¿Del Revés? Ponemos del derecho las emociones - Psicomemorias
¿Quieres publicar tu artículo en Psicomemorias y ayudarnos en nuestra misión de divulgar psicología?
¡Claro que quiero!

¿Del Revés? Ponemos del derecho las emociones

Esta entrada forma parte de un artículo especial de dos partes, publicadas los días 7 y 14 de septiembre de 2015. Si quieres leer la segunda parte, «¿Qué podemos aprender con Del revés?», haz click aquí.


Si algo nos ha quedado claro este verano es que el último éxito de Pixar, Del Revés (Inside Out, 2015), no ha dejado indiferente a nadie. Ríos de tinta (o más bien bits de información) han corrido desgranando los detalles de la película, alabando la frescura y la sencillez con la que trata unos temas muy de moda: la psicología y la neurociencia. Al fin y al cabo, es una magnífica idea despertar el interés de los niños por cómo funciona su cerebro, y por qué a veces se comportan de cierta forma.

La película tiene grandes aciertos, como enseñar que hay ciertos recuerdos que tienen un lugar privilegiado en nuestro cerebro. Este lugar, que en la película juega un papel fundamental, hay que entenderlo en un sentido figurado, ya que el cerebro no tiene un almacén físico donde guardar recuerdos, aunque muchos psicólogos se hayan empeñado en hablar de un “almacén de memoria a largo plazo”. Cuando aprendemos algo y nuestro cerebro comienza a generar un recuerdo, esta nueva información es vulnerable, y puede verse afectada si en ese momento hay interferencias (imagina que estás en la biblioteca intentando concentrarte pero el chico de enfrente no para de mirarte… ¡y tiene un moco! Así no hay quien estudie). Sin embargo, los recuerdos con un fuerte componente emocional (o “recuerdos esenciales”, como los llaman en la película) facilitan la formación de nuevas conexiones (sinapsis) en las neuronas del hipocampo, favoreciendo así la consolidación de los nuevos recuerdos.

Además, la película destaca el papel del sueño en la consolidación de la memoria, aunque tampoco hay que tomarse el mensaje al pie de la letra. La memoria a corto plazo tiene una duración muy limitada, de segundos a minutos, y si sólo asegurásemos los recuerdos en la memoria a largo plazo durante la noche, como en la película, prácticamente perderíamos toda la información del día.

expresión facial de las emociones

Es posible reconocer en las caras de los demás una gran variedad de expresiones emocionales. Sin embargo, a día de hoy los investigadores no se ponen de acuerdo en cuántas emociones hay, cuáles son las fundamentales, o si en realidad las emociones son algo distinto a lo que creemos. (Fuente: Flickr danielito311)

 

Pero si hay que hablar de ciencia, cerebro, comportamiento y Del Revés, hay que hablar de emociones. ¿Son las emociones tal y como nos las pintan en la película?

Emociones de todos y para todos

Seguro que a muchos os sonará haber leído titulares del tipo: «Científicos de la Universidad de Cambridge (que da como más prestigio que si fueran de Madrid) descubren el área del cerebro encargada de…«, ya fuera en blogs o en medios presuntamente más serios como periódicos o noticias televisivas. Y es que desde que aparecieron las técnicas de imagen cerebral –como la resonancia magnética o la tomografía por emisión de positrones– los investigadores han podido abrir una ventana desde la que mirar el cerebro y así poder estudiar algunos de los cambios físicos que se producen ante determinadas situaciones. Sin embargo, las cosas no siempre son tan sencillas como parecen, y no basta con meter a una persona en un escáner cerebral y hacerle algunas pruebas. Por mucho que utilicemos las técnicas más modernas, si no nos hacemos las preguntas correctas podremos obtener datos muy fiables, sí, pero no nos servirán para comprender mejor las cosas.

El estudio de las emociones ha estado fuertemente marcado por los avances que la psicología y la neurociencia han hecho en otros ámbitos, como la atención o la memoria. Muchos investigadores han dado por hecho que las emociones son una más de entre tantas otras funciones que emergen de la actividad de nuestro cerebro. Es decir, las emociones se suelen ver como una cualidad, una característica de la mente distinta a las demás y, por tanto, susceptible de ser estudiada de forma independiente.

Durante muchos años la investigación de las emociones se ha centrado en descubrir cuáles son sus unidades básicas, o lo que es lo mismo, cuáles son las emociones fundamentales. Estas investigaciones se han apoyado sobre todo en la noción de que existen respuestas emocionales comunes a todas las culturas. Puede que el detalle en la película se os haya escapado, pero ¿acaso no están presentes las emociones en Riley, la protagonista, desde su nacimiento? ¿Son parte inseparable de todos nosotros?

