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Tú eres tú y tus circunstancias, escógelas con cautela

Constantemente tenemos que enfrentarnos a situaciones difíciles de afrontar. Quizás no reunías las habilidades necesarias o no tenías suficiente seguridad, pero con el apoyo de una tercera persona (o de varias) conseguiste, contra todo pronóstico, superar ese temible examen o esa entrevista de trabajo…o todo lo contrario. La importancia de las percepciones externas pesa a veces igual o más que las propias sobre la manera de enfrentarnos a aquello que más nos cuesta, llegando a ser un extraordinario apoyo o un terrible hándicap. Así, mucho va a depender del valor de esas creencias y expectativas que generan quienes nos rodean.

Detente un momento y piensa: un amigo, un familiar, quizás tu pareja o tú mismo, en el momento en que etiquetas a alguien como problemático, lento, aburrido,… o como, trabajador, responsable, el mejor para hacer algo. La forma en que nos comportamos en ambos casos con dicha persona es muy diferente y está condicionada por esa etiqueta. Frecuentemente actuamos de forma contradictoria exigiendo que nuestros amigos hagan algo cuando en realidad no creemos que lo puedan hacer. Es más, incluso si pensamos que nuestro jefe nos va a echar podemos llegar a actuar como si ya lo hubiera hecho.

Las creencias y expectativas sobre nosotros que generan quienes nos rodean son a menudo superiores a las nuestras propias

Las creencias y expectativas sobre nosotros que generan quienes nos rodean son a menudo superiores a las nuestras propias.

Definiendo un hecho cotidiano

El efecto Pigmalión se define como la creencia que una persona desarrolla sobre otra y que influye sobre el rendimiento de ésta. Aparentemente, en sí el efecto Pigmalión no es más que un hecho por el que una persona logra lo que se proponía previamente debido a su creencia de que podía conseguirlo. Se trata de un fenómeno social que ocurre a todas horas en mayor o menor medida, y el cual está muy presente en los aspectos del día a día como el familiar, educativo y laboral. De ahí la importancia de tomar consciencia de ello.

Encontramos el origen del efecto Pigmalión en la mitología griega. Pigmalión era un escultor que terminó enamorándose de una de sus obras, Galatea. Tan intenso era el amor que le tenía a su escultura que la diosa Afrodita la convirtió en una mujer de carne y hueso. Siglos más tarde, un argumento similar fue utilizado en el famoso cuento infantil llamado Pinocho, en el cual el muñeco de madera cobraba vida gracias al amor de su creador. Este mito fue el origen del nombre del efecto Pigmalión.

El efecto Pigmalión se asemeja a las profecías autocumplidas: son aquellas expectativas que incitan a las personas a actuar de forma que consiguen que la expectativa se vuelva cierta. Las profecías tienden a cumplirse porque existe una fuerte creencia que las impulsa, y se actúa inconscientemente haciendo que la expectativa se vuelva realidad. Incluso en nuestra propia salud la profecía autocumplida es una realidad, como ocurre con el efecto con placebo -o con la homeopatía en general-.

Rosenthal y el famoso experimento con los profesores

Esto ha sido extensamente probado en diferentes culturas y se ha puesto de relieve la importancia que tiene en nuestro día a día. En concreto, entre los diferentes experimentos que se han llevado a cabo, Rosenthal y Jacobson mostraron que las expectativas y previsiones de los profesores sobre la forma en que se llevarían sus alumnos condicionaban precisamente las conductas que los profesores esperaban ver.

En concreto, en el inicio del curso académico se reunió al equipo docente para mostrar los resultados de aquellos alumnos más inteligentes. El propósito de esta reunión no fue otro más que el hecho de explicitar qué alumnos eran más capaces y cuáles no. También se les trasladó que algunos alumnos tenían una capacidad más limitada que la media y que no llegarían muy lejos. Propusieron volver a reunirse con los profesores al final del curso para evaluar la evolución del trabajo de los niños durante el año. Lo cierto es que aquello fue un engaño: los alumnos señalados no eran ni más ni menos inteligentes que los demás chicos de otras clases.

