Entrevista a Rosario Jiménez: "Ayudar a los pacientes me enseña para cuando me toque a mí" - Psicomemorias
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Entrevista a Rosario Jiménez: “Ayudar a los pacientes me enseña para cuando me toque a mí”

Hoy es 5 de diciembre y es el Día Internacional del Voluntariado. En este día se conmemora la labor desinteresada que millones de personas en el mundo llevan a cabo para ayudar a diferentes colectivos y causas. En el contexto del movimiento asociativo de la ciudad Sevilla contamos con una persona muy relevante. Ella es Rosario Jiménez, coordinadora del voluntariado que la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) tiene desde hace casi 20 años en el Hospital Universitario Virgen de Macarena. Además, compagina esta labor siendo la presidenta de la Plataforma de Voluntariado Social de Sevilla desde 2011.

Charo

¿Cómo comenzó tu interés por el asociacionismo? ¿Has formado parte de otras asociaciones antes de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)?

Desde pequeña viví y me crié en un ambiente de solidaridad y comunidad. Nací en una familia numerosa y con un montón de primos y tíos, vivíamos en la misma casa. Como muchas familias de aquella época, teníamos un patio comunitario donde se organizaban todas las actividades. Se compartían las alegrías y las penas y el director de orquesta todo aquello era mi abuelo que junto a mi abuela tuvieron 11 hijos. Cada familia tenía su casa, pero lo que ocurriera en una de ellas era problema de todos y lo que se festejara lo disfrutábamos todos.

Me tocó vivir el tiempo de la transición política de nuestro país y forme parte de las actividades de aquellos tiempos. Antes de formar parte de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), colaboré con Cruz Roja y con grupos de personas que trabajaban en zonas desfavorecidas y marginales de Sevilla.

¿Cómo llegaste a la AECC?

Tras mi paso por Cruz Roja llego a la AECC a través de una amiga que me propone el puesto de coordinadora de voluntariado de nueva implantación en el Hospital Universitario Virgen de Macarena. Y hasta hoy.

¿Cuántos años lleva la AECC en el Hospital Virgen de Macarena? ¿Cómo ha cambiado vuestro papel en el hospital desde que comenzasteis hasta hoy?

En marzo del 2016 la AECC y yo hacemos 20 años en este hospital. Todo ha cambiado muchísimo desde entonces hasta ahora. Lo que ahora conocemos como voluntariado era visto como algo extraño, ajeno a la rutina del hospital. No solo tenían recelos y desconfianzas los enfermos y familiares, también el personal sanitario, que veían la figura de la voluntaria (cada vez hay más hombres pero inicialmente solo éramos mujeres) alguien de quien no se sabía bien su labor ni su cometido. Hoy está clara la función del voluntariado y la integración en los cuidados del enfermo y su familia es total.

¿Qué apoyo recibe vuestra labor por parte del equipo de oncología del hospital?

Un voluntario solo necesita tiempo, ganas y estar en un buen momento de salud física y mental. El resto lo pone la AECC

Hemos luchado mucho para conseguir cada vez más espacio y más apoyo por parte del hospital. Es un apoyo bueno, aunque siempre mejorable. Estamos muy contentos con la realidad que se va abriendo poco a poco en los diferentes hospitales donde la AECC tiene voluntarios. El voluntariado está presente y activo, forma parte en el día a día en todas las áreas hospitalarias y cada vez están más integrados en los equipos de trabajo.

En qué consiste la labor de un voluntario en el Hospital Virgen de Macarena? ¿Qué tipos de voluntarios hay en la AECC?

La labor que realizamos es de acompañamiento, de apoyo, de guía, de puente para conectar necesidades con recursos. Son muchas las necesidades que un paciente con cáncer y su familia puede tener. Y es el voluntario quien los deriva a los organismos de la AECC correspondientes. Somos los ojos de la asociación en los hospitales. En nuestra sede contamos con muchos profesionales y recursos que pueden servir de mucha ayuda en un trance tan duro como el que estas personas están pasando.

Existe voluntariado hospitalario que es el que principalmente coordino yo en el Hospital Universitario Virgen de Macarena (también contamos con voluntariado hospitalario en el Hospital Universitario Virgen del Rocío y en el Hospital Universitario Virgen de Valme). Además nuestros voluntarios también acuden a domicilio en ciertos casos en los que la persona lo necesita y forman parte de campañas de concienciación o de cuestación.

¿Qué necesita una persona para llegar a ser voluntario?

Tiempo, ganas y estar en un buen momento de salud física y mental. El resto lo pone la AECC. Nosotros nos encargamos de formarles y sostenerles en todo momento para que puedan llevar a buen puerto su cometido. Somos personas que ayudan a otras personas, sin más.

¿Qué importancia crees que tiene el que las diferentes asociaciones y ONGs tengan contacto y relación entre ellas?

Es de vital importancia la confluencia. En estos tiempos de crisis estamos más obligados que nunca a compartir. No solo a compartir recursos, sino vivencias, conocimientos, camino recorrido. Cada asociación está especializada en su área de actuación y tiene medios, recursos y formación especializada a ésta. Compartiendo entre todos nos reforzamos, sumamos y podemos ofrecer más.

¿Por qué crees que es importante la existencia de un voluntariado para los pacientes con cáncer?

Son personas que ofrecen sin ningún interés su tiempo para escucharlos, mirarlos, cuidarlos, animarlos, distraerlos, comprenderlos y dedican tiempo en conectar de persona a persona, de tú a tú, con el amor y el respeto que todos merecemos.