Paul Ekman, un psicólogo americano claramente influenciado por las ideas de Darwin sobre las emociones, fue uno de los investigadores pioneros en estudiar este campo de respuestas emocionales universales. Algunos de sus estudios se han convertido en auténticos clásicos. En 1971 publicó los resultados de una investigación que llevó a cabo en Nueva Guinea. Esta población apenas había tenido contacto con la cultura occidental, así que Ekman los usó como sujetos para investigar si la expresión facial de las emociones era universal. Para ello, les mostró fotografías que retrataban gente occidental expresando las emociones que consideraba como básicas, es decir, aquellas que podemos ver en la película de Pixar (alegría, miedo, ira, asco y tristeza, aunque Ekman añadió además “sorpresa” en su estudio). Encontró que los indígenas eran perfectamente capaces de identificar estas emociones y distinguir entre ellas.

expresión facial de las emociones de carácter universal

Si personas de distintas culturas son capaces de reconocer las expresiones faciales de emociones como la alegría, el miedo, la ira, el asco o la tristeza independientemente de cómo se hayan educado, debe haber un componente universal en las expresión de las emociones. (Fuente: Flickr Christopher.Michel)

Estas evidencias sobre la universalidad de las emociones provocaron un boom en la investigación. Basándose principalmente en la expresión facial, la década de los 90 fue testigo de un aumento en el número de emociones propuestas como básicas. Orgullo, vergüenza, culpa o diversión intentaban hacerse un hueco en la prestigiosa lista de las emociones fundamentales. El propio Ekman, que asesoró en la creación de Del Revés, hubiera preferido que más emociones aparecieran en el film, pero Pete Docter, escritor y director de Pixar, pensó que sería engorroso introducir demasiados personajes.

Sin embargo, ante tal diversidad en los resultados de las investigaciones, cabe preguntarse cómo podemos estar seguros de cuáles son las “verdaderas” emociones básicas. Al fin y al cabo, ¿qué implica que los investigadores no consigan ponerse de acuerdo? Una posibilidad es que no podamos medir con suficiente precisión aquello que queremos estudiar. Si este fuera el caso, bastaría con mejorar las herramientas que tenemos, o bien desarrollar nuevas, pero ¿y si la cuestión fuera que no estamos mirando en la dirección que deberíamos?

Con un poco de azúcar… pasará mejor

Resulta llamativo que la tristeza puede hacer que perdamos el apetito, pero también puede hacernos devorar sin control –y no precisamente los alimentos más saludables. Del mismo modo, el miedo puede hacernos temblar sin ser capaces de movernos del sitio, pero también puede obligarnos a correr sin mirar atrás. Es decir, la misma emoción puede manifestarse de distintas formas. ¿Por qué? Esto ocurre incluso al contrario: podemos llorar de tristeza, pero también de felicidad. Esto es, la misma conducta (llorar) puede señalar la presencia de distintas emociones. ¿Cómo es posible? Algunos autores se han alejado de esta forma de entender las emociones como elementos básicos y han intentado aportar formas alternativas de plantearnos este tema. Como explican Javier Jiménez y Guido Corradi en la web Xataka (también a raíz del estreno de la película Del revés), otra forma de entender las emociones, en vez de como unidades básicas y universales, sería como fenómenos que emergen del funcionamiento de procesos más simples. El enfoque bidimensional, por ejemplo, explica el amplio abanico de emociones que experimentamos en la vida como resultado de dos variables: cómo de placentera es, y cuánto te activa. En base a esos dos criterios se podrían explicar todas las respuestas emocionales, según autores como James Russell, del Boston College de Massachusetts (EEUU), principal defensor de este modelo.

cerebro emocional - localizacionismo

Intentar encontrar qué región de nuestro cerebro se encarga de producir las emociones no ha dado muchos frutos. En la actualidad, los investigadores empiezan a cambiar su forma de entender el cerebro, y se está produciendo un cambio desde analizar regiones concretas, a estudiar cómo distintas áreas se conectan entre sí y funcionan de forma coordinada. (Fuente: Flickr Just1of7billion)

Lisa Feldman Barret, investigadora de la Universidad Northeastern de Boston (EEUU) y una de las neurocientíficas más importantes en la actualidad en el campo de las emociones, utiliza una curiosa (y azucarada) metáfora para explicar cómo entiende las emociones: “Piensa en cómo algunos ingredientes básicos como la harina, el agua o la levadura se pueden combinar para preparar diversos postres que parecen y saben muy distinto entre sí. Nuestras investigaciones sugieren que las emociones se construyen de la misma manera con ingredientes básicos”.