Los resultados hablaron por sí solos. Al final del año escolar se observó que aquellos alumnos de los que se esperaba un alto rendimiento lo tuvieron, y aquellos de los que se esperaba un peor desempeño tuvieron unas calificaciones mediocres. Esto fue debido a que el profesor trató de forma diferente a los alumnos de los que esperaba más, preguntándoles más en clase, retándoles con desafíos intelectuales, etc. Por el contrario, a los alumnos que se consideraban más atrasados se les ignoraban y no eran estimulados.

Rosenthal bautizó como Pigmalión a quien sabe favorecer plenamente el potencial de otra persona, la cual sintiéndose animada, ayudada y apreciada puede desarrollar su pleno potencial. Precisamente por ello, el efecto Pigmalión debe ser tenido muy en cuenta, porque puede funcionar como hoja de doble filo: de la misma manera que la confianza genera un efecto positivo, incrementando el desempeño y la autoestima, la desconfianza provoca el efecto inverso, haciendo que la autoestima disminuya e incluso desaparezca, dejando a las personas muchas veces paralizadas.

Un frecuentado prejuicio

Es importante ser consciente de esto y poder actuar en consecuencia. Por ejemplo, como hemos visto, este tipo de situaciones puede darse en el colegio. Es posible que los profesores cuyos alumnos consideran más capacitados les den más y mayores estímulos, más tiempo para sus respuestas y tengan por tanto un comportamiento más activo. Estos alumnos, al ser tratados de un modo distinto, responden de manera diferente, confirmando así las expectativas de los profesores y proporcionando las respuestas acertadas con más frecuencia. Si esto se hace de una forma continuada a lo largo de varios meses, conseguirán mejores resultados escolares y mejores calificaciones en los exámenes.

Pero también podemos ver esto en la oficina. Si un empleado recibe la continua aceptación de su jefe, es muy posible que éste exhiba un alto desempeño en sus funciones y, por tanto, su rendimiento sea más alto, a la vez que efectivo. Si, por el contrario, sus capacidades son siempre cuestionadas, la actitud indiferente y la desmotivación por parte del subordinado irán aumentando, lo que incuestionablemente conllevará una disminución de la cantidad y calidad de su trabajo, o incluso que lo acabe dejando.

Es importante ser consciente de este efecto  y poder actuar  en consecuencia, afecta a todos los ámbitos de nuestra vida

Es importante ser consciente de este efecto y poder actuar en consecuencia, afecta a todos los ámbitos de nuestra vida.

Esto no sólo se limita al comportamiento, sino que se extiende también a lo que decimos o lo que nos dicen: “nunca vas a conseguirlo”, “no tienes lo que hace falta” o “puedes lograr lo que te propongas” tienen que ver con estas expectativas. Obviamente, no esperamos lo mismo de una persona a la que consideramos inútil que de una persona que creemos es muy inteligente. Y lo gracioso es que al ser tratados de un modo o de otro, respondemos confirmando la creencia. Múltiples sucesos de nuestra vida ocurren porque, consciente o inconscientemente, estamos respondiendo a lo que se espera que hagamos. ¿Cuántas veces estamos convencidos que todo va a salir mal, que esa reunión será un desastre, que no vamos a conseguir el trabajo porque existe alguien más preparado, más joven, e incluso más guapo y bajamos los brazos o ni lo intentamos movidos por el miedo al fracaso?. Es entonces cuando finalmente todo sale mal y te asalta el eco de aquella repelente frase: “¿nunca vas a conseguirlo?”, “Lo sabía, sabía que esto pasaría”.

Es por eso que es necesario decir ¡basta!, y darnos cuenta de que estamos frente a una experiencia que tiene una creencia limitante movida por otros o, lo que es peor, por uno mismo, cayendo sin percibirlo en la trampa de la profecía autocumplida.