¿Qué necesidades crees que tienen los pacientes oncológicos que el sistema sanitario aún no ha sido capaz de cubrir? ¿Y sus familias, qué necesidades no cubiertas pueden tener éstas?

Lo que me hace seguir trabajando con pacientes oncológico es el compromiso que tengo con el ser humano, con la persona, con sus dificultades y sus logros que, a fin de cuentas, son los míos

Son muchas las necesidades que aún están por cubrir. Los ingresos por Urgencias para este tipo de enfermos con historia clínica y diagnóstico tendrían que ser distintos a cualquier persona que lo hace con una sintomatología inespecífica o sin diagnóstico. El enfermo oncológico tendría que tener un paso por urgencias más directo a su servicio, contar con la presencia de un psicooncólogo en el servicio que le ayude a afrontar una posible recidiva de la enfermedad, el equipo de nutricionistas debería poder adaptar la dieta de este tipo de pacientes a sus necesidades específicas… Aún queda mucho trabajo por hacer.

Con respecto a las familias, estas se contentan con ver al paciente bien. Cuando se solventan las dificultades de los enfermos, las familias también sienten como resueltas las suyas. Aunque, no estaría nada mal que tuvieran una sala de estar donde, por ejemplo, pudieran descansar, tomar café, atender las visitas o charlar un poco con los voluntarios y despejarse un poco. Muchas veces la labor del voluntario es esa, ayudar a desconectar de la situación.

La figura del psicooncólogo no solo es importante para el paciente sino también para sus familias. Los momentos clave de esta enfermedad (diagnóstico, recaída, recidiva, duelo…) también les afectan a ellos.

¿Crees que es importante la figura del psicooncólogo en el tratamiento de los pacientes con cáncer?

Claro que sí, forma parte de la sanación, favorece en todos los aspectos. El enfermo y su entorno vive en constante incertidumbre: revisiones, controles, tratamientos periódicos, pruebas, etc. Es un estrés y una tensión que se suman al malestar de la propia enfermedad. Es una alerta constante.

¿Qué es lo que te hace seguir trabajando día a día con personas que padecen cáncer?

Lo que me hace seguir trabajando con pacientes oncológico es el compromiso que tengo con el ser humano, con la persona, con sus dificultades y sus logros que, a fin de cuentas, son los míos. Compartir, caminar acompañado y aprender de ello. Saber que lo que hago tiene sentido y repercute en otra persona como yo. Es más, en realidad siento que me están enseñando para cuando a mi me toque ser uno de ellos.

¿Qué es lo más duro de tu trabajo? ¿Y lo más gratificante?

Sin duda alguna lo más duro es ver como van deteriorándose los que están en la recta final, como hacen de cada día un reto, cómo se entregan cuando no ven la salida, cómo sufren por sus hijos si son pequeños. Los pacientes aprenden a controlar la rabia y a disimular el dolor y el sufrimiento. Controlan la rabia en los momentos difíciles.

Cuando se solventan las dificultades de los enfermos, las familias también sienten como resueltas las suyas

Lo más gratificante es ver la alegría cuando llega la curación, la vuelta a la normalidad, ver cómo son padres después de la enfermedad y la satisfacción de compartir con mi grupo de voluntarios y voluntarias las tareas diarias donde nos enfrentamos a nuestros propios retos dando cada día lo mejor de nosotros a personas que no conocemos y que por arte de magia se convierten en algo tuyo por unas horas. Compartir esa ayuda y esa voluntad y compromiso hace que yo crea y quiera al ser humano por encima de credos, culturas, raza, color, sexo y todo lo demás.

En 2011 fuiste elegida presidenta de la Plataforma de Voluntariado Social de Sevilla y actualmente sigues ejerciendo este cargo. ¿Cómo estás viviendo esta experiencia?

Pues me lo he tomado como un reto personal. Necesitamos crear cultura de trabajo en red y cooperación ahora más que nunca. Hay asociaciones que se están quedando en el camino por falta de medios, recursos, formación, personas capacitadas en materia de gestión, espacios físicos de encuentros, etc. La plataforma facilita los vínculos y aúna entidades para que entre todas se refuerce a las que están en una situación precaria. Somos en torno a 70 asociaciones que organizamos actos conjuntos y trabajamos dándonos coberturas entre nosotros, esto hace que el resultado sea más positivo para todos.

Desde la plataforma se fomenta el conocimiento de las distintas asociaciones, sus programas y sus actividades cosa que repercute en el mayor uso de ellos. Intercambiamos y compartimos formación, espacios, recursos, eventos, etc.

Muchas gracias por concedernos esta entrevista Rosario, ¿te gustaría añadir algo más?

Muchas gracias a vosotros por dar voz y difusión a mi trabajo. Si alguien está interesado en ser voluntario o colaborar de alguna manera con la AECC solo tiene que contactar a través de nuestra web y allí le atenderemos gustosamente.

Sobre Javier Corchado

Psicólogo. Ha participado en diversas investigaciones sobre Psicooncología en la Universidad de Sevilla. Desde 2010 a 2015 colaboró con la Asociación Española Contra el Cáncer, al principio como voluntario en el Hospital Virgen de Macarena y desde 2012 como voluntario online en www.aecc.es. Actualmente estudia para pertenecer al Cuerpo Superior Técnico de Instituciones Penitenciarias en la especialidad de Psicólogo, a la vez que es editor y autor en Psicomemorias.

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