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Psicosis y cannabis: una relación bidireccional

Por Margarita Hidalgo García

Todos sabemos que tomar drogas puede no ser la mejor de las ideas, pero: ¿sabemos realmente cómo afectan a nuestra salud mental? Hasta una droga altamente consumida, aunque por lo general de comercialización ilegal, como es el cannabis, podría tener efectos devastadores, a pesar de su buena reputación.

Los efectos nocivos de esta droga se deben concretamente a una sustancia llamada Tetrahidrocannabinol (THC), que actúa sobre nuestro cerebro, alterando el sistema dopaminérgico, el cual está claramente relacionado con los trastornos psicóticos.

Tetrahidrocannabinol (THC) (Fuente: Google Imágenes).

Hipótesis dopaminérgica

Esta hipótesis trata de explicar los síntomas psicóticos mediante una mayor transmisión dopaminérgica por parte de las terminaciones nerviosas que proyectan en el sistema límbico y el neocórtex.

En este sentido, cabe mencionar que el THC actúa sobre el sistema endocannabinoide y que, a su vez, la estimulación de receptores de esta sustancia favorece la liberación de dopamina. Así pues, podría quedar parcialmente explicado el papel del THC en cuanto a la aparición los síntomas psicóticos como si de un efecto dominó se tratase.

A raíz de esto surge una pregunta: ¿por qué no todo el mundo que consume esta sustancia desarrolla un episodio o un trastorno psicótico? Pues bien, esto se encontraría relacionado con factores individuales, por la vulnerabilidad genética. Existe una enzima llamada COMT (Catecol-O-metil transferasa), que se encarga de la degradación de la dopamina. En resumidas cuentas, su mayor o menor presencia está mediada genéticamente, de modo que habrá quien esté más predispuesto a una adecuada o inadecuada degradación del neurotransmisor. Debemos tener en cuenta que estos estudios están aún pendientes de replicación.

Aún con todo, sigue sin ser suficiente, pues a pesar del incremento del consumo de cannabis en los últimos tiempos, no se ha observado un incremento en los casos de psicosis. Se trataría entonces de un factor de riesgo más, que unido a otros podría potencialmente llevar a un trastorno psicótico, o más bien acelerar la aparición de este.

Finalizando con esta dirección, podríamos concluir que un consumo elevado de esta sustancia, sumado a factores individuales y genéticos de vulnerabilidad, supondrían el mayor riesgo de desarrollar estos trastornos, sin considerarlo, por supuesto, una simple relación de causa-efecto.

Hipótesis de la automedicación y vulnerabilidad compartida

Conocemos como patología dual a la asociación de una adicción con un trastorno mental. Podemos encontrar frecuentemente, por ejemplo, la asociación entre un trastorno bipolar y el consumo de cocaína. Casi la mitad de los pacientes mentales jóvenes presentan patología dual y en un tercio de ellos el consumo de drogas ha precedido al diagnóstico de trastorno mental, principalmente al de esquizofrenia. Se observa, pues, una alta comorbilidad entre el trastorno por consumo de cannabis y este grupo de trastornos caracterizados por la sintomatología psicótica. Esta aparición conjunta es explicada en gran medida por la hipótesis de la automedicación.

La hipótesis de la automedicación sostiene que el consumo de cannabis se llevará a cabo con la finalidad de reducir los síntomas negativos de la psicosis. De este modo la persona podría entrar en un ciclo de retroalimentación mediante el cual el consumo facilita el trastorno y este a su vez facilitaría el consumo.

Por último, referente a las adicciones, existe un fenómeno en la esquizofrenia conocido como vulnerabilidad compartida. Esta vulnerabilidad consiste en un mayor riesgo de desarrollar adicciones en aquellas personas que padecen esquizofrenia. Esto tiene cierto sentido teniendo en cuenta que en este trastorno se sufre una alteración del sistema de recompensa, el sistema dopaminérgico. Brevemente, y tomando como ejemplo la adicción a cualquier droga, el consumo de estas produciría activación en este sistema de recompensa, de modo que, al dejar de consumirla, se desregulará la química cerebral, demandando más y más la sustancia para ser capaz de mantener un equilibrio.

Cada vez son más las evidencias acerca de los posibles efectos negativos que puede tener el cannabis si se realiza un consumo excesivo o inadecuado. Al margen de los efectos placenteros o beneficiosos que pueda otorgar a corto plazo, quizá no se debe perder de vista que se trata de una droga más.

Una cosa está clara, no por comprar una papeleta para un sorteo nos aseguramos ganar el premio, ni siquiera por comprar dos o tres podemos estar seguros. Si realmente queremos ganarlo es obvio que cuantas más papeletas consigamos mejor. Sin embargo, si no conocemos el premio o las consecuencias que el concurso conlleva, ¿Para qué molestarnos siquiera en participar?

Para saber más…

Rodríguez-Jiménez, R. (2007). Aspectos psiquiátricos del consumo de cannabis. Dpto. Bioquímica. Facultad de Medicina. Universidad complutense de Madrid.

Quiroga Gallego, M. (2002). Cannabis y psicopatología comórbida. Adicciones.

Carney, R., Cotter, J., Firth, J., Bradshaw, T., & Yung, A. R. (2017). Cannabis use and symptom severity in individuals at ultra high risk for psychosis: a meta-analysis. Acta Psychiatrica Scandinavica, (February).

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1 Interacción

  1. Anika dice:

    Es un artículo muy interesante.

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