Adultez emergente: Una etapa llena de posibilidades - Psicomemorias
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Adultez emergente: Una etapa llena de posibilidades

Este artículo es el resultado de la colaboración de las profesoras e investigadoras de la Universidad de Sevilla Águeda Parra, Inmaculada Sánchez-Queija y Marta Díez con Psicomemorias. Queremos dedicar estas líneas a agradecerles su contribución a este proyecto, y esperamos que sea el inicio de una colaboración más estrecha.

Estamos muy acostumbrados a oír, opinar, leer o investigar sobre la infancia, la adolescencia, la vida adulta o la vejez. A nadie le resultan extraños ya estos términos. Y, ahora que los conocíamos bien, aparece una nueva fase: la adultez emergente. ¿Cómo y por qué surge?

Pensemos durante un momento en un chico de 22 años que vive en casa con su madre, ha terminado un módulo de grado medio y está buscando trabajo; o en una chica de 20 años que está estudiando medicina en una ciudad diferente a la suya y vive en una residencia de estudiantes ¿Son ya adultos? ¿Son más bien adolescentes? No es fácil situarles en ninguna de esas dos etapas. Así que quizás podemos empezar a acuñar un nuevo término: son adultos emergentes.

¿Somos personas adultas a partir de los 18?

Se sabe que la adolescencia es el período que se extiende entre los 12 o 13 años hasta, aproximadamente, el final de la segunda década de la vida. Es una etapa de transición que tiene un inicio claro (los cambios físicos de la pubertad) y un fin definido por criterios sociales. Criterios que sitúan, en la mayoría de los países, los 18 años como la edad a partir de la cual la persona puede pedir una hipoteca, beber alcohol legalmente o ir a la cárcel. En España, de forma semejante a la mayoría de nuestros vecinos europeos, los 18 años suponen el inicio de la adultez.

No obstante, para ser una persona adulta no basta con tener una edad determinada, sino que es necesario cumplir toda una serie de requisitos que avalen la madurez social y la independencia personal, tales como ser responsable de la propia vida, tomar decisiones de forma independiente o ser autónomo económicamente. La mayoría de los chicos y chicas de 18 años de nuestro contexto, aunque han dejado de ser adolescentes y legalmente son considerados adultos, distan mucho de haber adquirido los roles que les permitirán alcanzar el estatus de personas adultas. Según el Informe de la Juventud en España, en el año 2012 el 46% de los y las jóvenes de nuestro país sigue viviendo en el hogar familiar entre los 25 y los 29 años. Sólo el 35% de los jóvenes de estas edades afirma tener autonomía económica plena, y de ellos más de la mitad se encuentran en una “semi-independencia precaria”. La edad a la que se tiene el primer hijo ha superado ya los 30 años (31,5 años). Por otro lado, es previsible que la actual crisis económica se deje sentir en estas tendencias, y la dificultad de encontrar un empleo estable y suficientemente remunerado obligue a chicas y chicos a retrasar su salida del hogar familiar y el momento en el que tener sus propios hijos.

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Para ser una persona audlta no basta con tener una edad determinada, sino que es necesario cumplir con una serie de requisitos que avalen la madurez social y la independencia personal. Fuente: Flickr (KristenStacy)

Entonces, si abandonar la adolescencia no implica para la mayoría de las personas jóvenes de nuestra sociedad adquirir los roles y responsabilidades adultas… ¿En qué etapa se encuentran?

La Adultez Emergente como respuesta

En los últimos 50 años los países industrializados han experimentado una serie de transformaciones sociales muy semejantes: aumento del periodo de formación antes de la incorporación al mundo profesional, mayor inestabilidad laboral, retraso de la salida del hogar familiar, aumento de la edad en la que se establecen relaciones de pareja estables y se accede a la maternidad o paternidad o disminución en la tasa de natalidad. Estos cambios provocan que la tercera década de la vida sea, para la mayoría de jóvenes de las sociedades industrializadas, un momento diferente a la adolescencia y también distinto a la adultez, lo que ha llevado a concluir a diferentes investigadores que ha emergido una nueva etapa en el ciclo vital, una etapa diferenciada y con identidad propia.

En Estados Unidos el profesor Jeffrey Arnett ha acuñado el término “adultez emergente” (“emerging adulthood”) para referirse al período que transcurre entre el final de la adolescencia y los años intermedios o finales de la tercera década de la vida (grosso modo entre los 18 y los 30 años). Arnett no sólo ha creado un término, el de Adultez Emergente, sino que ha propuesto toda una teoría que pone el punto de mira en los años que transcurren entre el final de la adolescencia y el principio de la adultez. Sin embargo, algunas voces, sobre todo procedentes del viejo continente, han puesto en entredicho algunos de los postulados de la concepción teórica de Arnett y prefieren la denominación de “transición a la adultez” para conceptualizar los años que transcurren desde la mayoría de edad legal hasta la adopción plena de roles adultos. A pesar de estas diferencias, la conceptualización de Jeffrey Arnett ha permitido centrar la atención en unos años que habían pasado desapercibidos en favor de estudios sobre la infancia, la adolescencia o la vejez. Desde que propuso su teoría en Estados Unidos hace hoy más de una década, ha surgido una interesante línea de trabajo dedicada a analizar las características que definen los años de la adultez emergente. Así, parece que hay cinco rasgos definitorios que hacen de la tercera década de la vida una etapa evolutiva con entidad propia y distinta tanto de la adolescencia como de la madurez.

