Snatch. Grajos y diamantes
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Snatch. Grajos y diamantes

“Los sentidos y las intuiciones, las diversas emociones y facultades, como el amor, la memoria, la atención, la curiosidad, la imitación, la razón, etc., de las que el hombre se enorgullece, pueden encontrarse de manera incipiente, o incluso a veces bien desarrolladas, en animales inferiores”.

Charles Darwin, 1896

El comportamiento animal ha sido objeto de estudio de importantes áreas de la ciencia como la Etología y la Psicología, despertando el interés y la curiosidad de muchos de nosotros. ¿Quién no se ha sorprendido alguna vez al ver lo que hace su mascota? Una referencia imprescindible para todo amante de los animales es el zoólogo austriaco Konrad Lorenz. En su obra “Hablaba con las bestias, los peces, y los pájaros”, demuestra su gran capacidad de observación de la conducta animal. Desde criar a un ganso como si fuera un hijo a descifrar las complejas relaciones sociales de un grupo de grajos, este autor marcó un antes y un después en el estudio comparado del comportamiento. Puso de manifiesto que a menudo podemos encontrar conductas complejas en diversos animales, en muchos casos similares a las nuestras aunque en distintos grados de complejidad.

Aunque se tiende a pensar que los humanos y, en todo caso, algunos primates superiores, somos dueños y señores de las capacidades más altas, los principios de la evolución de las especies son generales. Por tanto, no debería extrañarnos encontrar otros animales que hayan desarrollado unas capacidades sorprendentes. A veces, puede incluso resultar difícil diferenciar entre un grajo y el tesorero de un importante partido político.

Que no te engañe su pequeño tamaño y su bonito color. Aquí donde lo ves, este bichejo es todo un ladrón de guante blanco. Bueno, más bien azulado (Fuente: Flickr siamesepuppy)

Que no te engañe su pequeño tamaño y su bonito color. Aquí donde lo ves, este bichejo es todo un ladrón de guante blanco. Bueno, más bien azulado (Fuente: Flickr, siamesepuppy)

Cuando el grajo vuela bajo… es para esconder el fajo

Algunas especies de pájaros se han adaptado para superar retos que resultan muy similares a los que los humanos nos enfrentamos, presumiblemente por mecanismos de convergencia evolutiva, es decir, debidos a la evolución independiente en distintos organismos de estructuras o funciones similares, como consecuencia de presiones semejantes por parte del medio en el que viven (de esta forma se explica que un pingüino, una sardina y una gaviota tengan similares colores para camuflarse con su entorno). De este modo, hay animales que muestran conductas que podrían ser formas anteriores de los mismos comportamientos complejos, como la teoría de la mente. Un ejemplo de conducta compleja lo encontramos en el Aphelocoma Californica (Grajo Azulejo o Chara Californiaca, término recomendado por la Sociedad Española de Ornitología).

El Grajo Azulejo es un pájaro que habita en el norte de Estados Unidos. Los grajos son aves cooperativas, pues ayudan a la crianza de la nidada aunque ésta no sea suya. Son omnívoros y se alimentan de una gran variedad de semillas y frutos y, a veces, insectos, ranas, pequeños ratones e incluso huevos de otros pájaros. Una característica llamativa de su comportamiento es cómo se aseguran la comida.

El almacenamiento de comida implica la búsqueda y recolecta en épocas de plenitud y el uso de lo almacenado cuando hay escasez de recursos. Tiene un sentido evolutivo sólo si el organismo que almacena obtiene más beneficios de lo almacenado que de los recursos que tiene cerca. Es decir, si hubiera alimentos disponibles durante todo el año, lo más sencillo sería simplemente alimentarse de aquello que está al alcance de la mano (o del pico), y no sería necesario aprender a acumular la comida. El grajo almacena comida en numerosos lugares a lo largo de un amplio territorio. Cuando el alimento empieza a escasear, recuperan la comida de sus escondites, priorizando la comida perecedera que todavía es comestible.

Además, para proteger sus almacenes, estos grajos eligen preferentemente lugares fuera de la vista de otros pájaros. Es más, si el grajo tiene experiencia previa robando comida de otros pájaros, cambiará de escondite su comida si nota que otros lo estaban observando cuando la escondió por primera vez para proteger sus suministros de posibles hurtos. Ya lo decía el dicho: “piensa el ladrón que todos son de su condición”. Eso sí, los grajos son prácticos, y evitan levantar sospechas escondiendo las cosas en Suiza.

