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¿Conoces el TDAH?

Por Sonia Bejarano Maldonado

Los niños suelen ser muy activos, están todo el día jugando y a los adultos nos es complicado seguirles el ritmo, lo que es natural. El problema radica cuando se detecta que los niños/as tienen más dificultades que sus compañeros de clase para realizar las tareas del colegio, o se observa que no pueden permanecer quietos cuando es necesario, o que contestan sin esperar a reflexionar la pregunta. Todo esto puede provocar en el niño problemas para relacionarse con sus compañeros, fracaso escolar y disminución de su autoestima. Por esta razón es importante que podamos comprender que es el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y de esta forma ayudar al niño/a a disminuir los problemas que el trastorno le genere.

Es importante la integración de todos los niños en el aula, para esto es primordial que tanto profesores como alumnos aprendan a respetar a los compañeros que tengan TDAH y que así sea uno más. (Fuente: Google Imágenes)

Para comprender el TDAH veremos qué es, los tipos que hay y cómo podemos diferenciar las conductas de un TDAH con las propias del desarrollo normal del niño.

¿Qué es el TDAH?

Para poder definirlo primero tenemos que tener claros algunos conceptos, como son la desatención, la hiperactividad y la impulsividad.

La desatención o déficit de atención se caracteriza en la dificultad para atender a los detalles, distracción y descuidos al realizar las tareas y problemas de persistir en ellas. Por ejemplo, son niños/as que no finalizan las tareas que emprenden.

La hiperactividad es más fácil de detectar pues interrumpe con más facilidad los protocolos sociales, así vemos que se manifiesta por una actividad exagerada, impidiendo que por ejemplo los niños estén sentados correctamente cuando se requiere.

Por último, la impulsividad se refleja en que el niño no es capaz de guardar su turno o de esperar a que terminen de preguntarle antes de contestar, pues el carácter impulsivo hace que el niño responda antes de haberlo podido reflexionar. Por ejemplo, si quieren montarse en una atracción, no suelen poder esperar y se cuelan para poder montarse ya, no lo hacen porque no respeten a los demás, sino porque lo que quieren hacer lo quieren en el momento.

Teniendo claro estos conceptos podemos decir que el TDAH es un problema conductual con bases neurobiológicas, es decir, lo podemos definir como la presencia continuada, durante más de seis meses, de diversos síntomas de déficit de atención y/o hiperactividad, según los criterios diagnósticos DSM5 (Quinta edición del Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales).

¿Hay diferentes tipos de TDAH?

Según la DSM5 (APA, 2013) podemos diferenciar tres tipos de TDAH, según la característica que más destaque en el niño/a:

– Tipo combinado (TDAH-C): en este caso hay presentes tanto síntomas de desatención como de hiperactividad-impulsividad.

– Tipo de TDAH con predominio del déficit de atención (TDAH-DA): el niño/a presenta síntomas de desatención, pero no de hiperactividad-impulsividad.

– Por último, tipo de TDAH con predominio hiperactivo-impulsivo (TDAH-HI): en este caso presentan los síntomas de hiperactividad-impulsividad, pero no los de desatención.

Es importante que si pensamos que el niño/a presenta varios de estos síntomas que le ocasionan problemas a nivel familiar, social o académico, acudamos a que le realicen una evaluación, pues mientras antes se detecte más fácil resultará enseñarle a él/ella y a su entorno a disminuir los problemas que ocasiona este trastorno.

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Metilfenidato, principal fármaco utilizado para el control del TDAH, es un estimulante neurológico que ayuda a mantener la concentración y a controlar la hiperactividad e impulsividad (Fuente: Google Imágenes)

Evaluación y tratamiento del TDAH

La evaluación la pueden realizar psicólogos, psicopedagogos o neuropsicólogos entre otros especialistas. Esta evaluación no es simple, debido a que tiene que recoger muchos parámetros y para ello se deben realizar diversas pruebas a los niños. Aunque la mayor información sobre los síntomas la aportan los padres y profesores pues pueden explicar cómo actúa el niño ante diversas situaciones.

Hay que tener en cuenta también que las personas que padecen TDAH presentan con una ocurrencia de más del 50% otros diagnósticos psiquiátricos, por ejemplo, depresión, síndrome de Tourette, dislexia y trastorno bipolar, entre otros.

El tratamiento se da en dos ámbitos. Uno de ellos es el farmacológico, que crea diversas controversias, ya que hay especialistas que no están a favor porque consideran que el tratamiento psicológico es suficiente y mejor, y por otro lado, los que sí están a favor consideran que los fármacos ayudan a mejorar la vida del niño/a. No obstante, recordemos que la última decisión en la toma del fármaco la tendrán los padres, por ello es bueno que estos se informen por varias vías.

El otro tratamiento es el psicológico en el que se hace necesario que el sistema sanitario, el familiar y el escolar trabajen en conjunto para la mejora y la integración del niño/a con TDAH en su entorno y sociedad. Para ello es importante que los tres componentes tengan conocimiento sobre el trastorno y que todos sigan a una, las terapias establecidas.

Finalmente hay que explicar que el niño con TDAH necesitará intervención durante mucho tiempo, pues los síntomas irán cambiando, a medida que el niño/a madura, atravesando la adolescencia y llegando a la adultez. Sin embargo, con una intervención adecuada y temprana, el niño podrá llegar a hacer cualquier actividad como otro niño sin TDAH.

Para saber más…

1. Aguilar Millastre, C (2014). TDAH y dificultades del aprendizaje. Guía para padres y educadores. España: Diálogo.

2. Isorna Folgar, M (2015). Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH): Concepto, comorbilidad, dignóstico, tratamiento y orientación para familiares y educadores. España: Andavira.

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4 Interacciones

  1. José dice:

    El catedrático Marino Pérez, autor de «Volviendo a la normalidad», asegura que no hay biomarcador cerebral que justifique el TDAH «El TDAH no existe, y la medicación no es un tratamiento, sino un dopaje».
    Fuente de ABC Familia 20 de octubre de 2014.

    Me parece un artículo muy interesante.

    • Dani dice:

      Ese catedrático debería estudiar un poco más. Hay evidencias científicas neuroanatómicas, neurobioquímicas y neuropsicológicas que explican el TDAH. Recomiendo la lectura del consenso internacional para el diagnóstico y el tratamiento del TDAH, creo que puede ser interesante.

  2. ll dice:

    Que haya un correlato neurobiológico a las dificultades que presentan los menores con ese diagnóstico, no significa que dicho correlato sea la causa de dichas dificultades. Todo el comportamiento humano tiene un correlato neurólogico y fisiológico, lo cual no implica que haya una relación clara causa-efecto.
    Por otro lado, el TDAH es un diagnóstico que aglutina dificultades presentes en muy diversas problemáticas de salud mental (de ahí que en edades tempranas se les diagnostique TDAH a veces a niños con cuadros clínicos tan variados como autismo, psicosis, trastornos de conducta, etc…). El diagnóstico de TDAH no ayuda a entender qué le ocurre al niño o al adolescente, sino que se queda en la manifestación conductual de un cuadro clínico que puede ser más profundo y complejo.

    • Jose dice:

      Muy de acuerdo contigo. El TDAH no es un trastorno en sí mismo, sino la manifestación de otros problemas más profundos y de diversa índole (sistema educativo, ambiente familiar, problemas cognitivos específicos que impiden la adaptación del niño en su contexto, etc.). Conozco a un niño diagnosticado con dislexia y TDAH y estoy convencido de que los síntomas de TDAH no son más que la consecuencia del esfuerzo que tiene que realizar para leer, y de que sus recursos cognitivos se agotan rápidamente por ese esfuerzo. En este caso por tanto, no habríamos de tratar los síntomas de TDAH, sino el problema que lo está causando: la dificultad de leer.
      Y no creo que haga falta hablar de que las entidades médicas de la industria farmacéutica perpetúan el diagnóstico del TDAH como entidad independiente y cuya causa primera es una “disfunción cerebral”. Para mí es inaudito que se recete un derivado anfetamínico para tratar a un niño en pleno desarrollo cerebral, que, sin duda, alterará procesos tan importantes como la mielinización, la poda neural y causará cambios permanentes en los sistemas de neurotransmisión cerebral.

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