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Cerebelo: El motor desconocido

La mayoría de nosotros ha oído muchas veces su nombre, y puede que hasta confundido con su hermano mayor el cerebro, pero no tanta gente sabe ubicarlo o conoce qué funciones lleva a cabo. Este artículo responderá a preguntas básicas sobre este importante órgano centrándose en su función motora y en una futura entrada desvelaremos qué otra gran tarea desempeña este motor desconocido.

El cerebelo cumple una función motora esencial.

El cerebelo cumple una función motora esencial.

Un poco de historia

Esta curiosa parte de nosotros nunca ha gozado de gran popularidad, ya que desde los anatomistas de la antigüedad como Aristóteles o Galeno se le ha restado importancia, contemplándolo casi como un lóbulo más de nuestro cerebro. Tenemos que esperar hasta el siglo XVI para empezar a encontrar investigaciones sobre el cerebelo, no asentándose su estudio hasta el siglo XIX por parte de Rolando y años más tarde por Flourens, que llevó a cabo los primeros informes sobre efectos de los daños en esta estructura.

Así pues no es de extrañar que el cerebelo sea aun hoy en día un perfecto desconocido para la gran mayoría de la sociedad, y que las investigaciones de este campo estén viviendo su auge en las últimas tres décadas, en parte favorecidas por las nuevas tecnologías.

¿Qué es el cerebelo y dónde está?

El cerebelo es una estructura de la base del cráneo, justo debajo de la parte posterior de nuestro cerebro, en la nuca. Por su forma y su anatomía más parece un pequeño cerebro secundario («cerebelo» significa literalmente: pequeño cerebro) que una parte más de nuestro Sistema Nervioso. A simple vista observamos que posee una corteza de aspecto similar a la de nuestro cerebro, con abundantes surcos y pliegues y dividido además en dos hemisferios. Fuera de la vista, en su interior, encontramos más puntos en común con el cerebro, ya que está organizado de tal forma que la información de la corteza cerebelosa llegue a unos núcleos internos que procesan de nuevo la información y la comunican al resto del sistema nervioso.

Pero no todo iban a ser semejanzas y este enigmático órgano presenta particularidades interesantes: no envejece tan rápido como el resto de nuestro encéfalo, perdiendo menos neuronas a lo largo de la vida. Además se calcula que posee unos 500 millones de neuronas, unos 300 millones más que nuestra corteza cerebral, lo que puede darnos una pista de su gran capacidad de procesamiento.

Esta forma de especialización anatómica y su gran cantidad de neuronas nos dice que los procesos que debe de llevar a cabo son complejos, diferenciados y que están en constante comunicación con el resto del encéfalo… Pero ¿cuál es esa función?

El cerebelo (en rojo) se encuentra en la parte posterior del cráneo, bajos los lóbulos occipitales y parte de los temporales.

El cerebelo (en rojo) se encuentra en la parte posterior del cráneo, bajos los lóbulos occipitales y parte de los temporales.

El coordinador

Como anuncia el título de la publicación que nos ocupa el cerebelo tiene una importantísima función motora, aunque ésta no es su única competencia, pero para comprender mejor su papel en este complejísimo proceso debemos dar unas pequeñas claves sobre cómo se gesta el movimiento en nuestro cerebro.

A nadie se le escapará que el movimiento de cada una de las partes de nuestro cuerpo debe de ser algo muy enrevesado, tal es así que el movimiento se puede dividir, grosso modo, en tres sistemas:

    • En primer lugar encontramos la corteza cerebral, en concreto el Área Motora Primaria, que lleva a cabo los movimientos, asistida por el Área Motora Suplementaria y la Corteza Premotora (donde residen las mayores concentraciones de neuronas espejo). Éste es el sistema que podríamos denominar como Sistema Cortical.
    • Al profundizar algo más en nuestro cerebro hallaremos otro sistema que tiene un enorme papel en los movimientos producidos en la corteza, los llamados Ganglios Basales, que regulan los movimientos dándoles mayor fluidez (el Parkinson está producido por el deterioro de unas neuronas que se comunican con estos núcleos). Este segundo sistema podríamos llamarlo Sistema Subcortical.

Por fin, el cerebelo, que como el sistema anterior regula los movimientos producidos en la corteza, y no sólo eso, sino que puede llegar a modificarlos y mejorarlos hasta lograr hacerlos tan finos y coordinados como cuando tocamos el piano, conducimos, mantenemos el equilibrio, etc.