Se recomienda extremar las precauciones al guardar la compra. ¿Quién podría fiarse de un grajo si te mira así? Seguro que trama algo (Fuente: Flickr matt knoth)

Se recomienda extremar las precauciones al guardar la compra. ¿Quién podría fiarse de un grajo si te mira así? Seguro que trama algo (Fuente: Flickr, matt knoth)

La psicóloga británica Nicola Clayton se dedica a la cognición comparada, es decir, al estudio (a medio camino entre la Biología y la Psicología) del comportamiento de los animales, con especial interés en el desarrollo de la inteligencia a lo largo de la evolución. En uno de sus trabajos observó que estas aves son incluso capaces de fingir que están escondiendo la comida si se dan cuenta de que las están mirando. Esta gran variedad de estrategias en su comportamiento indica que los grajos son capaces de discriminar determinadas señales del ambiente, modificando su comportamiento de forma consecuente.

El origen de las (especies) conductas

La vida de los Grajos Azulejos puede ser muy ajetreada: cuidan de las crías de otros, cambian el tipo de comida que recogen para satisfacer los gustos de su pareja (si eso no es amor verdadero, apaga y vámonos), modifican su escondite, observan si otro pájaro les espía cuando esconden comida y roban a otros. ¿Por qué? Edward Thorndike, psicólogo y pedagogo estadounidense, dijo que el comportamiento animal (incluyéndose la conducta humana) está influido por las consecuencias que acarrea: “Entre varias respuestas dadas a una misma situación se conectarán a ella con mayor firmeza las que vengan acompañadas o seguidas de inmediato por la satisfacción animal”. Por tanto, podríamos decir que el éxito para la supervivencia de una especie depende principalmente de su propio comportamiento.

Charles Darwin propuso su teoría sobre la selección natural en la obra maestra El origen de las especies, que fue publicado en 1859 y es considerada como una de las obras más influyentes en la historia del pensamiento moderno. Su principal reto fue mostrar que el hombre no era un ser superior ni trascendental en la naturaleza, sino que formaba parte de la misma. Con su teoría mostró que el ser humano desciende de algún organismo primitivo, común con otras especies, y que no existen tantas diferencias entre humanos y el resto de animales como se pensaba hasta la época. Su teoría de la evolución se sustenta en los siguientes pilares:

  • Variación: Los individuos de una especie se diferencian en su morfología, fisiología y comportamiento.
  • Heredabilidad: Algunas de las variaciones entre individuos son heredables, por lo que sus crías tenderán a parecerse a sus padres más que a otros miembros de la población.
  • Competición: Los recursos limitados del entorno (comida, pareja y lugares para vivir) llevan a los organismos a rivalizar entre ellos.
  • Selección natural: Como resultado de la competición por sobrevivir, algunos organismos dejarán más descendencia que otros y éstos heredarán las características genéticas de sus padres. A través de esta selección a lo largo de generaciones, los organismos conseguirán adaptarse a su ambiente.
  • Cambio evolutivo: Si el contexto cambia, los organismos modificarán su comportamiento y quienes consigan sobrevivir se adaptarán a este nuevo ambiente, permitiendo así un cambio evolutivo en la especie.

En otras palabras, un animal se enfrenta a recursos limitados, por lo que tiene que competir con otros en la búsqueda de comida, escapar a sus depredadores, encontrar pareja, cuidar de las crías, etc. La selección natural tenderá a diseñar individuos que sean eficientes y que se adapten al ambiente, maximizando así su contribución genética a futuras generaciones. Por tanto, en función de las características particulares del ambiente a las que están sometidos los organismos, determinados comportamientos son más adaptativos para la supervivencia que otros. En su libro La Falsa Medida del Hombre, Stephen Gould dijo: “¿Qué sería mejor desde el punto de vista de la adaptación, para un animal que piensa y aprende: la selección de genes específicos para la agresividad, el odio y la xenofobia, o leyes del aprendizaje capaces de generar una conducta agresiva en determinadas circunstancias y una conducta pacífica en otras?”

La tensión se masca en el ambiente cuando se compite por los mismos recursos. Harías bien en no fiarte ni de tu mejor amigo cuando la comida escasea (Fuente: Flickr MyFWCmedia)

La tensión se masca en el ambiente cuando se compite por los mismos recursos. Harías bien en no fiarte ni de tu mejor amigo cuando la comida escasea (Fuente: Flickr, MyFWCmedia)

La teoría de la evolución no sólo es aplicable a las características físicas, sino también a los atributos psicológicos siendo la mente humana producto de esta evolución. Esto no niega las complejas habilidades mentales del ser humano, sino que el resto de animales también cuentan con dichas capacidades. George Romanes, naturalista y psicólogo inglés, definió la inteligencia como la capacidad de aprender a realizar nuevos ajustes o modificar los anteriores en función de los resultados de su propia experiencia. Por tanto, un comportamiento inteligente sería variado, creativo y efectivo. Si es el aprendizaje la capacidad que más favorece que las distintas especies se adapten a sus medios, ¿tiene sentido atribuir al hombre una posición superior al resto de animales en términos de adaptación?

¿Es la conducta compleja una exclusiva de los humanos?

