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¿Experiencia paranormal o ilusión perceptiva?

¿Podemos tocar o ver todo lo que existe? ¿Acaso hay un mundo que es inaccesible para nuestros sentidos? Son cuestiones que llevamos siglos preguntándonos, pero lo único que sabemos con certeza es que nuestros sentidos no son infalibles. Las alucinaciones, los delirios o los fallos en la memoria pueden ser interpretados de muchas formas, mientras que para algunos puede ser un signo de patología o indeseabilidad, otros lo envuelven en auras de misterio, con un significado visionario, a veces hasta divino.

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Algunos tipos de alucinaciones son muy comunes en la población sana (Fuente: Flickr).

A día de hoy nadie ha conseguido demostrar mediante el método científico la existencia de fantasmas. La mayoría de los estudios que se hacen en este ámbito están repletos de errores metodológicos y son imposibles de replicar. Sin embargo, las noticias sobre esta clase de fenómenos tan llamativos son muy bien recibidas por el público y suelen dejar un gran rastro difícil de borrar, como ocurre con muchas noticias sensacionalistas relacionadas con la pseudociencia. Por su parte, la ciencia ha conseguido dar diferentes explicaciones para los distintos fenómenos físicos que supuestamente acompañan a la aparición o presencia de un fantasma. Pero, ¿qué puede aportar la ciencia de la Psicología a la explicación de estos episodios?

Las pruebas que encontramos sobre existencia de fantasmas, extraterrestres o seres fantásticos suelen provenir de testimonios de personas que afirman haberlos visto. Muchos creen poseer información extraordinaria o procedente de personas fallecidas, que supuestamente nunca habrían podido saber, de no haber sido por haber presenciado a un fantasma o a un poltergeist. En este artículo nos acercaremos a las diferentes condiciones psicológicas que podrían influir sobre las vivencias y los discursos de estos supuestos testigos.

La primera razón por la que un simple testimonio no es prueba de nada, es porque podría ser mentira. Hay muchas personas que se ganan la vida escribiendo libros, con programas de televisión o radio, o simplemente consiguen parecer más interesantes o pertenecer a alguna clase de grupo social debido a su relación con el mundo paranormal. Por otro lado, sabemos de sobra que nadie es completamente objetivo al describir sus experiencias, y menos cuando se trata de un episodio que tiene que ver con su historia personal, como por ejemplo, al hablar sobre un familiar fallecido, un accidente vivido, etc.

Además, sabemos que existen numerosos procesos psicológicos que alteran la percepción y el recuerdo de las experiencias vividas. Estos fenómenos son absolutamente comunes y pueden afectar a las personas psicológicamente más sanas y funcionales. Entre ellos encontramos diversas alteraciones del recuerdo, alteraciones perceptivas y la sugestibilidad, que explicaremos a continuación.

Alteraciones en el recuerdo

Nuestra memoria no es un archivo que se guarda en un disco y que siempre podemos visitar cuando queramos. De forma inevitable cada vez que recordamos algo cambiamos tal recuerdo, con nuevos detalles o con sensaciones emocionales distintas. Elizabeth Loftus, una investigadora experta en el tema de la falsa memoria ha realizado una gran cantidad de experimentos en los que demuestra la maleabilidad de los recuerdos. Realizó un estudio con 336 sujetos, a los cuales hizo creer que cuando eran pequeños habían enfermado al comer un alimento en particular, indicandoles que poseía dicha información de su perfil nutricional médico. Los sujetos no quisieron tomar el alimento condicionado e incluso mostraron aversión gustativa. Más famosa es la aplicación individual de este experimento con Alan Alda, actor y colaborador de Scientific American Frontiers, al que Loftus hizo creer a través de su expediente médico que no comía huevos duros porque le solían sentar mal. Durante el almuerzo con los miembros del laboratorio de Loftus, Alda se negó a comer huevos duros, ¡escena que fue grabada y transmitida a millones de telespectadores!

Las lagunas en la memoria producidas durante un momento de estrés o miedo, pueden causar que evoquemos una historia falsa sobre acontecimientos pasados, generalmente creada en base a experiencias propias y a menudo en respuesta a preguntas sugestivas de un examinador. Esto no significa que mintamos deliberadamente, a veces la persona que cuenta una historia paranormal no es consciente de sus errores, simplemente rellena los huecos de su memoria con lo que le es más familiar. Esto es muy común, por ejemplo, con la historia de nuestra infancia: muchas veces nuestros recuerdos de aquella época los hemos creado en base a las fotografías que hemos visto o a las historias que nos han contado, que tras repetirlas una y otra vez las hemos hecho nuestras y creemos que las recordamos realmente.

También puede ocurrir que, estando dormidos o bajo los efectos de alguna droga recordemos algún detalle importante sobre un suceso y lo vivamos como una revelación divina o fantasmal, como producto de un estado de confusión. Lo mismo ocurre con el déja vu, una experiencia que se caracteriza por la sensación equivocada de haber visto, oído o vivido la situación actual con anterioridad y por la que muchas personas creen poder adivinar el futuro. También puede ocurrir lo contrario, el jamais vu, cuando lo familiar parece desconocido y pensamos que la situación que ocurre no tiene nada que ver con lo que conocemos, como una forma de alienación.

El trastorno por estrés postraumático (TEP) se ha relacionado con los testimonios de experiencias paranormales. Tras un suceso vital impactante muchas personas confunden lo que es real y lo que no lo es y reviven o reexperimentan imágenes, sonidos y olores relacionados con el hecho traumático. De hecho parece ser que este tipo de respuestas traumáticas aumenta la sugestionabilidad hipnótica y viceversa. El actor Richard Dreyfuss cuenta cómo un fantasma le ayudó a dejar la cocaína, posiblemente fruto del momento traumático que vivió:

Tuve un accidente de coche en la década de 1970, cuando yo estaba con muchos problemas. Empecé con visiones fantasmales de una niña todas las noches. No podía quitarme de la cabeza la imagen. Cada día se hacía más clara y yo no sabía quién era. No tenía hijos, estaba soltero. Entonces me di cuenta de que podía ser la niña que había matado en el accidente o la hija que tuve años después. A partir de ese momento deje por completo las drogas.

Alteraciones de la percepción

Las alucinaciones son experiencias similares a la percepción, con la diferencia de que ocurren en ausencia de la presentación apropiada del estímulo que la provoca. Toda una lista de condiciones fisiológicas pueden aumentar la probabilidad de vivir alucinaciones o ilusiones, como por ejemplo la intoxicación debida a drogas, condiciones de fiebre, vértigo, jet lag, o incluso el síndrome de abstinencia pueden provocar alteraciones en la percepción.

La transición entre la vigilia (cuando estamos despiertos) y el sueño es propicia para que se produzcan alucinaciones. Son muy comunes las alucinaciones “hipnagógicas”, que se caracterizan por ocurrir cuando nos estamos quedando dormidos y las “hipnopómpicas”, que se presentan al despertarnos, muchas veces acompañadas de parálisis del sueño. Las alucinaciones más comunes consisten en círculos de colores o luminosos, objetos que varían de forma y tamaño, figuras humanas o de animales, sentimientos cenestésicos (ser tocados, frotados o pinchados por algo⁄alguien que no está presente) o escuchar voces, sonidos o melodías. Una gran cantidad de declaraciones sobre fantasmas y poltergeist se contextualizan en la cama, en estos momentos próximos al sueño.

La Peña de los Enamorados, en el municipio de Antequera, parece la cabeza de un indio tumbado, por lo que es conocido también como "El indio de Antequera". (Fuente: Flickr).

La Peña de los Enamorados, en el municipio de Antequera, parece la cabeza de un indio tumbado, por lo que es conocido también como “El indio de Antequera”. (Fuente: Flickr).

Otro fenómeno muy común, sobre todo en los niños más pequeños, son las pareidolias. Se trata de ver formas o imágenes a partir de estímulos vagos o sin forma, como por ejemplo cuando averiguamos formas en las nubes. Tan solo se trata del funcionamiento psicológico específico que poseemos por el cual nuestra memoria sobre estímulos relevantes nos ayuda a predecir la forma de estímulos nuevos. Algunos casos típicos en el ámbito de lo paranormal son las manchas y desconchones de la pared que son identificadas como el rostro de Jesucristo, la audición de mensajes reconocibles en grabaciones en idiomas desconocidos o reproducidas al revés, o el simple avistamiento de ovnis en el cielo.

En algunos casos las pareidolias pueden llegar a convertirse en una obsesión continua, sobre todo cuando le damos un significado o interpretación. El caso más conocido son las caras de Bélmez, que ha sido calificado por algunos como “el fenómeno paranormal más importante del siglo XX”. Éste es el caso de un domicilio donde aparecieron formas en las baldosas identificables como rostros humanos que supuestamente aparecían y desaparecían. Varios estudios demuestran que los humanos tenemos una tendencia especial para reconocer caras, por lo que incluso cuando sólo hay una ligera sugerencia de rasgos faciales, los interpretamos automáticamente como un rostro.

Sugestión

Varios estudios sugieren una asociación entre la creencia en fenómenos paranormales con la vulnerabilidad a la sugestión o un pensamiento crítico pobre. La creencia en lo paranormal correlaciona altamente con el constructo de personalidad esquizotípica, un tipo de personalidad muy creativa y con inclinación a la fantasía. Además, las personas que han vivido experiencias paranormales suelen estar predispuestos a vivir un fenómeno extraño, es decir creen que podría ocurrir en ese momento. Es por ello que los sucesos paranormales no ocurren tanto a las personas que no creen o no temen a los fantasmas, al igual que los ateos no suelen tener apariciones de personajes bíblicos, y menos aún de dioses de religiones que no forman parte de su cultura.

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Los testimonios de experiencias paranormales tienen contenidos diferentes en cada cultura. (Fuente: Flickr).

La sugestión se relaciona con el efecto placebo que es causa principal de las curaciones milagrosas. Se le llama placebo al conjunto de efectos que provoca en la salud la administración de una sustancia, terapia o un acto médico, sin que exista ninguna clase de principio activo en ninguno de ellos más que la propia creencia de autocuración. En efecto, el placebo ha demostrado en el ámbito clínico experimental que es capaz de curar enfermedades infecciosas, agilizar la recuperación tras un infarto y aliviar dolores crónicos, entre otros muchos “milagros”.

 Coincidencias

A menudo escuchamos la típica frase “no puede ser una coincidencia”. Pues claro que sí, las coincidencias existen y muchas veces las cosas están más relacionadas de lo que pensamos. Pero el hecho de que exista una relación entre dos acontecimientos (la sucesión o simultaneidad), no indica que uno sea causa de otro. Normalmente, cuando las coincidencias se acumulan o se hacen significativas reciben el nombre de sincronía y pasan a ser consideradas por muchos como fenómenos inexplicables. Pero en la gran mayoría de los casos se tratan de detalles rebuscados que quedan empequeñecidos al compararlos con las diferencias o que podríamos encontrar entre dos situaciones completamente dispares.

En resumen, no sabemos si realmente existen los fantasmas, los extraterrestres o alguna clase de dioses, pero al menos la ciencia de la psicología ha conseguido convertir en normales y comunes la mayoría de las narraciones sobre hechos paranormales. Como hemos visto, cualquier persona por muy escéptica que crea ser puede llegar a creer vivir una situación paranormal, puesto que la fiabilidad de nuestra memoria y nuestra percepción es variable. Finalmente, existen ciertas condiciones psicológicas complicadas, más o menos crónicas, que suelen cursar con graves alucinaciones, paranoia, obsesión, etc, que predisponen a la persona a vivir fenómenos paranormales o difíciles de explicar.

Sobre Sara Molina Romero

Psicóloga habilitada para realizar actividades sanitarias y Máster Oficial en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta. Actualmente colabora con el departamento de Psicología Experimental de la Universidad de Sevilla y con el grupo de investigación del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental, investigando en historia de la psicología y psicología básica.

4 Interacciones

  1. guido dice:

    Muy buen trabajo!

    Me ha gustado mucho y me viene genial para enlazar en próximos post.

    =D

  2. Martin dice:

    Un trabajo muy completo e interesante. Ya que no se habla mucho de las experiencias paranormales, y explicaciones científicas de estas, en redes sociales. Sería muy interesante ver que opinan de esto la gente queda vivido estas experiencias.
    Saludos y gracias por el aporte

  3. Martin dice:

    Lo siento he puesto científico y quería poner psicológico. Un saludo

  1. 11/02/2016

    […] ¿Experiencia paranormal o ilusión perceptiva? […]

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