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¿Adivinación o asertividad? Comunicarte con tu pareja sin poderes mentales

“El gran problema con la comunicación es que no escuchamos para comprender, escuchamos para responder.”

Para entender lo que representa el concepto de pareja, tenemos que hacer una pequeña revisión sobre la figura de la mujer y los papeles que ha ocupado durante la Historia.

La mujer comenzó siendo una figura importante en las sociedades antiguas, ya que eran sociedades matriarcales. Sin embargo, hasta el S.XX, fue relegada de este papel pasando a ser simplemente el género que tiene hijos, y con la llegada de los matrimonios concertados era vista como una propiedad. ¿Cuándo cambió todo esto? La revolución del rol de la mujer se produjo en los años 60 con la llegada de la píldora anticonceptiva. Se produjo una revolución sexual: la mujer ya podía decidir cuándo tener hijos, ya no había que formar una familia, sino que se podía ser una pareja.

Entendernos con nuestra pareja a veces puede parecer imposible ¿Cómo podemos lograrlo sin entrar en un juego de egos? (Fuente: Flickr)

Entendernos con nuestra pareja a veces puede parecer imposible ¿Cómo podemos lograrlo sin entrar en un juego de egos? (Fuente: Flickr)

Actualmente, la vida en pareja representa muchas ventajas, nos permite independizarnos con mayor rapidez puesto que podemos compartir gastos, nos ofrece un apoyo moral y afectivo en nuestro día a día, nos da la opción de formar una familia… Pero todo esto, a veces, no es tan idílico como suena, la convivencia se vuelve difícil, encontramos que el otro tiene manías que creíamos que podíamos aguantar o ni siquiera las conocíamos, descubrirnos que tomar decisiones que afectan a ambos miembros no siempre es fácil y es motivo de disputa en la pareja, la familia política se vuelve un estorbo…, poco a poco el día a día se va convirtiendo en un problema.

  • “¡Es que no se puede hablar contigo!”
  • “¡No me grites!”
  • “¡No me escuchas cuando hablo!”
  • “¡Tú eres tont@, qué estupideces dices!”
  • “¡Eres como tu madre, insoportable!”
  • “¡Estás loco!”
  • “¡Es que tú eres un egoísta, yo lo hago todo por ti!”

Quizá estas frases te recuerden a alguna escena que has vivido de forma directa o indirecta, y quizá pensaste que para tener una relación así es mejor no tenerla.

En una discusión en la que no se escucha, en la que no se comprende al otro y lo único que impera es el intento de tener la razón, poco a poco se va produciendo una escalada gradual tanto en el tono de voz como en el contenido del mensaje, apareciendo entonces las descalificaciones hacia la pareja.

Todos somos capaces de reconocer que cuando la comunicación fluye y hacemos el esfuerzo de entendernos y de llegar a una solución juntos las cosas van mejor y nos sentimos mejor.

Buscamos más el placer del enamoramiento que la tranquilidad de una relación de pareja estable. Yo insisto, no importa cuánto te amen sino cómo lo hagan.” Walter Riso

Existen formas de mejorar la comunicación pero, como todo, hay que implicarse y trabajar por instaurar una forma de comunicación más favorecedora para el mantenimiento de la relación. Hay que aprender a tener un estilo de comunicación asertivo, esto quiere decir que hay que expresar los sentimientos e intereses de forma sincera y directa, a la vez que respetamos los intereses y sentimientos del otro.

Francisco Javier Labrador, catedrático de modificación de conducta en la Universidad Complutense de Madrid, y su equipo de colaboradores nos ofrecen pautas cognitivo-conductuales para solventar los problemas del día a día y hacer de nuestra convivencia una realidad lo más fiel posible a nuestros deseos iniciales.

Facilitar la Comunicación

Es importante atender las necesidades propias y las de nuestro compañer@. Si somos sensibles a las necesidades de la pareja, es decir, si las reconocemos y las valoramos como importantes estamos transmitiendo a nuestra pareja que no nos es indiferente y valoramos sus sentimientos. Para conocer sus necesidades hay que hablar, hay que preguntar…

– ¿Cómo te ha ido hoy el día?

– Pareces cansad@, ¿quieres que haga yo la cena por ti?

Si preguntas obtendrás respuesta, y si ofreces tu ayuda a tu pareja será una forma más de demostrar tu apoyo. Pero no caigamos en el error de creer que estamos en la obligación de darnos cuenta siempre de qué le sucede a nuestra pareja, ni caigamos en el error de que nuestra pareja siempre tiene que saber qué nos pasa, no somos adivinos.

Si le damos a nuestra pareja la condición de mortal y no de dios, seremos capaces de ser menos exigentes con ella y con nosotros mismos. Podremos empezar a aceptar que todos cometemos errores y no por ello ya no queremos a nuestra pareja. Y, además, eliminaremos la creencia tan tóxica de “mi pareja tiene que saber siempre lo que necesito”.

Ninguno de nosotros es adivino, por lo que para comprender qué necesita nuestra pareja tendremos que preguntarle (Fuente: Flickr)

Ninguno de nosotros es adivino, por lo que para comprender qué necesita nuestra pareja tendremos que preguntarle (Fuente: Flickr)

Mantener una relación con la creencia de que nuestra pareja debe saber cómo nos sentimos en cada momento provoca fallos en la comunicación. Es decir, si tú tienes que saber lo que le pasa a tu pareja, para qué va a responder a tus preguntas sobre cómo está, de sobra deberías saberlo, ¿no?