Un problema, varias soluciones posibles

Que no cunda el pánico. Como hemos comentado, la profecía autocumplida es un camino de doble vía: si bien puede funcionar en nuestra contra, también puede hacerlo en nuestro beneficio. Es fácil cambiar y salir de la trampa. Ten en cuenta que es inevitable encontrar a personas que, por cualquier razón, querrán que tropieces o que fracases ya sea en el cole, en el instituto, en la universidad, en el trabajo o incluso en una prometedora noche de discoteca un sábado. Por esto mismo, no pi el tiempo y aprende a escoger. Generalmente las expectativas (positivas o negativas) proceden de las personas que consideramos importantes y que, por alguna razón, son referentes válidos cercanos en nuestra vida. A través de sus opiniones generamos creencias respecto a qué cosas podemos o no podemos hacer, lo que nos predispone para actuar de manera exitosa o nos puede limitar frente a determinadas realidades.

Sé inteligente, ahórrate tiempo y disgustos innecesarios, míralo por el lado positivo, es necesario tener dualidad de opiniones

Sé inteligente, ahórrate tiempo y disgustos innecesarios, míralo por el lado positivo, es necesario tener dualidad de opiniones.

 

Te propongas lo que te propongas, entiende que habrá quienes alentaran tus metas y también quienes no desean que alcances tus objetivos por cualquier irrisoria razón. Sé inteligente, ahórrate tiempo y disgustos innecesarios, míralo por el lado positivo, es necesario tener dualidad de opiniones. Piensa que sin ellos, la victoria no sería tan dulce. En resumen, cuídate de quién eliges para tender la mano y avanzar, y del mismo modo quién será el encargado de recordarte religiosamente que no avanzas nunca. Bueno yo ya me he pronunciado, ¿y tú?

Para saber más…

Sobre Francisco Jose de Juan

Psicólogo industrial y Máster por ESIC, por la Universidad de Sevilla y la Universidad de Maasricht sobre dirección de personas y desarrollo organizativo, además de Psicología del trabajo y las organizaciones. Dedicado al reclutamiento, selección y formación de profesionales. Actualmente trabaja para importantes firmas en una consultoría de Recursos Humanos.

5 Interacciones

  1. 27/02/2015

    […] 7 – Tú eres tú y tus circunstancias, escógelas con cautela […]

  2. 08/06/2015

    […] forma innata y que determinarán su rendimiento en una actividad determinada. Aprovecha tus mejores circunstancias, ya que para las empresas no pasan desapercibidas, es importante no perderlas de […]

  3. 20/07/2015

    […] Con esto queremos decir que, probablemente, si no tienes ningún problema psicológico relacionado con las relaciones sociales, tienes un entorno que te aprecia y te sientes apreciado por éste; cuando decides quedarte en casa un sábado casa en vez de irte de fiesta con tus amigos es, simple y llanamente, porque te apetece. Vivamos más y etiquetémonos menos. […]

  4. 30/11/2015

    […] En Psicología social se emplean los términos endogrupo y exogrupo para describir las distintas esferas en las que vivimos y desarrollamos nuestra conducta. Aunque nos pueda parecer extraño, nos comportamos de forma distinta continuamente dependiendo de nuestro entorno. Piensa en el tipo de bromas que sueles hacer con tus amigos y ahora plantéate si utilizarías ese mismo humor con tus compañeros del trabajo o tu familia… lo más probable es que no sea así. Esto es algo lógico y natural, ya que distintos ambientes suelen implicar distintas exigencias y los distintos grupos pueden abarcar esferas complementarias de nuestras vidas. Pero si algo nos reclaman los distintos grupos en los que estamos es pasividad. Puede que no sea en el sentido coloquial de quedarnos quietos y sin iniciativa, pero sí en comportarnos de acuerdo con lo que los miembros del grupo esperan de nosotros. Esto suele afectarnos incluso a nosotros mismos, haciendo más probable que nos comportemos de acuerdo a lo estas expectativas. […]

  5. 15/03/2016

    […] es hacer lo que los medios dicen, lo que la sociedad espera de ellos. A este fenómeno se le llama profecía autocumplida. En este caso, si me dicen que ser adolescentes es tener conductas de riesgo y discutir con mi […]

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