Esta investigadora, junto con el resto de su equipo, ha llevado a cabo importantes meta-análisis (investigaciones que revisan otros estudios publicados anteriormente y que permiten valorar cientos de sujetos a la vez) y, sin embargo, no ha encontrado para ninguna de las emociones una red neural que la sustente. Es decir, cuando estudiamos los cambios que se producen en la actividad cerebral ante determinadas emociones, no podemos separar distintos sistemas neuronales para distintas emociones, sino que se solapan bastante entre sí. Por tanto, la diferenciación que nos presenta la película entre unas emociones y otras no es del todo correcta a la luz de estas investigaciones.

Junto a James Russell y Lisa Barret, otros importantes investigadores se han pronunciado en contra de ésta forma de entender las emociones como unidades básicas. Joseph LeDoux, quizá el neurocientífico de más renombre en el estudio de los mecanismos cerebrales que subyacen al miedo y la ansiedad, escribía recientemente un artículo con el sugerente título: “The Amygdala Is Not the Brain’s Fear Center” (La Amígdala no es el Centro Cerebral del Miedo). En él, trata de explicar la confusión que se ha generado respecto al papel de la amígdala en las emociones (fundamentalmente el miedo), separando los resultados de las investigaciones de las interpretaciones que posteriormente se han dado sobre el tema. Como hemos comentado anteriormente, la amígdala parece jugar un papel fundamental detectando los estímulos y situaciones potencialmente peligrosos o relevantes para nosotros. Sin embargo, la amígdala se ha convertido en toda una leyenda, y es habitual encontrar referencias a ella como el centro cerebral del miedo.

redes neurales

La llamada «neurociencia computacional» está permitiendo desarrollar nuevas formas de analizar los datos de imagen cerebral, aunando la información de miles de estudios para explorar las redes neurales implicadas en los distintos procesos psicológicos. Ahora, son los datos los que nos dan la información por sí mismos, sólo hay que saber escucharlos. (Fuente: Flickr brewbooks)

En otras palabras, lo que los datos de las investigaciones de los últimos años parecen indicar es que la alegría, la tristeza o la ira son conceptos o categorías que nosotros hemos creado para explicar determinados comportamientos, pero realmente son el resultado de mecanismos más básicos que regulan nuestra conducta haciendo que, por ejemplo, nos aproximemos con curiosidad a un determinado estímulo, o huyamos despavoridos de él. ¿Cuáles son estos mecanismos básicos? Habrá que seguir investigando para descubrirlo…

Bueno, puede que Del Revés no sea 100% correcta, científicamente hablando, pero no perdamos el norte. Aunque las cosas no sean tan sencillas, y no tengamos a Alegría, Miedo, Ira, Asco y Tristeza correteando por nuestras neuronas, el objetivo de la película no es sentar cátedra, sino hacer sentir curiosidad, transmitir la idea de que conocer el cerebro puede ser divertido (para muchos de nosotros lo es, aunque ya no seamos niños). A veces necesitamos simplificar un poco las ideas, asumiendo que no son del todo correctas, para ayudarnos a entender conceptos más complejos. Y por supuesto, la película transmite otras ideas muy importantes, como la importancia de todas y cada una de las emociones para nuestra salud mental. Pero eso ya es otra historia que os contaremos la semana que viene, en la siguiente entrega de las impresiones que nos ha generado Del revés.

Sobre Daniel Alcalá López

Psicólogo, Máster Oficial en Fisiología y Neurociencia y estudiante de doctorado por la Universidad Técnica de Aquisgrán (RWTH Aachen, Alemania). Anteriormente en París (Francia), colaborando con el grupo PARIETAL en el NeuroSpin, un centro de investigación en neuroimagen centrado en el modelado de la estructura, función y conectividad cerebral. Su investigación se centra en el uso de herramientas de aprendizaje automático (machine learning) para explorar la conectividad cerebral asociada al procesamiento de la información social y afectiva.

3 Interacciones

  1. 14/09/2015

    […] esa película que ha sido la protagonista en las carteleras de cine este verano. Ya os hablamos de la neurociencia que está detrás (o no) de la película, y ahora es el momento de pararnos en todas esas enseñanzas que la película nos aporta sobre la […]

  2. 17/09/2015

    […] ¿Del Revés? Ponemos del derecho las emociones […]

  3. 20/04/2016

    […] Esto está un poco relacionado con lo que pudimos ver sobre las emociones en la entrada ¿Del Revés? Ponemos del derecho las emociones. No es porque la hayamos publicado nosotros, pero esa entrada mola. Os recomiendo echarle un ojo […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Quizás también te guste...

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Saber más

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar