Los cuatro jinetes del opositor - Psicomemorias
¿Quieres publicar tu artículo en Psicomemorias y ayudarnos en nuestra misión de divulgar psicología?
¡Claro que quiero!

Los cuatro jinetes del opositor

Hoy en día, solo en España hay cientos de miles de personas inmersas, con más o menos implicación, en un proceso selectivo tan exigente, largo y exasperante como las oposiciones. En este mes de octubre se suceden varias convocatorias de las mismas.

Incluso ya os contamos en Psicomemorias cómo mucha gente vive del cuento que las rodea a veces. Si nos leíste, ya sabes que no hay un santo grial para sobrevivir a ellas o aprender de forma mágicamente rápida. Nadie puede darnos la fórmula secreta para vencerlas, pero podemos tener en cuenta algunos conceptos de la psicología para ayudarnos en el camino.

Sabemos que la mayoría de gente que participa en oposiciones acaba invirtiendo años de su vida sin saber siquiera si al final lo conseguirá, lo que acaba haciendo mella en muchas de personas. Lo primero que tenemos que asumir es que va a conllevar grandes sacrificios, sobre todo el de nuestro tiempo, pero también el sacrificio de aprender un poco cómo funcionamos y cuáles son nuestros aspectos a mejorar. Aquí haremos hincapié en cuatro de las señales de que esta prueba de fuego está pudiendo con nosotros.

Un proceso tan arduo, complejo y largo como este puede consumir al opositor si no se presta atención a las señales (Fuente: Google Images / HBO)

1 – Autoeficacia desadaptada

Pensaba que se me daba bien estudiar y memorizar pero, después de esto, ya no estoy tan segura…”, “antes creía que podría superar algo así más fácilmente que la mayoría pero, tras empezar, no lo tengo tan claro”. Si has opositado u opositas esto te sonará. Antes eras una persona más “segura de ti misma”, pero al pasar las semanas y los meses no paran de surgir dudas.

Todo el mundo puede acabar entonando el temido “yo no valgo para esto” si nuestra autoeficacia baja lo suficiente pero, ¿qué es eso de la autoeficacia? Si a pesar de los ejemplos no lo habéis deducido, os lo contamos: la autoeficacia es la capacidad que creemos tener para superar los problemas y lograr nuestras metas. Es una parte más de la visión que tenemos de cómo somos, de nuestro autoconcepto, que también engloba a la  autoestima. Con objetivos de una escala tan grande como unas oposiciones, más te vale tener una buena autoeficacia y mantenerla por el camino.

No confundamos autoeficacia con optimismo; la primera es una percepción más o menos realista basada en tus éxitos anteriores y el esfuerzo que tuviste que invertir para ello, la segunda es lo que nos contamos para consolarnos. Para llegar al final no solo necesitarás superarte, sino ser consciente de que puedes hacerlo y adaptarte a lo que surja.

Si antes creías que podías superar la adversidad y salir airoso o airosa de los retos que te proponías -y hasta ahora lo habías logrado-, pero empiezas a flaquear y considerarte menos competente, aun sin señales objetivas (notas de exámenes, pruebas concretas)… Puede significar que está empezando a pasar: la oposición y su primer jinete están pudiendo contigo.

2 – Locus de control danzarín

“¿Por qué siempre tengo tan mala suerte con las preguntas?”, “¿siempre me va a tocar un examinador que me tenga tirria?” A veces, cuando no conseguimos lo que queremos, buscamos un motivo alejado de nosotros para justificarlo: lo proyectamos al exterior. Al fin y al cabo, “yo hice lo suficiente, ¿verdad?”. Es un impulso lógico el querer protegernos de ese malestar. Sin embargo, cuando alguien lleva meses o años sin lograr una misma meta la búsqueda de ese motivo puede pasar de estar fuera de nosotros, en el sistema, a dentro de nosotros. “Si no he entrado tras tantos intentos es que hay algo malo en mí, yo tengo la culpa”. En casos extremos, como fallar dos o tres preguntas que nos separen de la victoria, nuestro diagnóstico y nuestra imagen de nosotros mismos pueden  distorsionarse tanto que no reconozcamos a la persona que éramos, alguien entusiasmado por la idea de vencer la oposición, en alguien que es incapaz de lograrlo.