Pues no, de sobra no. Es cierto que con el paso del tiempo vas aprendiendo a reconocer sus sentimientos y necesidades sin falta de que tu pareja te lo diga siempre, pero habrá otras veces en las que no sepas reconocerlas o no te des cuenta de lo que le sucede.

Escena 1 Escena 2
–  ¿Qué hay de cenar hoy?

–    Hazte tú la cena.

–     ¿Eh? Pero qué borde eres, no sé cómo te aguanto.

–     No sé cómo te aguanto yo a ti, eres un insensible, ¡ni siquiera te das cuenta de cómo estoy!

–     ¿Qué hay de cenar hoy?

–     Hazte tú la cena.

–     Cariño, ¿estás bien?

–     Déjame en paz.

–     ¿Puedo hacer algo por ti? Dime qué te pasa

–     Te he dicho que me dejes, que te hagas la cena tú solo, me voy a la cama.

Estaremos de a cuerdo en que la primera escena no es una forma de comunicarse que dé lugar a un clima agradable, los dos tienen unas respuestas agresivas y descalificadoras hacia el otro. En cuanto a la segunda escena, no pidamos peras al olmo y pretendamos que nuestra pareja, tras sus intentos boicoteados de saber qué nos pasa y ayudarnos, no acabe por enfadarse también y nos mande a paseo.

Escena 3:
–     ¿Qué hay de cenar hoy?

–     Hazte tú la cena.

–     Cariño, ¿estás bien?

–     No, la verdad que no, he tenido un mal día en el trabajo, siento la forma en que te he respondido.

–     ¿Quieres hablar de ello? ¿Hay algo que pueda hacer por ti?

–     Ha sido un problema con un compañero del trabajo, pero la verdad que ahora no quiero hablar de ello. ¿Podrías hacer tú la cena?, hoy no me apetece hacerla.

Esta escena es más asertiva. A la pregunta hay respuesta, no jugamos a que nuestra pareja sea un adivino ni a fustigarla, entablamos una comunicación en la que sabemos comunicar nuestras necesidades (no me apetece hablar de tema, haz tú la cena por favor). ¿Qué quiere decir que la respuesta sea asertiva? Quiere decir que expresas tus necesidades y deseos de forma clara y directa, esto es importante. Ya no sólo para que tu pareja sepa lo que necesitas, sino porque son realmente importantes, tú eres importante. Así que, si necesitas ayuda pídela.

Sé que no suena muy natural al principio expresarse de esta manera, pero como todo aprendizaje requiere práctica.

Por último, y no por ello menos importante, lo mejor para tener una comunicación sana es conocerse a uno mismo. Párate a observar tus reacciones cuando te enfadas: ¿Cómo estás antes de que empieces a despotricar? ¿Notas que aumenta tu ritmo cardiaco, se te acelera la respiración, sientes presión en la cabeza, cierras los puños…

Si te conoces, serás capaz de prevenir respuestas agresivas o exageradas para el motivo de la discusión; así que, te recomiendo que omitas las descalificaciones hacia tu pareja y que no eleves el tono de tu voz, por mucho que grites no vas a tener razón, es más, las personas tendemos a evitar a aquellos que nos gritan y no nos tratan con respeto. Hablar con un tono tranquilo es más favorecedor para poder apoyar la comunicación y llegar a un consenso.  A veces mantenerse en una discusión que ves que no va a llegar a buen puerto no vale la pena. Si ves que te estás alterando más de la cuenta y que vas a decir algo de lo que te vas a arrepentir, puedes pedir un momento y salir de la situación, tomar aire unas cuantas veces e intentar calmar tu mente. ¿Es tan grave? ¿De verdad quieres llegar a insultar y humillar a tu pareja? Piénsalo.

Un consejo: uníos en la adversidad

Ver a nuestra pareja de forma dicotómica, es decir, “estás conmigo o contra mí” puede ser destructivo, tu pareja tiene que ser un apoyo. Recuerda aquellas situaciones del pasado en las que te apoyó y tú le apoyaste.                 

Nacerá una unión, entre el hombre y la mujer, mucho más verdadera, mucho más fuerte, mucho más digna de respeto. La unión magnífica de dos seres iguales que se enriquecerán mutuamente puesto que poseen riquezas distintas.” Victoria Ocampo

La asertividad y la comprensión son parte de la receta para conseguir una comunicación de pareja eficaz (Fuente: Flickr)

La asertividad y la comprensión son parte de la receta para conseguir una comunicación de pareja eficaz (Fuente: Flickr)

Sobra decir, que todo esto es un proceso bidireccional, en una relación las cosas son de dos y no de uno solo. Tenéis que esforzaros y colaborar los dos para solventar los problemas que podáis encontrar en la relación.

¡ÁNIMO Y A TRABAJAR!

 Para saber más…

1 Interacción

  1. 29/02/2016

    […] ¿Adivinación o asertividad? Comunicarte con tu pareja sin poderes mentales […]

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