Cuando papá y mamá ya no viven en la misma casa
¿Quieres publicar tu artículo en Psicomemorias y ayudarnos en nuestra misión de divulgar psicología?
¡Claro que quiero!

Cuando papá y mamá ya no viven en la misma casa

Cuando una pareja decide casarse (o irse a vivir juntos) y agrandar la familia a través de la llegada de los hijos e hijas, desea que este proyecto dure para siempre. Sin embargo, son muchas las veces en las que las cosas no salen como uno había pensado. Si a veces para los adultos es difícil entender qué ha pasado, ¿cómo no va a serlo para los niños?

Con esta entrada en Psicomemorias queremos hablar hoy sobre cómo los menores comprenden el divorcio de sus padres: “¿Significa que he hecho algo mal?”, “¿Ya no me quieren?“, “¿Puedo hacer yo algo para que volvamos a vivir juntos”?

Estadísticas

El divorcio ha estado presente desde las antiguas civilizaciones como la celta o la antigua Grecia, aunque los motivos por los que podían solicitarse y las características del mismo iban variando según las distintas culturas. En la historia más reciente, fue Francia el primer país en promulgar una ley para el divorcio en 1796. En España, la primera vez que se reconoció el derecho al divorcio fue en la Constitución de 1931, durante la Segunda República, regulándose en 1932. Durante la dictadura franquista se abolió el divorcio, teniendo que volver a esperar hasta 1981 para su nueva legalización.

En nuestra historia reciente, las primeras familias divorciadas eran infrecuentes y estigmatizadas. Especialmente se señalaba y criticaba a las mujeres divorciadas y se temía por el desarrollo de sus hijos e hijas.

Hoy en día los divorcios son una realidad de nuestras sociedades. Los últimos datos con los que cuenta el Instituto Nacional de Estadística de España muestran que en 2012 hubo 104.262 divorcios (un 0,6% más que en el año anterior), 6.369 separaciones (un 7,9% menos) y 133 nulidades (un 0,8% más). En 2015 tenemos datos que informan del aumento cada vez mayor del divorcio .

A nivel mundial, los países que lideran el ranking de porcentajes de divorcios son, por orden: Bélgica (70%), Portugal (68%), Hungría (67%), República Checa (66%) y España (61%) en quinto puesto.

Ratio de porcentajes de divorcio en el mundo (Fuente: Wikipedia)

Aspectos que influyen en la comprensión de los niños y niñas

Antes de comenzar, es necesario tener en cuenta algunos aspectos que influyen en cómo viven y entienden los menores la ruptura de sus progenitores. El principal se basa en cómo están gestionando la situación estos últimos: si los menores sólo oyen mensajes negativos sobre el otro progenitor, si los ve todo el día peleando o tristes, afrontarán peor esta situación que si sus padres son capaces de dejar sus diferencias a un lado cuando traten con sus hijos e hijas.

La gestión del divorcio por parte de los progenitores es esencial para la comprensión y adaptación de los menores (Fuente: Flickr).

Por otro lado, también juega un papel muy relevante la sociedad y la escuela: no es lo mismo ser el único hijo cuyos padres se han separado de tu clase o de tu barrio o pueblo, que el que haya otros niños que hayan pasado por lo mismo y en los que puedas apoyarte. Tampoco es igual que se estigmatice esta situación a que se trate con naturalidad en las aulas.

Otro aspecto relevante en la comprensión y aceptación de la separación de los progenitores es el concepto de familia que se tenga. Si el niño ha aprendido que una familia es una madre, un padre y sus hijos es mucho más difícil que acepte que se puede seguir siendo una familia si sus padres no viven bajo el mismo techo. Así, el contacto y la educación en diversidad familiar ayudará a entender más fácilmente a los niños y niñas que la familia no se basa en la estructura.

Comprensión del divorcio según edades

Niños y niñas en educación infantil: hasta los 6 años

Al contrario de lo que se piensa muchas veces, esta edad puede ser la peor para los niños  a la hora de vivir un divorcio. En estos años es cuando más difícil les resulta comprender qué está pasando en casa.

Durante los años pre-escolares es cuando los niños y niñas tienen más problemas para entender qué está pasando en casa. (Fuente: Flickr)

Investigadores pioneros, como Hetherington o Wallestein y Blakeslee, encontraron que es frecuente que los menores de estas edades tiendan  autoculparse por la separación de sus padres con pensamientos del tipo: “Esto ha ocurrido porque me peleo mucho con mi hermano”, “Mis padres se han separado porque he sacado malas notas“. También tienen fantasías sobre la reconciliación de sus padres, creyendo que, en relación con lo anterior, si son buenos puede que sus padres vuelvan a quererse.

Creen que sus padres se han enfadado momentáneamente pero que, como le ocurre con sus amiguitos, pueden volver a hacerse amigos de nuevo y volver a ser una pareja. Este concepto de la relación de pareja se basa en una visión general de amistad y de relaciones humanas basada en la proximidad física: un amigo es aquella persona que juega conmigo y que está cerca de mí frecuentemente. Por esto mismo, vivirán de forma estresante que uno de los progenitores salga del hogar (habitualmente el padre), percibiéndolo como un rechazo o evitación.

Chicos y chicas en edad escolar: de 6 a 12 años

El desarrollo cognitivo de las niñas y niños aumenta según van creciendo. En estos años, el concepto de las relaciones humanas también evolucionará dejando ya de cobrar tanta importancia la proximidad física. Del mismo modo, el concepto de familia será más flexible, influyendo en que afronten con menos ansiedad la nueva situación.

Comienzan ya a entender que el divorcio es una decisión que han tomado los adultos y las causas que lo han provocado, dándose cuenta de que ellos no tienen la culpa. Los niños que se encuentran en los últimos años de la educación primaria empiezan a comprender el divorcio desde el punto de vista de sus progenitores.

Por otro lado, numerosos investigadores como Young o Pons y Del Barrio han encontrado que en esta edad es frecuente que vivan el divorcio y la separación como una situación en la que tienen que tomar parte, una especie de partido en la que tienen que decidir con qué equipo van. Normalmente, tienden a culpar al padre (que suele ser al que ven menos) o a ambos progenitores, siendo poco frecuente que la culpa caiga sobre la madre (que tiene la custodia más frecuentemente).

Además, son capaces de encontrar aspectos positivos en la situación relacionados frecuentemente con la disminución de los conflictos en el hogar y una mejora en la convivencia. Por otro lado, aunque siguen deseando la reconciliación de los padres, ya son conscientes de que se trata de una posibilidad muy remota.

Adolescencia

Durante los primeros años de esta etapa, la capacidad para entender la perspectiva de sus progenitores aumenta al disponer de más recursos cognitivos que les permite entender la realidad de una forma más compleja. Desarrollan la capacidad de comprender a sus progenitores y comienzan a convertirse en un punto de apoyo de estos, e incluso pueden comenzar a aportar soluciones a los problemas parentales. Por ejemplo, ante conflictos puntuales con los turnos de custodia, los adolescentes pueden formar parte de la conversación dando su opinión e informando de sus planes de ocio, de forma que la solución no se encuentre únicamente entre la opinión de un progenitor y otro, sino también se base en sus intereses.

Además, durante estos años los propios chicos y chicas vivirán sus primeras relaciones sentimentales. Se enamorarán de otros, y de igual modo que sus padres, se desenamorarán. Sus vivencias sentimentales y amores no correspondidos les hará entender que el amor no es algo inmutable. El afrontamiento de rupturas facilitará la comprensión de que sus padres hayan dejado de amarse y que vivan más felices separados.

Así, aunque a veces popularmente se piense lo contrario, la adolescencia es el momento en que los menores mejor entienden y aceptan qué está pasando. Sin embargo, se trata de un periodo natural de cambio en ellos y de deseos de independencia respecto a sus familias y más acercamiento a sus amigos, por lo que puede ser un momento difícil para la aceptación de las nuevas parejas de sus padres y madres. Si tenemos en cuenta que a esta edad se trata de ser lo más independiente posible, es difícil si el número de adultos con responsabilidad sobre nosotros aumenta. Al contrario, en los años anteriores es más fácil la aceptación de un miembro más en la familia

Más allá de la edad

Aunque se trata de un momento muy estresante y doloroso para ellos (como para los adultos), la mayoría de los chicos y chicas muestra una alta resiliencia y se adapta con éxito a su nueva realidad familiar. Sin embargo, no todos lo hacen del mismo modo.

Como ya hemos dicho, la gestión de la situación por parte de los progenitores resulta esencial para la comprensión y aceptación por parte de los hijos e hijas. Es necesario no involucrar a los menores en los conflictos y decisiones adultas, pero por otro lado, se le debe tener informado de la situación, conociendo su visión de los hechos y ajustándola a la realidad.

Es importante conocer en qué etapa evolutiva se encuentra nuestro hijo y qué capacidades cognitivas tiene para poder ayudarle a entender y aceptar el divorcio sin que sufra por ello, disminuyendo así también el sufrimiento de los padres.

Para saber más…

  • Un libro para profundizar: Hetherington, E. M. y Kelly, J. (2002). For better or for worse. Divorce reconsidered. Nueva York: W. W. Norton y Co. (Traducción al castellano: En lo bueno y en lo malo: la experiencia del divorcio. Barcelona: Paidós, 2006).
  • Un libro para niños y niñas sobre divorcio: Moore-Mallinos, J. (2004). Cuando mis padres se olvidaron de ser amigos. Barcelona: Gamser.
  • Una película: ¿Qué hacemos con Maisie? de Scott McGehee y David Siegel.

Sobre Carmen Paniagua

Psicóloga evolutiva y Máster Oficial en Intervención y Mediación Familiar. Actualmente, está realizando el doctorado con el estudio Health Behaviour in School-aged Children (HBSC) de la Organización Mundial de la Salud y con un proyecto de ruptura en adopción y acogimiento familiar.

1 Interacción

  1. 24/02/2016

    […] Cuando papá y mamá ya no viven en la misma casa […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Quizás también te guste...

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Saber más

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar