Entrevista a Salud Grisalvo: emergencias con profesionalidad
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Entrevista a Salud Grisalvo: tratando emergencias con profesionalidad

Salud Grisalvo es licenciada en Psicología y coordinadora de Andalucía del área de emergencias y del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres (GIPED) en el Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Occidental (COPAO). Pionera en recibir la primera formación del COP en 2001 en psicología de emergencias . Estudia un máster de atención psicológica a pacientes con enfermedades raras y colabora en una asociación de duelo atendiendo a padres que han sufrido la pérdida de un hijo. Apasionada por esta ciencia y su rama de emergencias la estudió vocacionalmente con el objetivo de ayudar a los demás.

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¿Qué es un psicólogo de emergencias? ¿En qué se especializa?

En la actualidad ser psicólogo de emergencias es algo totalmente vocacional y no todo el mundo es apto para ser psicólogo de emergencias. Es un trabajo que depende mucho de la personalidad, de la capacidad de respuesta a situaciones de alto estrés, de la capacidad para adaptarse a situaciones que pueden cambiar en cuestión de segundos.

En la actualidad van apareciendo cursos de especialización, másteres, las universidades van viendo y reconociendo el campo de la psicología de emergencias y la necesidad de formarse en este campo de los profesionales de este ámbito, pero no está reconocido aún como un puesto de trabajo, no existe aún ninguna plaza a nivel público de “psicólogo de emergencias”. A nivel privado sí se van viendo cada vez más.

¿Qué tipo de situaciones son las que se puede encontrar?

Pues depende de las situaciones que estemos hablando, desde la urgencia podemos encontrarnos con pequeños accidentes de poca envergadura (a nivel de profesionales necesarios para intervenir), aunque para la persona que los vive puede ser la peor situación de su vida o la peor crisis que haya vivido. Son situaciones de poca trascendencia a nivel social, un accidente de tráfico, una muerte súbita de un familiar, un intento de suicidio o una situación de violencia doméstica. El resto de la población no se ve afectada, sólo las personas que lo viven. En estas situaciones lo que se hace es realizar una intervención en crisis con las personas afectadas, bajar su nivel de ansiedad, su temor ante una situación inesperada y sobrevenida, acompañarles en la situación en la que ellos se sienten desorientados, frustrados y sin saber muy bien qué pasos deben de dar en estos instantes.

¿Cuáles son los objetivos para el psicólogo en una situación de emergencia?

  • Disminuir el estrés y la ansiedad de las personas afectadas que están viviendo una situación crítica. Así como la sensación de temor e incertidumbre que les invade en momentos de crisis.
  • Minimizar el impacto traumático de la situación que están viviendo.
  • Ayudar a recuperar a la persona afectada, el equilibro emocional controlando sus niveles de estrés y ansiedad.
  • Acompañar a los afectados en esos momentos emocionalmente para minimizar el sentimiento de pérdida y soledad. Permiténdoles expresar sus emociones, normalizádolas, legitimando su dolor.

¿Qué es el grupo GIPED y cómo lo coordinas?

El grupo GIPED, es un grupo de intervención en emergencias y desastres. Aunque estos equipos existen en todos los colegios desde principios del año 2000, tras el atentado de las torres gemelas, e intervenimos en determinadas situaciones, no es hasta el año 2006 cuando hacemos las primeras intervenciones con el 112 Emergencias de Andalucía, tras un acuerdo de colaboración con el 112. Es un acuerdo económico aunque no es un convenio propiamente dicho. Los profesionales que intervienen son remunerados por su intervención, no son voluntarios ni mucho menos.

Coordino un equipo de unas 25 personas, estableciendo grupos de guardia que están dispuestos a intervenir a demanda del 112 en cualquier momento. Cuando el 112 nos activa o nos requiere para una situación susceptible de nuestra atención, ponemos en marcha el dispositivo de guardia y nos desplazamos al sitio. Atendemos a las personas afectadas tanto en el domicilio como en el tanatorio hasta 72 horas después del accidente. Posteriormente si solicitan atención especializada, se atenderá en consulta privada o de los servicios de salud mental correspondientes. Además este equipo periódicamente se forma con cursos que se realizan a nivel colegial, jornadas o cualquier tipo de formación que sale relacionada con este campo de la psicología (duelo, control de ansiedad y estrés, atención al trastorno de estrés postraumático, intervención en crisis, etc).