Este papel coordinador es enormemente importante para nosotros, ya que contamos, por así decirlo con un pequeño cerebro dedicado a esta función motora para ayudarnos a conseguir mejores movimientos, y no solo a nosotros, sino a las otras muchísimas especies con las que compartimos este órgano, casi todos los vertebrados que existen.

Pongamos algunos ejemplos para poder apreciar lo realmente importante que es para nosotros. Imaginemos un padre que enseña a su hijo a montar en bici, le enseña que ha de mover ambos pies hacia delante, mantener la espalda erguida y mientras con las manos guiar el manillar para evitar un temible golpe contra el suelo. Bien, esta coordinación compleja requiere de la intervención y supervisión constante de nuestro «pequeño cerebro». O a un informático que diseña una aplicación escribiendo líneas de código mientras observa la información que aparece en pantalla. O finalmente a cada uno de nosotros al volante de nuestro coche, mientras buscamos aparcamiento atentos al movimiento de cualquier coche aparcado. En todos estos casos nuestro cerebelo coordina la información de nuestros sentidos y pone orden en nuestros movimientos, logrando el excepcional resultado de nuestros movimientos.

Los movimientos complejos y coordinados son posibles gracias, en parte, a la actividad cerebelar.

Los movimientos complejos y coordinados son posibles gracias, en parte, a la actividad cerebelar.

Pero ¿es esa la única función del cerebelo?

Como hemos introducido anteriormente siendo un órgano tan complejo como es y estando en comunicación con tantas partes distintas de nuestro sistema nervioso sería extraño que sólo estuviera implicado en un proceso. Además se ha hallado que tiene un rol acentuado en el aprendizaje, que nos revelará nuestro compañero Daniel Alcalá en la segunda parte de este artículo. No sólo eso, de hecho, se ha encontrado evidencia de que ciertas lesiones del cerebelo tienen efectos secundarios a nivel emocional e intelectual, produciendo en ocasiones el denominado Síndrome cognitivo afectivo cerebelar. Estos daños alteran la planificación, memoria de trabajo, concentración y emocionalidad, entre otros muchos procesos.

En resumen, todos hemos oído hablar de él pero pocos saben qué función tiene, cómo es o donde está, lo que resulta sorprendente en una época donde las neurociencias aparecen continuamente en la prensa, la televisión y por tanto nuestra vida diaria. De mantenerse el auge investigador actual, posiblemente asistamos a interesantes descubrimientos en un futuro cercano. Esperemos que sus aplicaciones puedan dar por fin la visibilidad que se merece a nuestro motor desconocido.

Para saber más…

  • Andersen BB, Gunderson HJG, Pakkenberg B (2003). «Aging of the human cerebellum: A stereological study». J. Comp. Neurol. 466 (3): 356–365.
  • Woodhams PL (1977). «The ultrastructure of a cerebellar analogue in octopus». J Comp Neurol 174 (2): 329–45.
  • Schmahmann, J. D., & Sherman, J. C. «The cerebellar cognitive affective syndrome», Brain, 121(Pt 4), 561–579, 1998.

Sobre Alfonso Muñoz

Psicólogo formado en Italia en Psicología Clínica y Jurídica. Anteriormente estudiante interno de Evaluación Psicológica, participó en una tesina sobre psicopatología en militares y una investigación en el Laboratorio de Conducta Animal, Aprendizaje, Cognición y Neurociencia de la Universidad de Sevilla. Es además Experto Universitario en análisis del terrorismo yihadista, insurgencia y movimientos radicales.

3 Interacciones

  1. 01/09/2014

    […] y del lenguaje. En los últimos estadios, se pueden encontrar por todo el cerebro, incluyendo el cerebelo y el tronco del encéfalo. Esta última estructura es la que se encarga de mantener las constantes […]

  2. 20/10/2014

    […] demasiado, sino que “se concentra” en ciertos puntos. Como curiosidad, en el caso del cerebelo parece suceder justo lo contrario. En hombres,hay muchas más conexiones entre los dos pequeños […]

  3. 30/03/2015

    […] se dilatan, aumenta su presión sanguínea y disminuye la conductancia eléctrica de su piel. Su cerebelo, una estructura implicada -entre otras funciones- en el movimiento, empieza a estar más activo de […]

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