideas evolutivo-educativas de los progenitores influirán en el desarrollo que tengan los niños y niñas.

Según se agrupan estas ideas, se han elaborado distintas clasificaciones sobre qué tipo de progenitor se puede ser. Según un estudio realizado en el Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla, podemos distinguir tres tipos a grandes rasgos:

Tradicionales

Serían aquellos que tienen poca o nula información sobre la crianza y educación de los menores, incurriendo en ideas estereotipadas como que la zurdera es un mal hábito o que las manchas que salen en la piel de los bebés son frutos de antojos que tuvo la madre durante el embarazo. Presentan una concepción del calendario evolutivo tardía, por lo que suelen estimular a los bebés en menor medida de la que estos necesitan. Conceden poca importancia al componente psicológico que subyace a diversas experiencias y situaciones, tendiendo a hacer una interpretacción innatista (basada en la herencia) acerca de las diferencias interindividuales (“Mi hijo mayor es muy listo, ha salido a su abuelo”). Además, tienen una baja percepción en su capacidad para influir en el desarrollo de los hijos. Por último, consideran que la dependencia de los hijos e hijas hacia los progenitores es una característica a desear y promover.

Modernos

Los padres y madres modernos tienen un alto grado de información sobre el embarazo, crianza y educación (no sería raro ver en casa de este tipo de progenitores libros y revistas de maternidad durante el embarazo o verles enganchados a programas como Supernanny). Son conscientes de la importancia que tienen los aspectos psicológicos en la explicación de diversos hechos, haciendo una interpretacción interaccionista (herencia y entorno) de las diferencias interindividuales (por ejemplo, “Mi hijo mayor es muy listo, como su abuelo. Además, siempre estudia muchas horas y lleva las tareas al día”). Sus expectativas de calendario evolutivo son optimistas, pudiendo en ocasiones sobreestimular a sus bebés. Se perciben con una alta capacidad para influir en diferentes facetas del desarrollo de sus hijos y consideran que la independiencia de los mismos es una característica deseada. 

Paradójicos

Son aquellos progenitores que tienen componentes de las categorías anteriores, pero que no las ordenan en un patrón coherente. Por ejemplo, son padres y madres que realizan una búsqueda activa de información sobre la crianza y educación de los menores, pero que luego no recuerdan ni aplican los contenidos que encuentran. Tienen conciencia de los componentes psicológicos que subyacen a las experiencias y situaciones, sin embargo consideran que su capacidad para influir en el desarrollo de sus hijos es limitada (por ejemplo, creen que la escula puede influir más en sus hijos que ellos mismos). Respecto al calendario evolutivo, se presentan poco optimistas, acercándose más al patrón tradicional.

No sería raro ver montones de libros sobre crianza y desarrollo en casa de padres modernos

No sería raro ver montones de libros sobre crianza y desarrollo en casa de padres modernos

Ante esta clasificación, es inevitable hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué tipo de padres somos/seremos nosotros?

Este mismo equipo de investigación, viendo los resultados obtenidos, se lanzó a un nuevo estudio para profundizar más en el tema”. Se localizó a las familias que fueron entrevistadas en su momento, para ver cómo habían evolucionado 16 años después. El primer resultado que se encontró es que los tres patrones seguían presentes entonces, no habíendose desarrollado nuevas categorías ni desapareciendo ninguna. Es decir, encontraron padres y madres tradicionales, modernos y paradójicos, pero no nuevos estilos de progenitores.

Otro resultado interesante fue que la correlación encontrada en el primer momento con el nivel de estudios de los progenitores se mantenía, siendo esta variable la más asociada al tipo de ideas evolutivo-educativas. Así, es más frecuente encontrar padres y madres tradicionales que tienen un nivel bajo de estudios y progenitores modernos con un nivel alto. Sin embargo, las tres tipologías estaban presentes en todos los niveles de estudios (altos, medios y bajos).

Por otro lado, se detectó un predominio de la continuidad frente al cambio. Es decir, 16 años después la mayoría de los padres seguían perteneciendo a la misma categoría que cuando  se les entrevistó por primera vez.Sin embargo, también es verdad que un número considerable de personas había cambiado. Los cambios no se produjeron de manera aleatoria, sino hacia la categoría más próxima, por ejemplo, de tradicional a paradójico o de paradójico a moderno, no apareciendo cambios drásticos de tradicional a moderno o viceversa.

La continuidad se encontró en aquellos padres y madres más prototípicos, es decir, aquellos que tenían rasgos más marcadamente tradicionales era más probable que lo siguieran siendo 16 años después, sin embargo aquellos que no cumplían el prototipo de forma tan rígida eran los que mostraban cambio con mayor probabilidad.

Sin embargo, las ideas no sólo están marcadas por el nivel de estudios, sino que también se encuentra relación con las interacciones que se desarrollan con otros progenitores y otros hijos o con la organización y riqueza estimular de la vida cotidiana.

Las ideas evolutivo-educativas pueden tener una gran importancia en el desarrollo de los menores

Las ideas evolutivo-educativas pueden tener una gran importancia en el desarrollo de los menores

Como vemos, las ideas que tenemos sobre la crianza y educación de nuestros hijos (presentes o futuros) no es cuestión baladí, sino que puede tener una gran influencia en su desarrollo. Por ejemplo, una madre con una concepción tardía del calendario evolutivo y con poca percepción sobre su capacidad para influir en el desarrollo de su bebé puede incurrir en conductas negligentes, provocando un retraso madurativo en el menor que puede llegar a ser irreversible.

¿Quiere decir esto que no se puede hacer nada por mejorar las prácticas parentales? Desde luego que no, el contacto con otras familias, con la realidad de nuestros propios hijos o la formación en cursos para padres, entre otras cosas, nos ayudan a darnos cuenta de qué aspectos debemos cambiar o en cuáles estamos acertados. La clave está en estar abiertos a reconocer los propios errores y aprender otras formas de hacer las cosas, que aunque son distintas a las que conocemos, se sabe que son mejores.

Para saber más…

Un libro para futuras mamás y papás: Qué se puede esperar cuando estás esperando (Heidi Murkoff y Artene Eisenberg).

-Una película documental: Babies. Podemos ver la influencia de la cultura en las ideas de los padres y en el calendario evolutivo. http://www.filmdu.tv/babies/

-Una web: http://www.educacioninicial.com/EI/areas/evolutiva/Index.asp

 

Sobre Carmen Paniagua

Psicóloga evolutiva y Máster Oficial en Intervención y Mediación Familiar. Actualmente, está realizando el doctorado con el estudio Health Behaviour in School-aged Children (HBSC) de la Organización Mundial de la Salud y con un proyecto de ruptura en adopción y acogimiento familiar.

2 Interacciones

  1. 20/10/2014

    […] estereotipos de género siguen influyendo aún en pleno siglo XXI sobre nosotros, mediante las ideas preestablecidas de los padres sobre cómo educar y cómo deben de comportarse sus hijos e hijas. Estas ideas tienen una […]

  2. 02/03/2015

    […] diferencias que se deben tanto a los propios padres (la edad que se tiene llegado este momento, las ideas evolutivo-educativas, la propia personalidad…) como diferencias derivadas del bebé (temperamento, necesidades […]

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