Desmontando el Péndulo: Hipnosis. De Egipto al laboratorio.
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Desmontando el péndulo: La hipnosis. De Egipto al laboratorio

Escuche el sonido de mi voz atentamente, cada vez puede escucharla de forma más clara, dejará de prestar atención al resto de sonidos que nos rodean y tan solo escuchará mi voz. A medida que me escucha, comienza a ser consciente de cuánto pesan sus párpados, va a dormirse. Pero aún no, ya que tiene un interesante artículo por delante.

Si has escuchado alguna vez estas palabras o algunas parecidas, serás capaz de adivinar el tema que vamos a tratar. La hipnosis, eso de lo que seguro alguna vez has oído hablar, como mínimo en algún cartel anunciándose como la mejor forma para dejar de fumar, perder peso e incluso aprender idiomas. Esto a su vez está tan inequívocamente atado a una aura de brumoso misterio que la viste de algo así casi como de brujería moderna. Lo que se pretende en esta serie de artículos es descorrer este velo y mostrar lo alejada que está la hipnosis actual de ojos en espiral y planes malvados, así como enseñaros que es una técnica validada y estudiada que ofrece multitud de posibilidades.

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La hipnosis podemos ver claramente cómo no es una energía oscura, ni un ensalmo mágico, sino una herramienta estudiada, refinada y efectiva de la que hace uso la Psicología (Fuente: Flickr).

Durante este texto vamos a dar un pequeño paseo por la historia de la hipnosis, veremos cómo y por qué se cree que funciona además de qué cambios genera en nuestro cuerpo.

Me acompañarás en este viaje y te sentirás cada vez mejor. Te sumergirás en 3, 2, 1…

Tan antigua como el hombre

Considerando la sugestión como base del proceso hipnótico, podemos asegurar que ésta ha existido desde que el primer chamán de la primera tribu en la historia de la humanidad se presentó con el poder de contactar con otras realidades y de experimentar sensaciones extraordinarias, en algunos casos, con alguna que otra ayuda psicotrópica. Pero, si nos queremos poner un pelín más académicos, los primeros en registrar la curación mediante sugestión fueron los egipcios, los cuales tenían templos dedicados al sueño donde, mediante el mismo y acompañado de rezos y rituales, sanaban enfermedades del espíritu. Un poco más eclécticos fueron los griegos, Platón para ser exactos, quien se encargó de alejarlo un paso más de la religión y acercarlo a la ciencia, proponiendo la sugestión, el uso de la palabra, como forma de devolver el orden y la armonía a los enfermos. Reconocer que la palabra es capaz de generar cambios es un gran paso para el desarrollo de la hipnosis como tal, pero no solo de ella, sino de toda la Psicología. Entonces, ¿en qué momento la hipnosis se configura específicamente como tal en el marco de la clínica?

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Representación gráfica de como se cree que funcionaba el magnetismo animal (Fuente: Wikipedia)

Van Helmont, químico, fisiólogo y alquimista, durante el siglo XVII propone la teoría del “magnetismo animal”. Tomaba todo lo intangible de la sugestión y lo traducía a una suerte de energía que se podía transferir mediante el pensamiento. De esta forma buscaba dar una explicación menos especulativa y más tangible: que la energía se puede medir, a los efectos evidentes de la sugestión. Esta teoría supone el punto de partida de todo el trabajo de Anton Mesmer, célebre fundador del mesmerismo del que ya os hablamos en otra ocasión. Pese a su farsa y su teatralidad permitió ver claramente que existía un puente entre el cuerpo y la mente y que quizás pudiésemos dar órdenes a nuestro organismo. Así es como Armand J. de Chastenet, Marqués de Puységur, un día cualquiera experimentando con las técnicas basadas en el magnetismo animal obtiene que algunas personas entran en un estado que él denomina “sonambulismo provocado”. Este señor, marqués sin estudios en medicina, hace público a la comunidad médica su hallazgo, la cual pone especial interés en él debido a la estrecha relación de la que dotaban al sonambulismo con la histeria, trending topic médico durante el siglo XIX.

Ya en manos de investigadores con más apego por lo científico, el método de Mesmer es despojado de todo lo que hace referencia a energías y reducido a un método de investigación aplicado, que comienza a ser eficaz. Serán José Custodio de Faria, (quien por cierto es convertido en un personaje de la novela “El conde de Montecristo”, de Alejandro Dumas) y James Braid los que desarrollarán técnicas específicas que, mediante sugestión, inducen al estado de sonambulismo provocado del que hablaba el Marqués de Puységur.

Ya con estos métodos, el célebre médico y padre de la neurología moderna Jean Martin Charcot inicia sus estudios sobre la histeria. Durante los mismos, descubren que una gran parte de pacientes con parálisis en las piernas, comienzan a caminar con tan solo decirles, bajo sugestión hipnótica, que pueden hacerlo. Esto atrae a importantes figuras de la Psicología hacia la hipnosis, entre ellos al mismísimo Freud que será un defensor de su uso clínico.

Hasta entonces la hipnosis era un método sólo utilizado en personas en estados patológicos. El primero en observar la efectividad del método en personas sin patologías es Ambroise August Liébeault, que en su libro Terapia sugestiva realiza una definición del método hipnótico enteramente psicológica. Considerando así, la sugestión como responsable principal de los cambios conseguidos con dicho método destacando el estado hipnótico como un estado de concentración especial.

En la línea de esta definición, Hippolite-Marie Bernheim en sus estudios destaca que la sugestión es un estado natural; es decir, se puede dar en condiciones naturales, y sería la tendencia a aceptar una idea y permitir que ésta se transforme en acción.

Esta definición, por primera vez, deja fuera todo efecto mágico o perteneciente a influencias, fuerzas o energías y la sitúa como un estado propio del ser humano.

A partir de este momento la hipnosis se convierte en objeto de estudio de la Psicología experimental; Binet, Eysenck, Bandura, Hull son tan solo algunos de los que se interesan por ella. El boom de la hipnosis no nos pasó de largo en España. Tanto el neurólogo Luis Simarro, como nuestro querido Ramón y Cajal hicieron también sus pinitos en este área. Este último experimentó con la hipnosis como método anestésico con gran éxito aplicado a los dolores de parto.

Después de este repaso por la historia de la hipnosis podemos ver claramente cómo no es una energía oscura, ni un ensalmo mágico, sino una herramienta estudiada, refinada y efectiva de la que hace uso la Psicología.

La hipnosis dentro de nuestro cuerpo

Ya conocemos de dónde viene, ahora sería conveniente saber cómo funciona, o qué ocurre en nuestro cuerpo cuando estamos bajo hipnosis.

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El péndulo es un método de inducción poco utilizado en la clínica, a pesar de la creencia popular (Fuente: Flickr).

Para intentar responder a la primera pregunta pondremos el foco en el aspecto psicológico. No son pocas las teorías psicológicas que han intentado desentrañar lo que se encuentra detrás de la hipnosis. Sin embargo, las que mayor aceptación han obtenido provienen, no de la Psicología clínica como cabría pensar, sino de la Psicología social. Esto es así, probablemente, porque estas últimas tienen a la hipnosis como algo natural, desligado de los estados alterados de conciencia. Existen multitud de teorías sobre el funcionamiento, pero las más aceptadas tienen algunas cosas en común:

  • Toman la hipnosis como un estado natural al que se puede llegar sin inducción controlada y de forma espontánea.
  • Atribuyen su efecto a un comportamiento social, en el que intervienen las expectativas y la voluntad de comportarse de acuerdo a lo que se espera. Es decir realizamos el papel de hipnotizados
  • El proceso hipnótico es un proceso comunicativo en el que el hipnotizador comunica al hipnotizado lo que se espera de él y mediante la conformidad, acepta comportarse como el hipnotizador le propone que haga
  • Kirsch equipara la actuación de la hipnosis al placebo farmacológico. En ambos casos se genera una expectativa que se acaba confirmando por la acción de la propia persona que predispone a su cuerpo para que ocurra.

En cuanto a lo que sucede a nuestro cuerpo cuando estamos hipnotizados, las investigaciones también son numerosísimas y abarcan desde estudios sobre el ritmo respiratorio hasta estudios electroencefalográficos. Principalmente han ido encaminados a responder la siguiente pregunta: ¿existen cambios específicos en nuestro cuerpo cuando estamos bajo hipnosis que sean característicos de la misma? O sencillamente, ¿es la hipnosis un estado diferente a otros? La respuesta que obtenemos de las diferentes investigaciones es no. No se encuentran diferencias fisiológicas entre alguien hipnotizado y alguien en estado de relajación por cualquier otro método. Por lo tanto, no es posible, psicofisiológicamente hablando, diferenciar a una persona en hipnosis de una en relajación, ni diferenciar distintos grados de “trance hipnótico”. Los cambios que se encuentran pueden atribuirse más al grado en el que la persona se sugestiona o a la tarea que se le pide que realice, que a la hipnosis, ya que se dan también condiciones de no hipnosis.

En resumen, es cuestión de dejarse llevar.

La hipnosis opera en nuestro organismo porque somos capaces de entrar en un “como sí” que nos propone el hipnotizador y generar cambios en nuestro cuerpo mediante la creencia de que algo que no está pasando en realidad sí está ocurriendo. Esto se entiende con un experimento clásico que proponían Williams James y Carl Lange: si mantienes una sonrisa durante un tiempo, sin forzarla, comenzarás probablemente a sentirte un poco más feliz. Es posible generar estados anticipando las respuestas de los mismos, es la forma de nuestro cuerpo de mantener la coherencia. ¿Por qué entonces no se registra en los estudios? Simplemente porque a nivel fisiológico no se puede determinar la causa. Es decir, si medimos las respuestas fisiológicas de una persona en una situación de tensión real y otra en una situación de tensión generada por realidad virtual probablemente obtengamos un registro muy parecido.

Para saber más…

Sobre Juan Francisco Mejías

Psicólogo y terapeuta, habilitado para realizar actividades sanitarias. Realizó un Máster de especialización en Práctica Clínica certificado con el título Europsy, y experto Hipnosis clínica. Miembro de la Unidad de Investigación Psicosocial en Entornos Digitales (UIPED) de la Universidad de Sevilla. Estudiando el comportamiento de los jóvenes en interacción con las TICs, temas sobre los cuales ha publicado en revistas de impacto.
Actualmente compagina su labor como psicólogo e investigador con la producción literaria en diversos formatos: guion, narrativa y poesía. Esta última recientemente publicada en una antología sobre poesía joven andaluza.

2 Interacciones

  1. 03/12/2015

    […] Desmontando el Péndulo: Hipnosis […]

  2. 21/12/2015

    […] un artículo anterior ya anduvimos por toda la historia de la Hipnosis desde antes de conocerse como tal, pasando por su […]

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