En muchos aspectos, la conducta del Grajo Azulejo recuerda a algunas capacidades humanas como la de ser capaces de desligarnos del presente para imaginar una posible situación en el futuro. Es difícil saber si el comportamiento de estos pájaros es fruto de los mismos mecanismos o no. Neurocientíficos como Randy Buckner, profesor de psicología y neurociencia de la Universidad de Harvard, piensan que no es así, ya que el antecedente común que nos emparenta con los pájaros es muy lejano en la evolución de las especies (más de 300 millones de años), y son pocas las especies que muestran este tipo de conducta compleja. Más bien, distintos mecanismos habrían sido seleccionados durante la evolución hasta llegar a un fin común, es decir, a un comportamiento bastante similar (una vez más, se trataría de un ejemplo de convergencia evolutiva).

No subestimar la inteligencia de algunos animales puede ayudarnos a comprendernos a nosotros mismos. Después de todo, ¿qué diferencia hay entre estos grajos y algunos que se creen demasiado listos? (Fuente: Flickr Boogies with fish)

No subestimar la inteligencia de algunos animales puede ayudarnos a comprendernos a nosotros mismos. Después de todo, ¿qué diferencia hay entre estos grajos y algunos humanos que se creen demasiado listos? (Fuente: Flickr, Boogies with fish)

¿Existe una diferencia de grado entre los procesos psicológicos de los humanos y los animales superiores? ¿Son las mismas leyes de aprendizaje para todas las especies o existe una diferencia más precisa entre los seres humanos y el resto de animales que la palabra “superioridad”? Para Darwin, si los seres humanos y otros animales tenemos un ancestro común, nuestras mentes así como nuestros cuerpos, deberían estar relacionados con los de esos animales.

“¿No es simplemente orgullo sostener que Homo Sapiens es especial en cierto sentido, puesto que, a su manera, cada especie es única? ¿Cómo elegir entre la danza de las abejas, el canto del rorcual y la inteligencia humana?”

Stephen Jay Gould, 1981

Para saber más

  • An introduction to behavioral ecology (Davies, Krebs & West, 2012)
  • La falsa medida del hombre (Stephen Jay Gould, 1981)
  • J is for Jay (En este vídeo, la investigadora Nicola Clayton de la Universidad de Cambridge explica por qué los grajos podrían ser tan inteligentes como los chimpancés)

 

Mercedes García Pérez-Luna

Psicóloga habilitada sanitario, máster oficial en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta y máster en Terapias Contextuales (ACT, FAP y Mindfulness). Actualmente, se especializa y trabaja como terapeuta ABA en autismo. Investiga en Historia de la Psicología desde 2010, principalmente en el abordaje de la locura en España. Además, le interesa la psicología del aprendizaje y la aplicación del análisis de conducta en contextos clínicos y educativos.

7 Interacciones

  1. Luis dice:

    Hola,
    Una entrada muy interesante. Tengo una duda. Cuando decís que existe convergencia entre especies, ¿a qué comportamientos y a qué especies hacéis referencia?

    • Mercedes García Pérez-Luna dice:

      Muchas gracias por participar Luis. Queríamos introducir el concepto de “convergencia evolutiva” para explicar cómo a veces podemos encontrar conductas similares, tanto en su morfología como a nivel funcional, en especies bastante separadas filogenéticamente. Por ejemplo, la conducta que describimos en el artículo de los grajos (cambiar el escondite de la comida si otro individuo les vio esconderla la primera vez) es una conducta que podemos encontrar en nuestra especie. ¿Qué piensas tú al respecto? Nos encantaría generar un debate en el que poder intercambiar nuestras ideas.

  2. Victor Hugo dice:

    Los grajo, emiten algun canto como algun otra ave o no, yo en cautiverio tengo uno que me regalaro, es muy docil y bonito, y es por eso que pregunto si tienen algun canto, gracias.

    • Mercedes García Pérez-Luna dice:

      Hola Víctor, muchas gracias por comentar el artículo.
      Respecto a tu consulta, me temo que no podemos contestarte. Nuestra búsqueda de información para la entrada se centró en algunos de los comportamientos del grajo, pero no investigamos sobre su canto. Un saludo.

  1. 26/10/2015

    […] Snatch. Grajos y diamantes […]

  2. 02/05/2016

    […] aves que no se fían de sus congéneres, y cambian de lugar sus reservas de comida para el invierno si descubren que alguien les estaba espiando cuando las escondían. Casos como éste nos hacen preguntarnos qué otros comportamientos que habitualmente pensamos que […]

  3. 07/02/2017

    […] en Psicología. Gracias a ella podemos comprender los principios básicos que explican cómo los humanos y otros animales adquirimos nuevos comportamientos. Resulta curioso, sin embargo, que ciertos aspectos que a menudo suponen un incordio a la hora de […]

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