Hay cinco rasgos definitorios que hacen de la tercera década de la vida una etapa evolutiva con entidad propia y distinta tanto de la adolescencia como de la madurez. Fuente: Flickr (francisco_osorio)

En primer lugar, ser una etapa de búsqueda de la identidad en diferentes áreas, especialmente el amor y el trabajo. Durante estos años, los jóvenes son más independientes de sus familias pero aún no han adquirido los compromisos estables de la adultez, lo que genera un contexto ideal para la exploración que fomentará la búsqueda y la consolidación de la propia identidad.

En segundo lugar, estos son unos años intensos de gran inestabilidad en la que los cambios y mudanzas, de pareja, de trabajo, de lugar de residencia, son una constante. Estos vaivenes, si bien aportan nuevas opciones y posibilidades, pueden al mismo tiempo ser una fuente de estrés para los jóvenes, sobre todo si son cambios no elegidos, caso por ejemplo de la inestabilidad laboral en la que se encuentran muchas de las personas jóvenes fruto de la situación económica actual.

En tercer lugar, la adultez emergente es una etapa de gran libertad, en la que pueden centrarse en ellos y ellas mismas sin tener que responder a las exigencias marcadas por los padres durante los años de la infancia y la adolescencia,  y sin las responsabilidades familiares y laborales de la vida adulta. En cuarto lugar, son unos años en los que se está en tierra de nadie (feeling in between), ya que la mayoría de los jóvenes, ni se consideran ya adolescentes por tener más de 18 años, ni tampoco personas adultas al no haber adquirido las responsabilidades e independencia que exige la madurez.

Por último, el quinto elemento que define la adultez emergente es ser una etapa de posibilidades, una etapa en la que muchas sendas están abiertas. Obviamente, el presente hunde sus raíces en el pasado, y muchos de los itinerarios que puedan recorrer los jóvenes en estos años habrán sido en parte posibilitados o dificultados por los trayectos pasados, sin embargo, como señala Arnett “por un limitado espacio de tiempo, 7 o quizás 10 años, el cumplimiento de todas las esperanzas parece posible, porque para la mayoría de chicas y chicos, el rango de opciones sobre cómo vivir es mayor de lo que fue hasta el momento y de lo que será nunca”.

Tanto si estamos de acuerdo con la conceptualización de adultez emergente propuesta por el profesor Arnett, como si nos situamos en la óptica de la tercera década de la vida como etapa transición a la adultez, parece claro que las vivencias y posibilidades de los jóvenes de entre 18 y 30 años son muy diferentes a las que tenían sus homólogos en otras épocas o incluso sus propios padres. Los cambios demográficos de las sociedades occidentales industrializadas han posibilitado esta nueva etapa evolutiva. Sin embargo, la situación demográfica actual no puede explicar por sí sola la realidad de los adultos emergentes. Para entender la transición a la adultez debemos tener muy presentes los contextos socio-culturales concretos en los que viven los jóvenes. De hecho, uno de los principales retos al que nos enfrentamos en el estudio de la Adultez Emergente en la actualidad es el de identificar las claves diferenciales que contribuyen a la vivencia de la tercera década de la vida para jóvenes de distintos entornos culturales, ya que lo que sabemos hasta ahora está muy circunscrito al contexto de Estados Unidos.

Con la intención de arrojar luz en este sentido surge un equipo de investigación compuesto por miembros de la Universidad de Sevilla (Águeda Parra, Inmaculada Sánchez-Queija, Marta Díez y Carlos Camacho) y de la Universidad de País Vasco (Enrique Arranz e Izarne Lizaso), a quienes se une Jeffrey Arnett (Clark University, EE.UU) en calidad de asesor. Este equipo de investigación ha recibido financiación del Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España para llevar a cabo un proyecto de I+D+I, el proyecto TAE (Transición a la adultez en España). El equipo de investigación se encuentra en estos momentos en plena actividad y espera pronto conocer más en profundidad cómo es la adultez emergente en nuestro país.

El equipo investigador del proyecto TAE en la Universidad de Sevilla: Águeda Parra, Inma Sánchez-Queija y Marta Díez.

Para saber más:

– Un artículo científico: Arnett, J. (2000). Emerging Adulthood: A theory of development from the late teens through the twenties. American Psychologist, 55, 469-480.

– Una web: Society for the Study of Emerging Adulthood: http://www.ssea.org/

– Más información en: http://www.jeffreyarnett.com/

Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación Universidad de Sevilla

A través de este perfil colaboran profesores del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla.

1 Interacción

  1. 30/09/2015

    […] Adultez emergente: Una etapa llena de posibilidades […]

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