Suele decirse que la oposición es una carrera de fondo pero lo cierto es que costumbres saludables como el ejercicio físico pueden ayudarte a hacértela más llevadera. (Fuente: Google Images / HBO)

El locus de control es nuestra forma de percibir la influencia que tenemos en nuestro entorno, o nuestra falta de ella. Aquellas personas con un mayor locus de control interno atribuirán la mayoría de cosas que le pasen a sus propias acciones (“Si no he podido este año es que no he rendido lo suficiente”) mientras que las que poseen un locus de control más externo tienen una perspectiva más pasiva de su vida (“El examen ha sido imposible”).

Sin embargo, ninguna de las dos opciones es totalmente cierta: quizás con ese esfuerzo ya realizado habría sido suficiente otros años con menos aspirantes y, por otra parte, seguramente ese examen no era “imposible” y haya mucha gente que lo ha superado. Esto no quita que haya casos en los que tengamos que responsabilizarnos a nosotros mismos (nos hemos presionado demasiado, hasta lesionarnos, en caso de tener pruebas físicas) o a algo alejado de nuestro control (ese año no salen apenas plazas). Pero, como siempre, los extremos no suelen ser válidos y la realidad pasa por integrar todos los hechos en su justa medida.

Nuestra adaptación al proceso selectivo pasa por mantenernos firmes si teníamos un locus de control equilibrado, sabiendo qué podemos y qué no podemos controlar, dejando que nos afecte solo lo que necesitamos mejorar y no amedrentándonos por lo que no. Si no lo teníamos ya, es primordial que aprendamos a realizar un diagnóstico realista de los acontecimientos y cómo reaccionar ante ellos.

3 – Baja tolerancia a la incertidumbre

¿No sería precioso tener una bola de cristal en la que consultar si vamos a poder superar la oposición? O incluso cuánto vamos a tardar en ello, de hacerlo. Si fuera así nadie la abandonaría, pero la mayoría va acumulando frustración al no conseguir avanzar hasta que decide que ha tenido más que suficiente. “¿Para qué voy a pasarme más tiempo esforzándome cada día en algo que no se si podre lograr?”.

Dicho así tiene bastante sentido pero la tolerancia a la incertidumbre es parte del contrato del opositor. Simple y llanamente, si no puedes arriesgarte a fallar, no lo intentes. Esta es una habilidad que no va a mejorar durante este proceso, sino en todo caso a deteriorarse, minando nuestra paciencia y ayudando a excavar agujeros en nuestra autoeficacia alta y su amigo, el locus de control interno.

Seguro que este año aprueban alguna ley o reglamento nuevo que me desbarata todo lo que he aprendido ya”, “¿sacarán este año plazas? Porque si no, ¿para qué voy a seguir preparándome?” ¿Has pensado esto o algo parecido en el curso de tus pruebas? Seguro que sí, pero es la medida en que te afecte lo que dirá si estás mejor o peor preparado para un proceso tan largo y tortuoso como este. Alerta de spoiler: en la oposición, y en la vida en general, hay incertidumbre, y la mayoría de las cosas que te pasen, te afecten más o menos, no dependen completamente de ti. Además, algunos autores relacionan los bajos niveles en baja tolerancia a la incertidumbre con personas que no ven los “grises” en las relaciones sociales, puntos de vista… en general personas con poca empatía y resiliencia.

En el viaje que has emprendido mucho depende de que puedas adaptarte a lo que surja, y si tienes una baja tolerancia a la incertidumbre, tus niveles de ansiedad y pensamientos negativos van a dispararse. O aprendes a controlarlos y reducirlos, aceptando tu papel y aumentando la ambigüedad que puedes manejar, o no durarás mucho en el camino. Y, por desgracia, el estado masificado actual de las oposiciones nos dice que el camino es largo de narices.