En una situación de emergencias, ¿quién necesita ser atendido? ¿Cómo lo distingues? ¿A quién se le da prioridad?

Cuando atendemos una emergencia se hace un triaje, es decir, solemos atender inicialmente a las personas que han sido directamente afectadas: víctima/s, familiares directos como padres, esposa e hijos, eso no quita que podamos atender a otras personas que también necesiten nuestra atención como pueden ser testigos del incidente, familiares cercanos.

Generalmente no siempre el que más llora y grita es el que más lo necesita, pero no debemos de olvidar que cada persona tiene su tiempo para digerir o procesar el dolor y hay personas que gritan, lloran y patalean en el mismo momento en que se enteran que su hijo, su padre o su pareja ha fallecido y otras personas entran en un silencio, se repliegan hasta que poco a poco van expresando sus emociones. Pero no todos reaccionamos igual ni a todos les viene bien forzarles a hablar inmediatamente, todos necesitamos nuestro tiempo y nuestro espacio.

Ante situaciones de emergencias, existe un coordinador que forma parte de seguridad, los bomberos y la asistencia médica para mejorar la organización de la intervención. ¿Cómo se lleva a cabo esta coordinación?

El psicólogo de emergencias todavía está “aterrizando” en el mundo laboral de la emergencia y hay ciertos cuerpos de seguridad y emergencias que les cuesta mucho trabajo coordinarse con nosotros, algunos porque no tienen clara nuestra función, otros porque la desconocen y otros porque no están acostumbrados a trabajar coordinándose con un psicólogo. Y depende también mucho del tipo de emergencia: en una emergencia normal, cotidiana, como puede ser el incendio de una vivienda sabemos que el bombero es el primero que entra, no le hace falta coordinarse con nadie, una vez que finaliza su cometido se retira y es la policía la que asume las nuevas funciones. Es el 112 el que nos activa, nos envía a la emergencia, es decir, a los supervivientes que generalmente ya han sido trasladados o a otra vivienda o a tanatorio; casi nunca estamos en el lugar del incidente. Aunque espero que en un futuro, no muy lejano vayamos en unidades móviles, como un miembro más del equipo de bomberos, del técnico sanitario o del policía.

Una vez que el 112 nos ha activado, se desplazan entre dos a tres psicólogos para ver las necesidades de la emergencia.

¿Como es la coordinación entre psicólogos y trabajadores sociales en estos casos?

No hay coordinación y debería haberla. La administración no hace distinción entre ambos y por ello ambos se pisan los terrenos asumiendo el campo del otro.

¿Cuál ha sido la intervención que más te ha afectado? ¿Y la más difícil?

Mi primera intervención fue un caso de una niña pequeña atropellada accidentalmente por su padre, las primeras reacciones de un suceso así, me enfrento por primera vez a los sentimientos de culpa de una persona y al miedo de la reacción de su pareja.

Otra en la que tuve que comunicar telefónicamente la muerte de una hija a su familia. Me pilló de sorpresa por la época, era Navidad, una fecha muy familiar, estaba viendo escaparates con mi pareja con mentalidad navideña, totalmente ajena a que me pudieran llamar para una emergencia y en un segundo tienes que cambiar el chip. Guardia Civil me delegó la tarea de comunicar la noticia a su padre pero el número que me facilitaron no estaba correcto. Tuve que buscar el teléfono por mis medios. Mientras tanto tuve también que buscar un sitio lo suficientemente cerca y tranquilo donde pueda hablar y no oiga el sonido ambiental festivo. Conseguí localizar un lugar tanquilo y relajado sin ruido navideño, donde pude hacer la comunicación del fallecimiento con serenidad.

Dada la crudeza de esta labor y la implicación emocional que se recibe de los atendidos, ¿cómo evitas “llevarte trabajo a casa”?

Procuro hacer cosas que sean totalmente diferentes y que me distraigan, me gusta el campo y salir a hacer senderismo. O ir a tomar algo con mis amistades, ver una película. Pero aún así hay veces que se te viene a la cabeza determinadas situaciones o momentos, determinadas reacciones. En un incendio me llevé tres días con el olor en la nariz de los cuerpos. Algunas imágenes, como fotogramas tipo flashback de momentos como la primera vez que tuve que entrar en un reconocimiento de cadáveres. Pero con el paso de los días van olvidándose.

¿Cómo se prioriza la atención cuando hay demasiada demanda en comparación con los profesionales presentes en la situación?

Se hacen 3 intervenciones para volver a la normalidad: estabilizar la seguridad, las personas heridas (constantes vitales) y por último estabilizar anímicamente. Al llegar al sitio si la emergencia no está cerrada, un incendio por ejemplo, se nos ha llamado para intervenir con la familia pero el fuego está aún activo. Son pues los bomberos los que tienen el testigo de mando. En el caso de haber heridos que requieren atención, nosotros estamos a la espera de que los sanitarios finalicen porque siempre es prioritaria la vida en cuestión de constantes vitales. Una vez que la situación está estabilizada (no hay elementos de riesgo) pasa el psicólogo a intervenir en crisis: estabilizar anímicamente.

¿Existe un protocolo cerrado de actuación en estas situaciones de emergencia?

Sí, existen protocolos. Es la única manera de trabajar en estas situaciones, no se puede dejar a la improvisación. Aún así cada emergencia es diferente y aún centrándote en el protocolo hay situaciones inesperadas en las que tienes que echar mano de otros recursos u otras estrategias.

Existen protocolos. Es la única manera de trabajar en estas situaciones, no se puede dejar a la improvisación

¿Hay diferencias a la hora de atender psicológicamente en casos de accidentes múltiples, tipo aéreo, que en otros en el que están implicadas menos víctimas (como accidentes de tráfico)?

Sí, es totalmente diferente. Para empezar en un accidente aéreo si hay sobrevivientes tienes que ver inmediatamente si todos son pasaje o alguien de tripulación, porque en el caso de que haya algún superviviente de la tripulación, consciente hay que retirarlo del entorno del accidente para todo el mundo, tanto para el pasaje como para los familiares del pasaje, para evitar culpabilizaciones. Requiere un número mayor de profesionales. En un accidente de tráfico generalmente todo fluye de otra forma.

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¿Intervenís en los casos de suicidio?

Las competencias de coordinación y actuación en este caso las tienen bomberos. En el momento que el bombero logra y termina el rescate pasa a disposición de la policía.

¿No interviene el psicólogo?

No, hasta ahora el convenio que se hizo en 2006 no lo permite. En dicho acuerdo por aquel entonces no entraba esa competencia por recursos humanos, es decir, eramos pocos psicólogos formados en emergencias. Actualmente puede haber (como media) hasta 4 suicidios diarios en ciudad. Hasta el momento no hemos tenido respuesta de la Consejería para actualizar dicho acuerdo, ya que tiene 10 años y el grupo es más grande y con más gente especializada.

¿Qué tipos de problemas o dificultades psicológicas puede encontrarse una persona que se enfrenta a estos accidentes o desastres?

Inicialmente la sensación de irrealidad y de pérdida, de pensar que todo esto puede ser un mal sueño, pero que nunca acaba. Todos sus planes de futuro más inmediatos se han roto y conforme van pasando los días va descubriendo que sus planes a medio y largo plazo también están también afectados, sus perspectivas de futuro se ven truncadas, no sabe que va a ser de él en muchos meses. Su trabajo se ve afectado, ahora pasa a depender físicamente y emocionalmente de otras personas. Si además ha visto morir o ha perdido familiares o ha sido el causante de alguna muerte, a esto añádele los sentimientos de culpa, es una revisión continua a los porqués, (y si…lo hubiera hecho de otra manera, y si…no hubiera salido o no hubiera tomado aquella copa, o se hubiera quedado unos minutos más…) Su vida familiar cambia, su vida personal cambia, su vida laboral cambia y no sabe en qué dirección va. Se enfrenta a graves problemas de ansiedad, culpa, puede que síntomas depresivos graves, irritabilidad, confusión, temor ante el futuro, sentimiento de soledad, de desconfianza, de inseguridad en si mismo y puede que ante un trastorno de estrés postraumático en los casos más graves.

¿Actuáis solamente en el lugar del acontecimiento o además realizáis algún tipo de intervención en otros contextos?

En tanatorios, ese es el sitio más habitual donde intervenimos, aunque va mucho en función de la demanda que se nos hace.

¿En qué se diferencia la intervención psicológica entre niños y adultos en estos casos?

Con los niños es todo más directo, más claro, ellos lo manifiestan rápido con sus dibujos, sus expresiones. Generalmente la forma que tenemos de ver el trauma o el dolor del niño es con sus dibujos, pero no todos los niños pueden o quieren dibujar, a veces también usamos el diálogo, que nos exprese y nos diga, otras veces se utilizan muñecos y que teatralice lo sucedido.

El adulto no, es adulto es más complejo en ese aspecto, a veces por temor a que sea jugado se guarda muchas emociones y sentimientos.

¿Quién puede necesitar esta asistencia y cómo puede pedirlo?

Todos somos susceptibles de necesitar en algún momento de nuestra vida esa asistencia, todos podemos tener un accidente, presenciar un accidente grave, vivir una situación compleja. En España sólo tiene que llamar al 112 y pedir ayuda psicológica.

¿Qué recomendaciones le darías a alguien que ha sufrido una de estas situaciones de emergencia cuando pasa el shock inicial y tiene que volver a casa y seguir con su vida?

Que ahora va a tener sus emociones en algunos momentos muy alteradas, la sensación de que no puede controlarlas, que lo mismo no podrá parar el llanto como que no podrá evitar tener las imágenes de lo sucedido en la cabeza continuamente. Tendrá la sensación de que no es nada, ni vale nada, se sentirá vulnerable ante todo, todo le puede hacer pensar que en cualquier momento puede pasarle a él lo mismo. Esa famosa frase de “no somos nada”, se hará en él/ella muy consciente y con todo su sentido más literal.

Sólo tiene que llamar al 112 y pedir ayuda psicológica

En esas situaciones, si puede tener a alguien a quién contarle, con quién desahogarse estupendo. No hay nada mejor que tener a alguien que escuche y atienda. Si no, puede puede acudir a un profesional a que le atienda y le oriente ante lo que está viendo.

Como coordinadora y defensora de esta figura ¿qué le dirías a la sociedad sobre el/la psicólogo/a de emergencias?

Es más importante de lo que la sociedad se piensa. En sus inicios es cierto que el voluntariado fue decisivo (camping de Biescas o el 11-M) y la respuesta de voluntarios agradecida y necesaria. Pero actualmente ya existen cauces para hacer de esta asistencia una actuación con rigor profesional. La ayuda profesionalizada y el apoyo que presta una persona con una formación especializada es además de efectiva, solicitada. Hay que reclamar que esta asistencia debe estar organizada, gestionada y supervisada.

Para terminar, aprovechando el reciente Simulacro de Nivel Gamma, cuál es tu valoración del evento como coordinadora?

Muy positiva, nos ha permitido ver nuestra capacidad de reacción ante una situación crítica, valorar nuestras intervenciones y nuestra capacidad para acoplarnos a otros equipos de intervención.

Sobre Antonio García Fernández

Psicólogo de emergencias. Miembro del grupo GIPED. Interesado en los ámbitos de la antropología, la sociología y la criminología. Tiene experiencia en evaluación, diagnóstico e intervención con personas mayores. Actualmente está centrado en su carrera como opositor Policía Nacional.

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