Para la psicología la salud mental no es de “todo o nada”, “enfermo o sano”… Es un continuo en el que nos movemos todos progresivamente a lo largo de la vida. Los opositores pueden dar algunos vuelcos más de lo normal (Fuente: elaboración propia)

4 – Síntomas ansiosos y depresivos

Tranquilidad, no vamos a pasar a recitar el nuevo (y vilipendiado) manual de diagnóstico de trastornos mentales DSM-5 para ver qué criterios cumples y cuáles no. Partamos de la base de que estos trastornos son extremos en un “continuo” o una escala en los que la mayoría de valores son normales. Hablando en plata, son reacciones normales que se han ido de madre. De nuevo, nos referimos a ansiedad y depresión, no a oír voces o algo más llamativo…

En distintos momentos de nuestras vidas vamos a tener motivos para vivir síntomas de ansiedad o depresión, hasta cierto punto. Pensemos en la muerte de un familiar cercano, en la lejanía de la pareja o amigos o… ¡qué demonios? También las oposiciones son un foco de estrés y pensamientos negativos que se extienden durante meses y nos condicionan. ¿Te ha dicho mucha gente que te nota muy distinto o distinta desde que empezaste a prepararte? ¿Más triste, callado o desanimada? Si es gente que te conoce bien deberías reparar en ello, muchas veces estos pequeños cambios nos pasan desapercibidos a nosotros mismos y antes de darnos cuenta podemos estar en un agujero tan profundo del que te cueste salir sin ayuda.

Descubrir que las oposiciones, y cómo las gestionas, te están pasando factura no es señal de que debas dejarlas, sino de que algo no va bien, y debes cambiarlo. Y no, “superar la oposición” no cuenta como factor a cambiar. Tendrás que buscar mejor, realizar actividades que te gusten y llevas tiempo sin hacer, apoyarte en amistades y seres queridos, nuevas experiencias… y encontrar un equilibrio. Recuerda que tu “yo opositor” ha llegado para quedarse bastante tiempo, más vale que sea alguien con quien puedas encontrarte cómodo.

Aprobar is coming

Piensa en la oposición como un dragón a derrotar y todas estas habilidades psicológicas como tu espada, escudo y armadura. A menos que te apellides Targaryen y tengas enchufe, es un enemigo temible… tienes las de perder el 99,9 % de las veces. Eso no quiere decir que tengamos que rendirnos, sino aprender cómo podemos poner las circunstancias de nuestra parte. Si sabemos por dónde puede atacar será más fácil esquivarlo y aprovechar sus puntos débiles, o más bien, nuestros puntos fuertes.

La oposición es un proceso aparentemente invencible, pero como todo, tiene sus puntos débiles. Si no tienes enchufe (como el de la foto) más te vale estar bien preparado (Fuente: Google Images / HBO)

Eso sí, además de conocerte a tí mismo y poner atención sobre las señales de peligro debes esforzarte en seguir mejorando siempre. ¿Quién sabe? puede que antes de darte cuenta hayas mejorado lo suficiente como para vencerlo sin mayores sufrimientos. Si no es así, preparación y paciencia… al fin y al cabo, todos los años alguien consigue vencer a su dragón particular… ¿Serás tú el siguiente?

Sobre Alfonso Muñoz

Psicólogo formado en Italia en Psicología Clínica y Jurídica. Anteriormente estudiante interno de Evaluación Psicológica, participó en una tesina sobre psicopatología en militares y una investigación en el Laboratorio de Conducta Animal, Aprendizaje, Cognición y Neurociencia de la Universidad de Sevilla. Es además Experto Universitario en análisis del terrorismo yihadista, insurgencia y movimientos radicales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Quizás también te guste...

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Saber más

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar